La anticoncepción, preludio de la cultura de la muerte

La anticoncepción, preludio de la cultura de la muerte

El último artículo del P. Paul Marx, fundador de Population Research Institute.

REDACCIÓN HO.- El certero pronóstico elaborado en 1968 por Pablo VI sobre las consecuencias de la anticoncepción y el concepto del sexo que se abrió paso en los años 60 es el asunto sobre el que versa el último articulo publicado por el Padre Paul Marx, fundador de Population Research Institute, que falleció el pasado día 20 de marzo.

El Padre Marx, al que Juan Pablo II  llamó “apóstol de la vida”, fue uno de los más eficaces y activos defensores del derecho a vivir en Estados Unidos. Su lucha pionera se inició en 1959  y en 1971, antes de la legalización del aborto en Estados Unidos,  planteó el combate por la vida a través del Human Life Center.

Su labor en defensa de la vida traspasó las fronteras de su país y le convirtió en referente internacional del derecho a vivir.

Uno de sus últimos trabajos fue un análisis de la encíclica Humanae Vitae, del Pablo VI, en la que quiso destacar la capacidad del Papa de anticiparse a la sociedad de nuestros días, donde la cultura de la muerte ha terminado arraigando. Este es el texto:

“El 25 de Julio de 1968, la carta encíclica Humanae Vitae del Papa Pablo VI reafirmó la doctrina católica sobre la vida, el amor y la sexualidad humana. En ese documento, enumeró las consecuencias de llevar una vida fuera de la doctrina católica

El Santo Padre predijo que:

1. La anticoncepción conduciría a la infidelidad conyugal.

2. La práctica de métodos anticonceptivos llevaría a una “degradación general de la moralidad.”

3. La anticoncepción llevaría a los hombres a dejar de respetar a las mujeres en su totalidad y haría que las traten como “meros instrumentos de placer egoísta” en lugar de considerarlas como sus compañeras y destinatarias de su amor.

4. Y por último, la aceptación general de la anticoncepción por las parejas conduciría hacia una masiva imposición de los métodos anticonceptivos por gobiernos inescrupulosos.

En otras palabras, el Papa Pablo VI predijo que la anticoncepción pasaría de ser una “elección de un estilo de vida” y se convertiría en un arma de destrucción masiva. Los programas de control de población y esterilizaciones forzadas, las cuotas de reducción de la fertilidad y la promoción del aborto literalmente en todas partes del mundo han sido la terrible constatación histórica de lo acertado de esas predicciones.

La destrucción de la integridad del acto conyugal por la anticoncepción, tanto en su aspecto unitivo como procreativo, tiene graves consecuencia para la sociedad y para nuestras almas. La anticoncepción, en otras palabras, es un rechazo a la visión de la realidad de Dios. Es una brecha en la esfera más intima de la comunión que conoce el hombre, si exceptuamos al Santísimo Sacramento de la Misa. Es un veneno degradante que acaba con la vida y el amor, tanto en el matrimonio como en la sociedad.

Al romper la conexión natural y divinamente ordenada entre el sexo y la procreación, las mujeres y los hombres (sobre todo los hombres), se centrarán en las posibilidades hedonísticas del sexo. La gente dejaría de ver el sexo como algo que está intrínsicamente ligado a una nueva vida y al sacramento del matrimonio.

¿Alguien podría dudar que todo esto no se esté cumpliendo ya en la actualidad?”