Jiménez también calla

Jiménez también calla

Como el partido que lo sustenta, el Gobierno también se va por peteneras cuando se le pide valorar el rechazo de la financiación pública al aborto en EE.UU., clave para que pudiera aprobarse la reforma sanitaria de Obama.

REDACCIÓN HO.- La ministra de Sanidad calla.  Cuando el Gobierno de Zapatero no pierde ocasión para elogiar a la administración Obama, parece que esta vez la reforma sanitaria no les sirve de excusa. Entrevistada hoy en La Mañana de la COPE, Trinidad Jiménez se ha salido por la tangente al serle requerida una valoración  sobre el hecho de que el compromiso presidencial a no dejar de financiar el aborto con  fondos públicos haya sido la clave para sacar adelante la reforma sanitaria que tanto buscaba el presidente, y que ha salido adelante en medio del gran rechazo social a la nueva normativa.

Desviándose de la cuestión, Jiménez se ha limitado a señalar que el presidente de los Estados Unidos "ha tenido que hacer concesiones", respecto al aborto, para sacar adelante su reforma sanitaria, igual que el Gobierno de Zapatero ha tenido que pactar con otros grupos para sacar adelante la ley del aborto. Más bien debería haber dicho que, para sacar adelante los presupuestos, ha pactado en otras cuestiones con otros grupos políticos.

Jiménez ha señalado que el tema del aborto era uno de los que iba en el debate sobre la necesidad de introducir cobertura pública en el país norteamericano, sin embargo, subrayó que "el presidente Obama ha tenido que hacer uso del pragmatismo para sacar adelante un proyecto mayor".

Con ello, ha comparando esta situación con la aprobación de la mal llamada Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en España, afirmando que ésta se firmó "con el consenso de otras fuerzas políticas", cuando lo cierto es la clara fractura abierta en el Parlamento: tan sólo cuatro votos marcaron la diferencia entre la defensa del derecho a vivir y la de los intereses del negocio abortista.

Tras la callada sobre lo incómodo, la mentira para acomodarse

La ministra de Sanidad se ha permitido incluso el lujo de presumir de que se ha hablado con las asociaciones Provida, pero "el hecho de que presenten una posición radicalmente en contra no significa que el Gobierno tenga que aceptarla".

Por último, siguió ejemplarizando la sordera del Gobierno y su desprecio por el clamor de la sociedad, al afirmar que "la discusión sobre la despenalización del aborto se zanjó en España hace casi 25 años" y, por lo tanto, "quedó incorporado al sistema publico de sanidad para evitar que haya desprotección o clandestinidad en la práctica del mismo".  Por supuesto, para la ministra no existen casos como los de Morín o El Bosque,  por citar tan sólo sonados ejemplos en manos de la Justicia.  De esta forma, concluyó que lo que se ha hecho con la última reforma es "dotarla de una mayor seguridad jurídica tanto para la mujer como para los propios profesionales". Profesionales, por cierto, a los que parten de negar su derecho a la objeción de conciencia, o profesionales a los que intentan doblegar desde la carrera –imposición de cómo se realiza un aborto en las carreras sanitarias- o incluso desde la escuela, a través del adoctrinamiento ideológico que consagra la nueva ley del aborto.

 

Noticias relacionadas: