La buena muerte: Carta de una madre

Vida

Frente a la cultura de la muerte, la fuerza de testimonios como el de Marina; en medio de su lucha como padres para que la Sanidad no abandonara a su hija, Clara falleció con 14 meses: “tuvo una muerte digna de verdad, pues estaba rodeada de mucho amor”.

REDACCIÓN HO.- La cultura de la muerte hace mella en España. Tras el aborto, laz izquierdas imponen a la sociedad la eutanasia, que se empieza a introducir por la puerta de atrás en el Parlamento andaluz, con la "sedación a la carta" que establece la ley aprobada ayer en el Parlamento andaluz. 

Frente a la barbarie, el mejor argumento es la fuerza del testimonio: vida, esperanza y amor: Es lo que nos transmite Marina en su carta remitida a HO, que publicamos íntegra a continuación:

Sería para mí un placer apoyar vuestra iniciativa en contra de la mal llamada muerte digna.

Soy de Jaén, y yo ya tuve mis más y mis menos con la sanidad de la Junta de Andalucía, con motivo de la enfermedad de mi hija Clara.

Mi hija falleció con 14 meses, con motivo de un síndrome, que a día de hoy, aún no se sabe cuál es, ni se sabrá nunca. Una de las llamadas enfermedades raras.

Durante los siete meses que estuvo ingresada mi hija en Hospital Materno Infantil de Jaén, tuve que luchar para que a mi hija no la abandonaran, ya que nos propusieron en numerosas ocasiones que, en caso de que entrara en parada cardio-respiratoria, no se la reanimara.

Fue una persecución y ya en una ocasión terminé a voces con la médico. Tuve que oír en muchas ocasiones que por qué tantas molestias con mi hija, si de todos modos se iba a morir. Nos ponían reparos cada vez que teníamos que pedir gasas o sondas. Sé que Clara supuso un gran gasto para la Sanidad, pero nuestro objetivo como padres era que el tiempo que estuviera con nosotros se encontrara lo más cómoda, y que de verdad tuviera una muerte digna, pero sólo cuando Dios quisiera.

Durante todo el proceso su padre y yo nos sentimos muy solos por parte de la Sanidad y de la sociedad en general. Aún sigo oyendo: 'como Clara estaba muy enferma, qué sentido tenía que siguiera viva y sufriendo'. Me hicierón sentir que mi hija no tenía derecho a vivir por encontrarse muy enferma . 

Al final tuvo una muerte digna de verdad, pues estaba rodeada de mucho amor. El día y la hora lo decidió Dios. Murió en el hospital, y conmigo, su madre, intentado ayudarla a respirar y preparándome para darle un masaje cardíaco, ya que visto lo visto, su padre y yo tuvimos que aprender. Pero no se pudo hacer nada. Murió como vino, conmigo, un 8 de septiembre del 2008, día de la Natividad de la Virgen.

Tengo otra hija de cuatro años a la que intento inculcar que la vida es sagrada y que está por encima de cualquier conveniencia política o económica. Quiere ser médico de niños.

No cambiaría para nada lo vivido con Clara, nos ha dado una lección de lucha y nos ha hecho más fuertes. En honor a la verdad, por el camino, también conocimos a personas maravillosas, comprometidas con la vida, sobre todo durante el tiempo que pasamos en el Hospital Niño Jesús de Madrid.

Seguiremos luchando por la vida. 

Un saludo,

Marina, orgullosa de ser la mamá de Lucía y Clara

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Clara!, clarísima lección nos

Clara!, clarísima lección nos da  Marina, esta super madre. A buen seguro que el sufrimiento no fue en vano; no creo en las casualidades y no creo que fuera casualidad el día de su muerte. 

Es increíble que haya

Es increíble que haya enraizado tanto, y en los propios médicos la mentira de la "muerte digna"

Es por la comedura de coco a la que han sido sometidos, los promotores de esta cultura, la de la muerte, utiliza la compasión innata en las personas para imponerse, es algo, en lo que hay que trabajar mucho por cambiar esa conciencia.

Conozco personas que están en contra de todo aborto, pero defienden a capa y espada la eutanasia, por esa falacia que les han vendido como muerte digna.

Tal vez está en el subconsciente del ser Humano, al que se le prepara para todo en la Vida, casarse, tener hijos... pero para morir no se nos prepara, y es lo único seguro que podemos tener la certeza.

Pues te preparan para muchas cosas en la Vida, de las cuales, tal vez no lleguen a ser una realidad, pero sí es una realidad la muerte, ¿porqué ese miedo a morir?

Personalmente, diré que una niña de 3 años, me dio una lección, que me ha hecho ver la muerte de otra forma:

Durante la celebración de una misa de difuntos en el cementerio de mi pueblo, mi sobrina de tres años, que hoy tiene 16, me dijo tan natural que me estremeció, Tita cuando llegue mi hora, voy a ver a la abuela tuya, que

no la conozco, porque se murió cuando yo estaba en la estrella, y a la prima Luisi, que la echo mucho de Menos.

Lo cierto es que esta niña con sólo tres años que cumplió a final de Mayo, tenia cosas así.

Me hizo meditar ¿porqué tememos siquiera mencionar "nuestra muerte" como algo natural.

Ese miedo es el que hace aceptar la Eutanasia, porque se cree que siendo inconscientes, no nos enteraremos de que morimos, pero eso, es lo que nos han vendido, porque de ese modo, de lo que no nos enteraremos, será del amor de nuestros seres queridos, que nos acompañan en ese trance.

Me pregunto si hay estudios de síndrome post eutanasia, de familiares que se esconden tras ella, con el pretexto de no ver sufrir,  

Seguro que se lo reprocharán en silencio una y mil veces, cuando ya nada podrán hacer para recuperar el momento de despedirse de sus seres queridos.

Conozco un caso de una enfermedad en un paciente, que tuvo un paro funcional por un proceso hepático desconocido. A los familiares tras reunirse el equipo médico, propusieron a la familia, el ayudarle a morir sin sufrimiento, porque era irreversible, la familia se negó y el paciente comenzó a mejorar y lo hizo lo mismo que enfermó sin saber cómo ni por qué, la cuestión es que está vivo y sano, gracias a que su familia no hizo caso de la propuesta médica.

Yo no sé qué explicación puede tener para cada uno de quienes esto lea, pero para mí fue una lección de Dios a los médicos, que propusieron esta forma de muerte digna, que tal vez ya hubieran puesto en práctica otras veces, Estoy segura que este equipo médico, habrá actuado de forma distinta tras la lección de vida que les dio Dios por medio de aquel enfermo.

No debemos parar en esta causa que es tan siniestra como la promoción del aborto.

Si dejamos en manos de quienes gobiernan el destino de nuestra vida y nuestra muerte, aquella película de la Fuga de Logan una película de ciencia ficción de 1976 ( el libro se escribió antes) en donde trata de una ”perfecta” sociedad en la que sus habitantes tienen que morir a los 30 años. la recomiendo, vamos pareciéndonos  a ésta. yo  leí el libro, que era de un primo mío, cuando tenía 14 años y me dejó sin dormir. Yo misma me convencí que eso era imposible, y mira tú...

Emilia

 

Marina, que Dios os bendiga a

Marina, que Dios os bendiga a las tres, y a tu marido. Un beso y gracias.

La Buena Muerte          Al

La Buena Muerte

         Al menos tres santos nos han dejado opúsculos sobre la preparación a la buena muerte: San Luis María Grignion de Montfort (Disposiciones para la buena muerte), San Antonio María Claret (Arte para saber bien morir) y San Alfonso María de Ligorio (Preparación para la muerte). Un botón de muestra: San Luis María recuerda, como “disposiciones próximas”: Sufrir pacientemente la enfermedad; recibir los sacramentos; escoger dos amigos que nos ayuden (por ejemplo para mantener lejos del aposento a los parientes, amigos y personas inútiles); resistir las tentaciones del demonio; resistir a la tentación de vanagloria y presunción con el recuerdo de los pecados cometidos; resistir a la tentación de los amigos interesados y de los parientes. Luego una serie de “últimas disposiciones”: perdonar de todo corazón, pedir perdón, entregar el propio espíritu en manos de Dios, encomendar a la Santísima Virgen todos los parientes y amigos, renovar las promesas del bautismo, besar el crucifijo, etc. Aun habiendo luchado hasta heroicamente para que nuestro ser querido viva, ¡qué lastima si no hayamos intentado prepararlo para la buena muerte!

Me ha emocionado mucho la

Me ha emocionado mucho la carta de esta madre y cómo ha luchado contracorriente para que su hija no se sintiera desamparada y tuviera una muerte digna. Es Dios el que decide cuando debemos partir y no el médico ni el gobierno. Sin duda, la Vírgen se la llevó al cielo y allí estará muy feliz en la paz del Señor y orgullosa de sus padres.