Muere el maestro de las letras Miguel Delibes, dejando en el camino su alargada sombra de ingenio

Miguel Delibes

Amante de la familia y celoso de su vida sencilla, falleció a los 89 años en su casa, rodeado de los suyos, en su Valladolida natal.

REDACCIÓN HO.- El escritor Miguel Delibes, aquejado de un cáncer de colon desde hace doce años, ha fallecido a los 89 años en torno a las 7:00 horas de esta mañana,  cómo y dónde quería: en su casa de la calle Dos de mayo en Valladolid, su ciudad natal, donde ayer permanecía en estado muy delicado de salud rodeado de sus hijos y demás allegados,

Contaba su hijo que en una ocasión a Miguel Delibes se le acercó un joven. "Perdone, pero es que es usted Azorín". "Hijo, Azorín lleva criando malvas mucho tiempo", respondió el escritor.

Sin embargo, la anécdota del admirador equivocado esconde una gran verdad. Por entidad y por visión de la vida, por forma y temas, por ética y estética, Delibes pertenece a la estirpe de autores que forjaron durante todo el siglo XX una idea literaria e intelectual de Castilla

Vivió cómo quería:  en una España de provincias, "árida y desarreglada", como él mismo decía. La Castilla de Unamuno, Azorín y Machado, que  vuelve a tambalearse por el desastre de la guerra. Se apaga la voz que hablaba con maestria de la defensa de la naturaleza, desconsolada por la crisis de la razón, amante de la caza y del deporte, que supo contagiar a su familia, como comentaba hoy uno de sus nietos al recordar esas horas de familia junto al televisor siguiendo el Tour.

Nacido en Valladolid el 17 de octubre de 1920, participó en la Guerra Civil como voluntario en la Marina franquista; estudió Comercio en la escuela de su ciudad natal, donde su padre era catedrático. Licenciado en Derecho y después de matricularse en la Escuela de Artes y Oficios, logró un puesto como caricaturista en El Norte de Castilla.

Sus primeros pinitos como periodista en ese mismo diario llegaron con artículos de caza y crítica cinematográfica, mientras lograba la cátedra de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio.

Escritor maduro

El 23 de abril de 1946 se casaba con Ángeles de Castro, hito personal en su vida, que acabaría convirtiéndose en literario cuando, años después Delibes realizaba una de las más hermosas elegías de la literatura española, la dedicada a su mujer, muerta en 1974, en Señora de rojo sobre fondo gris.

El genial escritor cumplió una labor intelectual que pasa por uno de sus rasgos más reconocidos: la construcción de novelas en donde se expone la jerga de los campesinos, tosca, sin negar el rico uso del español. La tarea se completó gracias a una labor periodística iniciada en 1941, cuando pasa a formar parte de El Norte de Castilla como caricaturista, periódico que dirigiría a partir de 1958.

Durante esta etapa aprendió a escribir largo. También cuando consigue la cátedra de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio, cuya preparación, consistente en la memorización de textos jurídicos, facilitó su vocación literaria.

Pero habrían de pasar varios años para que –animado por su esposa Ángeles de Castro– se decidiera a la primera entrega de su obra novelística: La sombra del ciprés es alargada, con la que obtuvo el Premio Nadal. Al año siguiente, en 1949, acabó Aún es de día. Su tercera novela, también un año después, lleva por título El camino, y en ella Delibes se reconoce al fin como escritor maduro.

Ciertamente es El camino la que sienta las bases de su obra posterior. O, como él mismo explicó a propósito de su personaje el Mochuelo, “viene a resumir el sentido de mi obra ante el progreso y, en consecuencia, uno de los pilares en que aquélla se asienta: la defensa de la naturaleza”. El camino simboliza el perpetuo enfrentamiento entre la escritura obsesiva, virtuosa y progresivamente críptica frente al pragmatismo y la sintonía con el lector medio.

"Cuando pergeñaba mi novela El camino, hice un gran descubrimiento: se podía hacer literatura escribiendo sencillamente, de la misma manera que se hablaba. No se trataba de hacer literatura en el sentido que los jóvenes de mi tiempo entendíamos en el lenguaje rebuscado y grandilocuente", señaló.

Desde entonces, y hasta 1963, transcurrió una época notablemente prolífica en la que siguió escribiendo un promedio de un libro al año, mientras avanzaba posiciones en el diario vallisoletano, sin perder jamás un ápice de su temperamento combativo.

El Norte de Castilla

La cabecera de Delibes creó escuela al incluir en sus filas colaboradores de la talla de Francisco Umbral, José Jiménez Lozano y César Alonso de los Ríos. Fue esa rebeldía la que en 1963 condujo a Delibes a cesar al frente de El Norte de Castilla.

La decadencia de la situación periodística obligó al narrador a diversificar sus ocupaciones y replantear formatos, de modo que pudiera continuar difundiendo las mismas ideas que quiso aportar a la cabecera. Llegó entonces Las ratas, cuyo planteamiento de denuncia de la situación de los campesinos simulaba la página de El Norte... titulada Castilla en escombros.

Dos años después, en 1964, Delibes ejerció como profesor visitante en el departamento de Lenguas y Literaturas Extranjeras en la Universidad de Maryland (EEUU), y en 1973 la Real Academia lo elegiría para ocupar el sillón e minúscula.

Destacan entre sus obras más celebradas Cinco horas con Mario (1966), monólogo que el personaje de Carmen pronuncia durante el velatorio de su esposo, y que sirve para poner en tela de juicio la clase media española –preocupada en exceso por ascender en la escala social– y la tendencia del país a fragmentarse siempre entre dos polos irreconciliables. De hecho, más allá de costumbrismos y temáticas sociales, la muerte llegó a convertirse en una de las obsesiones que persiguieron sin descanso a Delibes ya desde su infancia, según él mismo apuntó, como se observa en La sombra del ciprés es alargada, La hoja roja o La mortaja. 1974 supondría un dramático punto de inflexión en la vida de Delibes con el fallecimiento prematuro de su esposa Ángeles.

En 1973, Delibes fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "e" y publicó El principe destronado. En noviembre de 1974 moría su mujer, a los 50 años de edad. Desde entonces "padeció la soledad, aunque no la falta de compañía".

Los santos inocentes (1982), probablemente su obra más conocida a raíz de la adaptación cinematográfica que Mario Camus llevó a cabo en 1984, pone de manifiesto los abusos entre explotadores y explotados una vez superado el viejo sistema latifundista. Un rasgo que se observa en el deficiente psíquico Azarías, y la Niña Chica, deteriorada genéticamente y en un estado de perpetuo sufrimiento. Por otro lado, Paco, el padre de familia, es la herramienta de la que Delibes se sirve para ilustrar el enfrentamiento entre estamentos sociales que perviven en la sociedad rural, casi como si del Medioevo se tratara.

Ya desde los años ochenta la obra de Delibes empezó a recibir menciones procedentes de diversas instituciones. Así, en 1983 la Universidad de Valladolid procede a su investidura como Doctor Honoris Causa, gesto al que más tarde se sumarán la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad alemana del Sarre y la Universidad de Alcalá de Henares.

Castilla y León le otorgaría el Premio de las Letras en 1984 y en los noventa alcanzaría el Premio Nacional de las Letras Española que concede el Ministerio de Cultura. El 93 sería otro de los más importantes a la hora de relanzar la obra del vallisoletano: justo después de que la Universidad de Valladolid diera su nombre a su nuevo campus recibe la noticia de que ha obtenido el Cervantes. Puede decirse que los noventa llevaron consigo todo tipo de trabajos a propósito de su obra, la cual precisa nuevas reimpresiones, mientras en el séptimo arte se compite por obtener los derechos para llevar sus novelas a la gran pantalla.

Su Ángeles, siempre vida

El año del Premio Nacional de las Letras (1991) fue el mismo en el que vio la luz su Señora de rojo sobre fondo gris, en la que sus lectores comprobaron la hondura en la que perduraba en él la memoria de su esposa Ángeles. De hecho, los estudiosos atribuyen a los personajes de Carmen, de Cinco horas con Mario, y Ana, de Señora de rojo sobre fondo gris, rasgos que compartirían con la mujer del autor, si bien se advierte una mayor semejanza entre Ana y Ángeles, a juzgar por los siete hijos que tiene y la causa de su muerte. Igualmente difieren las dos imágenes de la mujer casada ofrecidas en Cinco horas con Mario, más bien desfavorable, y Señora de rojo sobre fondo gris, idealizada.

Diario de un cazador, que data de 1955, es uno de sus textos en donde más notoriedad alcanza su afición cinegética. Presentado como un personaje de habla popular y una cultura mal asimilada, Lorenzo, el diarista, expone su fascinación hacia el desafío de cada partida y hacia el compañerismo que transpira sus salidas al campo.

El propio Delibes llegó a admitir que ésta es la única novela de toda su producción que puede considerarse optimista: "En todas las demás –le dijo el autor a Joaquín Soler Serrano– este problema de la frustración, del acoso del entorno, es una constante. Únicamente se evade este cazador, que se conoce que me cogió en un momento de optimismo infrecuente en mí, y lo parí, le di a luz con unos atributos diferentes".

Sobre sus influencias, llegó a admitir tres ejes en torno a los cuales su obra se articuló. En primer lugar, novelistas nórdicos como Perrault y Andersen, a los que siguió otro periodo caracterizado por "novelistas de horizontes abiertos, como Oliver Curwood y Zane Grey"; autores que hablaron sobre los buscadores de oro o tramperos, y por supuesto, sobre el entorno natural. Por último llegó la lectura de los clásicos, entre quienes destacó a Proust, Dostoyevski o Virginia Woolf.

Sencillo y amante de la familia

Poco dado a  prodigarse en escenarios públicos, el escritor era un gran amante de su vida familiar, de la compañia de los suyos y de las tertulias, por encima de la vida social. Su familia recordaba precisamente hoy estos aspectos, las tardes compartidas de amor a la naturaleza, la práctica del deporte... Así lo destaca a uno de sus nietos: "Ante todo nosotros no le veíamos como una celebridad ni como un genio, sino como nuestro abuelo y nuestro padre. Era muy familiar, le gustaba mucho estar en casa"-

A las 12.00 está previsto que se abra en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento de Valladolid la capilla ardiente de Delibes: Castilla se despedirá así del genial escritor, que la amó ensalzando sus gentes, su paisaje, su lenguaje y su alma a lo más alto de las letras.

 

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Descanse en paz este defensor

Descanse en paz este defensor de la vida.

 

No creo que los personajes femeninos sean  peyorativos porque puedan reflejar a la mujer. Más bien muestra a través de ellos lo que la sociedad piensa y la mujer, para bien o para mal, desde un puesto privilegiado, es quien más influye en ella. Eso lo saben muy bien nuestros políticos y el movimiento feminista, la sociedad es como son las mujeres. 

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Leed la entrada del blog de José Sáez. Verdaderamente, merece la pena.

Como vallisoletano que soy,

Como vallisoletano que soy, me enorgullece saber que tan magnífico escritor de mi tierra ha sabido llegar a la cumbre. Enhorabuena, descansa en paz.

 

Fui a la capilla ardiente una cola larguísima... y bien merecida.