¿Y qué hacemos con Zapatero?
Los que venden la piel del oso deberían comprobar sus constantes vitales antes de empezar a descorchar el champán.
REDACCION HO.- Tras la semana del caos y el desastre, tras los ridículos internacionales y las meteduras de pata domésticas, la oposición se frota las manos y los medios de comunicación anuncian el fin del régimen y se preguntan qué hacemos con Zapatero. Mientras tanto, el habilidoso exterminador de estabilidades y consensos se reinventa a sí mismo en Moncloa. Y como siempre, casi nadie se da cuenta.
Paso 1: el cambio de piel
Durante cinco años Zapatero se ha dedicado a jubilar a sus mayores, esos que le dan cien vueltas (dicen) por experiencia y madurez política, pero que han sido incapaces de retener la más mínima parcela de poder dentro de un partido que tenían agarrado por los cuatro costados.
Tras esos cinco años de enterrador de viejas glorias, a Zapatero le bastaron la semana pasada 48 horas para hacerse con el aval que dentro del PSOE suponen los nombres de Felipe González, Pedro Solbes y hasta el socialista más odiado por los sindicatos, Miguel Boyer. Allá se las compongan Barreda, Guerra y su revistilla, esa que miran por encima del hombro en Moncloa y desde la que se pedía la víspera un gobierno de salvación con el PP.
Dos medios de comunicación de distintos grupos, la revista Tiempo y el periódico La Vanguardia, confirmaban ayer que, en plena "semana negra" y cuando sobre él caían chuzos de punta, el presidente del Gobierno se puso en contacto con González, Boyer y Solbes. El grupo de sabios congregado semanas atrás por Moncloa está muerto. Como en los viejos anuncios, "vuelve el hombre", el de pelo en pecho, el de las reconversiones duras y las huelgas generales: el socialista fetén.
La "nueva vía" que Zapatero inventó con Trinidad Jiménez, Caldera, Jordi Sevilla, José Blanco y López Aguilar, ha escapado por el sumidero. La vieja piel de Zapatero ha corrido la misma suerte. Ahora lleva la de hombre de Estado, y colocada por los santones del PSOE.
Paso 2: torear a los padrinos
Alfonso Guerra llamó tahúr del Missisipi a Adolfo Suárez. Tras su recuperada amistad con la vieja guardia, de infausto recuerdo para UGT y Comisiones Obreras, Zapatero llamó a Méndez y Tojo. Otro periódico, El País, desveló ayer la reunión secreta en Moncloa.
El presidente del gobierno de los socialistas les contó lo que se proponía hacer con la reforma laboral. A los padrinos no les gustó. Pero cuando cinco días más tarde los liberados más caros de España comparecieron en rueda de prensa, tras la reunión entre Gobierno, patronal y sindicatos, disimularon perfectamente.
En muy pocas horas, el secretario general del PSOE logró el amparo de las viejas glorias y volvió a colocar la mordaza a los padrinos sindicales. Fuera seguía el chaparrón. Y mientras la oposición y los medios hablaban del fin del zapaterismo, Zapatero recogió los trastos de matar.
Paso 3: salir de la depresión económica
Para culminar la faena, el líder de los socialistas tendrá que esperar un poco. Unos tres meses.
En el último trimestre,
el cuarto de 2009, el PIB retrocedió en nuestro país el 0,1 por ciento. Con un
poco de suerte, o un poco (más) de maquillaje, o quizá sin necesidad de hacer
nada, al final del primer trimestre de 2010 el crecimiento de nuestra economía
podría quedar en el cero, o en el +0,1 por ciento, lo que sería adecuadamente
vendido a la opinión pública como la salida de la recesión.
Evolución trimestral PIB (gráfico El Periódico)
La evolución del PIB en el último año ha ido escalando posiciones con desoladora lentitud, pero escalando al fin: -1,6 en el primer trimestre, -1,1 en el segundo, -0,3 en el tercero, -0,1 en el cuarto. Todas las esperanzas de Moncloa están puestas en la próxima cifra de esta secuencia. No será el regreso de la baraka zapatera, pero le ayudará. Y de qué modo.
¿Se están equivocando los medios?
Estos días muchos medios de comunicación han augurado poco menos que el fin del régimen. Incluso los adeptos al zapaterismo más riguroso. Público anunciaba ayer la división en el seno del PSOE y señalaba que "el Gobierno no está funcionando: falta peso político, la coordinación de los ministerios es deficiente y la comunicación de las actuaciones del Ejecutivo resulta francamente mejorable".
La Gaceta va más lejos en sus apreciaciones y, con el título de La vieja guardia reniega de Zapatero, apunta a un cisma en el PSOE y a una conspiración interna para acabar con Zapatero, en la que aparecerían Felipe González y Alfonso Guerra "como los 'cocineros' de una corriente decidida a desprestigiar al presidente".
Dejando a un lado la funesta manía mediática de confundir el deseo con la realidad, en el caso de Zapatero es difícil no equivocarse. Su habilidad y sus escurridizas maneras pueden confundir al más perspicaz. Sobre todo cuando los sondeos apuntan bastos. Las encuestas publicadas en las últimas semanas por medios distintos de diferentes grupos señalan todas en la misma dirección: ni los votantes socialistas se creen ya a Zapatero.
El 49 por ciento de los votantes del PSOE está a favor de buscar a otro líder, según El País (10.1.10). Hoy han aparecido los sondeos de NC Report para La Razón y de de DYM para ABC. El primero augura que el 43,7 por ciento de los ciudadanos apoyaría una moción de censura contra Zapatero. Según el segundo, hoy solo votaría a Zapatero el 29,4 por ciento de los españoles.
Pero...
¿Qué hacemos con Zapatero?
"«Cada segundo que pasa Mariano Rajoy gana apoyos gracias a los errores del Gobierno», se lamentaba ayer un histórico del socialismo que no oculta su preocupación por la deriva que ha tomado el Ejecutivo. Ahora, los sondeos de opinión dan la razón a los más pesimistas: Zapatero pierde popularidad a chorros y el PSOE retrocede en intención de voto."
No es el editorial de un periódico de estos días negros para Zapatero. Es un artículo publicado en La Razón el día 6 de noviembre del año 2005.
La semana pasada, mientras en Génova corrían al frigorífico para sacar las botellas de champán y sesudos editorialistas vendían la piel del oso monclovita, Zapatero se reinventaba.
Silenciaba las críticas internas tendiendo la mano a la vieja guardia. Colocaba a los sindicatos una reforma del mercado laboral todo lo light que se quiera, pero que devuelve la sonrisa a la CEOE. Y que esos mismos sindicatos hubieran rechazado hace tres meses. Y auguraba de nuevo el final de una recesión que, debidamente maquillada y bien publicitada, podría anunciar en primavera.
Mientras tanto Mariano Rajoy retrocede en valoración ciudadana y tiene que conformarse con pronósticos que le darían, en el mejor de los casos, la victoria moral, que no la efectiva, en unas elecciones anticipadas que nunca llegarán.
Y todavía hay quien cree que Zapatero está liquidado.
M. Vidal Lun, 08/02/2010 - 18:06h
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Sí, Zapatero es un problema