“Señor Bono, usted se sitúa contra la Iglesia”
Monseñor Gea responde al abortista José Bono y a la religión a la carta que dice profesar.
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REDACCION HO.- José Bono ha declarado en los últimos días que aspira a "vivir dentro de la Iglesia en la que nací" y la ha definido de manera ambigua en todos los sentidos menos en uno: sus ataques a la jerarquía eclesiástica.
Como si fe e Iglesia fueran realidades distintas que el católico pudiera elegir a modo de supermercado espiritual, el abortista José Bono proclama su búsqueda de una religión del amor para, a continuación, cargar contra toda jerarquía, excepto la que es de su agrado.
Así, critica con dureza a cardenales y obispos españoles que "molestan, a incomodan o señalan con el dedo" ("algunos deben tener el dedo dolorido de tanto señalar al enemigo, al apóstata y al hereje"), pero ensalza a los que considera próximos. Fe a la carta, jerarquía religiosa a la carta. Todo de libre elección excepto lo que dice su partido. Por eso Bono se ha convertido en uno de los puntales del PSOE a la hora de imponer su proyecto abortista.
Frente a la religión a medida, Monseñor Gea Escolano ha colgado en su blog una carta abierta al presidente del Congreso de los Diputados, en la que le invita a reflexionar sobre algunas de sus afirmaciones.
Lo que Bono dijo
Estas fueron algunas de las declaraciones de José Bono, a las que luego respondió Monseñor Gea:
"En el PSOE no queremos constituir una corriente cristiana de poder interno. Simplemente, deseamos ser coherentes y no ocultar nuestros sentimientos religiosos, porque pensamos que una de las maneras más solidarias de renovar el socialismo puede venir de los principios cristianos, del Evangelio. Somos socialistas y queremos tener como referencia vital a Jesús de Nazaret. Nos organizamos mínimamente, pero sin intención de constituir una corriente de poder interno.
Desde luego, yo, como socialista, me siento más cerca del testimonio de Ellacuría, del obispo Romero o de Nicolás Castellanos que de cualquier dogmático fundamentalista del pensamiento marxista. Me mueve, me emociona más el ejemplo de cristianos solidarios que entregan su vida por los demás que el discurso mitinero y radical de quien sólo busca votos.
Aspiro a vivir dentro de la Iglesia en la que nací y en la que mis padres me enseñaron a vivir. Y sin ser canonista, pienso que la última palabra, la palabra infalible del Papa, sólo rige en materia de fe, pero no la tiene cualquier obispo en cualquier asunto o en cualquier tema que trate.
Como decía el cardenal Tarancón, algunos obispos españoles tienen tortícolis de tanto mirar a Roma. En este momento, veo en Roma más sentido común que en algunos fundamentalistas.
Sería peligroso que la Iglesia española se dedicara a molestar, a incomodar o a señalar con el dedo a quien no comparte todos los criterios de determinado cardenal o de determinado obispo, por mucho poder que tengan. Yo aspiro a que me dejen vivir en una Iglesia en la que el mandamiento principal sea el del amor, el del perdón, el de la fraternidad, y no el del miedo. Algunos deben tener el dedo dolorido de tanto señalar al enemigo, al apóstata y al hereje."
La respuesta de Monseñor Gea
Monseñor Gea Escolano, obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol, respondió así a las afirmaciones del presidente del Congreso de los Diputados:
"Da la sensación de que se vincula a una iglesia que no existe. Dice que «gracias a Dios, la Iglesia es muy amplia, muy universal y muy grande». Y lo es, señor Bono, pero recuerde también que es una. No olvide que en el credo de la misa decimos: «Creo en la Santa Iglesia que es una...». Y tampoco olvide que es el credo que se proclama en la Iglesia de Roma desde los primeros siglos y que seguimos proclamando sin interrupción hasta nuestros días, sin añadir ni quitar una coma. Y en algunos actos importantes decimos: «Esta es nuestra fe, esta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar...». Supongo que también usted se gloriará de profesarla si se siente católico. No olvide que la Iglesia, además de universal y muy grande, tiene una fe única, no una fe a la carta, que es por donde me parece que va yendo usted.
También dice: «Yo aspiro a que me dejen vivir en una Iglesia en la que el mandamiento principal sea el del amor, el del perdón, el de la fraternidad, y no el del miedo». Anda, pues yo también. Pero ¿a qué miedo se refiere? ¿Miedo a que la Iglesia proclame su fe con toda claridad?
Es eso lo que incomoda a mucha gente. No incomodan determinados cardenales u obispos ni el propio Papa cuando proclaman con toda claridad la fe y la moral de la Iglesia. Lo que pasa es que hay quienes, por ejemplo Ud. mismo, quieren compaginar la fe y la moral de la Iglesia con el aborto, la eutanasia, las relaciones prematrimoniales, el matrimonio homosexual...
¿Qué quieren? ¿Que la Iglesia cambie de opinión en cuestiones de fe y de moral? Por poca formación cristiana que Ud. tenga, comprenderá que la Iglesia no puede hacerlo. Y si le niega la comunión sacramental, no es que la Iglesia lo aparte, sino que es Ud. quien se ha apartado. Porque lo admita o no, Sr. Bono, Ud. se ha situado fuera de la comunión eclesial. No comulga con la doctrina de la Iglesia y ¿qué quiere? ¿recibir el sacramento de la eucaristía, símbolo de la unión? Sea serio. Porque ¿sabe bien lo que ha hecho, Sr. Bono? Contribuir con su voto a que se asesine a miles de seres humanos. La Iglesia califica el aborto como «crimen abominable». ¿Y quiere comulgar sin arrepentirse públicamente? Sea serio, Sr. Bono, sea serio. Y no olvide que en el pecado va la penitencia; ya lo verá.
Dice Ud. por último: «Me emociona más el ejemplo de cristianos solidarios que entregan su vida por los demás que el discurso mitinero y radical de quien sólo busca votos». Y a mí también. En cuanto a votos, a mí no me interesan. A Ud. es posible que sí. No juegue con la fe.
Mire, Sr. Bono, una de dos, o Ud. admite que abortar voluntariamente es siempre inmoral, o si no lo admite, se sitúa frontalmente en contra de la enseñanza de la Iglesia. Esto no es cuestión de miedos ni de opresión de la jerarquía ni de afán de dominio sobre nadie. Es proclamar con claridad el mandamiento de «no matarás». Porque el aborto es un asesinato ¿no?"
M. Vidal Sáb, 06/02/2010 - 12:20h
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Magnífica y contundente
Guido:¡Bendito sea este
Guido: Y no hace falta que
Yo creo que Bono no merece
Quien se lava las manos con
Para Monseñor Gea Escolano,
Gracias a Monseñor Gea
Amarás a Dios sobre todas