“La vida del niño no nacido, del enfermo, del anciano, de quienes se quedan sin trabajo, sin libertad o sin dignidad”
Fe, valor y libertad han sido los ejes de la primera homilía del nuevo arzobispo de Oviedo.
REDACCION HO.- Palabras valientes y claras y un rotundo compromiso por la libertad han marcado la toma de posesión del nuevo arzobispo electo de Oviedo, Monseñor Jesús Sanz Montes, sometido, como tantos otros prelados, al prejuicio y a la manipulación.
En la homilía ante 39 prelados, más de trescientos sacerdotes y cerca de dos mil fieles, Monseñor Sanz Montes, 55 años, el arzobispo más joven del episcopado español, se mostró dispuesto a colaborar en las iniciativas de las autoridades civiles, judiciales, académicas y militares del Principado "que respeten íntegramente la vida de los ciudadanos y garanticen en todos los campos su libertad".
Entre referencias literarias a Leopoldo Alas Clarín y a textos como el Cantar de los Cantares, Monseñor Sanz dijo que se siente libre para servir a Dios, a la Iglesia y a sus hermanos y advirtió de que saldrá al paso "con voz clara y compromiso cristiano" cuando la vida del niño no nacido, del enfermo, del anciano, de quienes se quedan sin trabajo, sin libertad o sin dignidad, sea "puesta en entredicho".
Monseñor Sanz Montes lamentó la presión ejercida en las últimas semanas y dijo que le han sometido a un "buen examen". Al respecto, se mostró sorprendido por "tanta expectativa" y por la "intencionalidad que iba declarando inevitablemente una ideología".
Los aplausos interrumpieron la homilía cuando el nuevo arzobispo aseguró que se ha visto obligado a mirarse en demasiados espejos y manifestó que frente a la propuesta por la que el Papa les "preconiza", parece que dichos observadores, con sus temores o sus deseos, les "precocinan".
Sirviéndose de símiles con el paisaje, Sanz aseguró que se siente "conmovido" por los momentos estelares y de "honda crisis" de las empresas de la región y "sobrecogido" por las "tremendas" cifras de más de setenta mil parados, "con todo lo que supone para cada persona y para cada familia".
El nuevo arzobispo aseguró en la catedral de San Salvador de la capital del Principado que no busca la "lisonja de los aplausos", ni tiene miedo "al chantaje de la impopularidad".
Estas fueron algunas de sus reflexiones:
- "La educación cuando no está al servicio del crecimiento de la persona que la abre a la belleza, a la bondad, a la verdad, entonces es una herramienta que troquela el futuro, lo astilla y lo domestica."
- "No soy ni tan santo ni tan temible como algunos han querido presentarme."
- "Somos herederos de una rica y secular tradición que tiene inequívocamente raíces cristianas, y que en el paso de los siglos ha creado cultura, ha emanado leyes y derecho para asegurar la justicia y la dignidad."
- "Todas las exigencias de mi corazón han encontrado en la paciente y paterna compañía del Buen Dios, no un rival sino el más dulce, el más respetuoso y el más fiel cómplice de aquello para lo que fui nacido."
- "Vengo sin consignas, sin planes conspirados y sin estrategias retorcidas. Vengo en el nombre del Señor, y no soy ni tan santo ni tan temible como algunos han querido presentarme."
- "La familia es particularmente querida, y bien saben quienes la banalizan, ningunean u orillan qué réditos inconfesables cobran con sus medidas."
- "No busco la lisonja de los aplausos ni tengo miedo al chantaje de la impopularidad, me siento libre de veras, para servir a Dios, a la Iglesia y a mis hermanos."
M. Vidal Sáb, 30/01/2010 - 17:37h
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¡Que palabras mas bonitas!,