“Nos levantaremos para defender la vida del no nacido”

“Nos levantaremos para defender la vida del no nacido”

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Los católicos andaluces se movilizan en Granada para impedir una cacerolada contra el arzobispo y abarrotan la Catedral para hacer frente a la campaña de difamación que está cayendo sobre él.

REDACCION HO.- Quienes afirman que los católicos son gente conformista, incapaz de adoptar posiciones firmes y de dar un paso adelante en defensa de sus convicciones, tendrán que empezar a olvidar el tópico a la vista de lo sucedido en los últimos días. Monseñor Munilla fue recibido en la Catedral de San Sebastián por una multitud que le ovacionó durante diez minutos. Y ayer, en Granada, a Monseñor Francisco Javier Martínez le sucedió otro tanto.

El arzobispo de Granada lleva varios días padeciendo una campaña de difamaciones y acoso desde los medios y también desde las instituciones públicas y privadas regidas por el PSOE a raíz una homilía en la que arremetió duramente contra el proyecto abortista del Gobierno.

Ayer se había convocado una cacerolada en la plaza de las Pasiegas, frente a la Catedral granadina, para seguir acosando y agrediendo al arzobispo. Sin embargo la nueva inquisición que se ampara tras la cháchara laicista se llevó un buen chasco.

En luchar de ollas y cazuelas, Monseñor Francisco Javier Martínez se encontró con el caluroso apoyo de una multitud de fieles granadinos y también procedentes de Málaga, de Córdoba y aun de Murcia, que enterados del acto que se preparaba contra el arzobispo, acudieron a mostrarle su apoyo.

El domingo no se escuchó en Granada ni una sola cazuela y sí muchos gritos de ánimo a Monseñor Francisco Javier Martínez. Los periodistas congregados para cubrir la algarada inquisitorial vieron cómo cientos de personas se acercaban a ellos para explicarles que estaban allí en apoyo del arzobispo de la ciudad.

Ya durante la Misa, que dio comienzo a las 13:00 horas, un templo abarrotado interrumpió con sus aplausos durante cinco minutos este fragmento de la homilía: 

“Corría el año 78, y era yo un sacerdote con 30 años, cuando, enfrente del Congreso de los Estados Unidos, en una Eucaristía en Washington, en uno de los primeros viajes de Juan Pablo II, yo le oí decir: ‘Y nosotros nos levantaremos para defender la vida del no nacido’. Estas palabras, que yo recordaré siempre con la fuerza con la que él las dijo, siguen siendo verdad hoy. Y de la misma manera, nos levantaremos para defender a cualquier mujer que no sea tratada de acuerdo con su dignidad de mujer. Que quede claro para todo el mundo: la Iglesia condena cualquier maltrato a la mujer, cualquier trato que no sea el modo como nosotros somos tratados por Dios, a la mujer, al hombre, a toda persona humana, desde el momento de su concepción hasta su muerte natural. Nos levantaremos y no dejaremos de defender sus vidas y su dignidad.”