El decreto del gallego del PP, denunciado por los defensores de la libertad lingüística

Alberto Núñez Feijóo entrevistado (o algo así) en La Sexta

El documento suaviza los rasgos más xenófobos del nacionalismo de PSOE y BNG, pero no responde a la promesa electoral de Núñez Feijóo.

REDACCION HO.- El Partido Popular y Alberto Núñez Feijóo se comprometieron a superar el enfrentamiento y la imposición lingüística impuestos por los nacionalistas del PSOE y el BNG durante su etapa de gobierno. Se trataba de uno de sus compromisos electorales más esperanzadores para la mayoría de ciudadanos gallegos, hartos del totalitarismo etnicista de la Xunta del exquisito decorador de interiores Pérez Touriño.

Con el triunfo electoral bajo el brazo, el PP echó un primer jarro de agua fría a sus votantes y a las víctimas del nacionalismo obligatorio sacándose de la manga una estrafalaria encuesta (¿acaso no fueron las elecciones regionales la mejor encuesta?) para saber qué quieren hablar las familias gallegas.

La sandez respondía a la indecisión tradicional del PP en asuntos identitarios. Dejándose presionar por los recién derrotados y cayendo en el lamentable síndrome de Estocolmo que impone el nacionalismo en todas partes, el acomplejado triunfador de las elecciones regionales necesitaba ganar tiempo para diluir su promesa electoral de libertad lingüística, de modo que no soliviantara a sus rivales derrotados, talibanes de la xenofobia amparados en las siglas del PSOE y el BNG y su cohorte de subvencionados palmeros, y mantuviera entretenidos a sus votantes y a las entidades cívicas que, como Galicia Bilingüe, han estado defendiendo los derechos más elementales durante los años del nacionalismo obligatorio.

La innecesaria y aun ofensiva encuesta desembocó en un decreto del gallego que el gobierno regional ha presentado en pleno período navideño, y en el que el PP y Alberto Núñez Feijóo se pliegan a buena parte de las exigencias de quienes llevaron a Galicia a la confrontación lingüística.

Es cierto que los planteamientos de este pasteleo normativo reducen las aristas más obscenas de la legislación xenófoba del nacionalismo de socialistas y BNG. Pero no es menos cierto que se aleja del compromiso electoral que llevó al triunfo a los populares en Galicia.

Galicia Bilingüe, la plataforma cívica antaño cortejada por los populares gallegos y hoy incómoda presencia frente a sus componendas con el nacionalismo, ha analizado el decreto del gallego presentado por el Partido Popular, ha presentado sus alternativas y ha elaborado un listado de incumplimientos de compromisos electorales:

01.- El preámbulo sigue siendo reflejo de la ideología nacionalista que se irradia en el de la LNL, aunque es algo más suave que el del vigente decreto.

02.- El artículo 8.1, en su actual redacción, obliga a que los libros estén en la lengua en la que se imparte la materia, con lo cual se incumple la promesa de que los alumnos podrán llevar los libros en la lengua de su elección.

03.- En infantil y en primer ciclo de primaria al menos no queda garantizado el derecho, individual, a recibir la enseñanza en lengua materna, tal y como establece la propia Ley de Normalización en su artículo 13.1. Recordemos, además, que un precepto de muy similar redacción dio lugar a tres sentencias del TSJ de Cataluña, convalidadas por el TS, estableciendo la necesidad de que hubiese una casilla en el sobre de matrícula para que los padres consignasen cuál era la lengua materna de sus hijos y hacer efectivo, y no retórico, ese derecho.

04.- En primaria, donde hay dos materias troncales no lingüísticas, sólo se permite elegir la lengua en una de ellas y no en las dos como se prometió (esto, además, sí que complicará más la gestión de los centros que si se pudiese elegir la lengua en las dos). El resto de las materias serán asignadas a cada lengua por el consejo escolar, bajo la condición de que haya equilibrio entre las horas impartidas en gallego y las impartidas en español.

05.- En ESO sólo se podrá elegir la lengua en dos materias (matemáticas y ciencias sociales), no en todas las que, consideradas troncales, el decreto vigente obliga a impartir en gallego, como física y química o biología y geología. El resto de las materias serán asignadas a cada lengua por el consejo escolar, bajo la condición de que haya equilibrio entre las horas impartidas en gallego y las impartidas en español.

06.- En bachillerato será el consejo escolar el que haga la distribución de las materias impartidas en cada lengua. Se habla de una distribución equilibrada incluso, por la redacción, dentro de cada tipo de materias: comunes, de modalidad y optativas.

07.- En FP y EAyD será el consejo escolar el que elija y ya desaparece la cláusula del equilibrio entre las horas impartidas en cada lengua, apareciendo una ambigua (que adolece de inseguridad jurídica) y peligrosa como es la siguiente “el desarrollo de las enseñanzas asegure que el alumnado alcance la competencia lingüística propia del nivel en ambas lenguas oficiales. Esto abre la puerta a que se pueda optar por un predominio del gallego bajo el argumento, como en el anterior decreto, de que el castellano predomina en otros ámbitos de la vida de los alumnos. Destaca el hecho de que sólo se  garantiza que el alumnado adquiera el vocabulario específico en gallego, pero nada se dice del castellano (art. 5.2).

08.- En adultos también será el consejo escolar el que elija y desaparece la cláusula del equilibrio entre las horas impartidas en cada lengua, apareciendo una ambigua (que adolece de inseguridad jurídica) y peligrosa como es la siguiente “el desarrollo de las enseñanzas asegure que el alumnado alcance la competencia lingüística propia del nivel en ambas lenguas oficiales. Esto abre la puerta a que se pueda optar por un predominio del gallego bajo el argumento, como en el anterior decreto, de que el castellano predomina en otros ámbitos de la vida de los alumnos. Destaca el hecho de que no se permita en este caso elegir la lengua predominante en la enseñanza a los alumnos, que son mayores de edad, en función de sus intereses y teniendo en cuenta que en Galicia hay una proporción de inmigrantes hispanoamericanos o de otros países con gran movilidad por toda España.

09.- No se garantiza el bilingüismo real en la administración. Hay alguna mejora de matiz, pero se echan de menos que figuren de manera clara y expresa dos aspectos:

a) Que el propio decreto haga una mención expresa al derecho de los padres (y ciudadanos en general) a recibir la documentación y las comunicaciones de todo tipo en la lengua oficial de su preferencia o, al menos, bilingües (si se trata de que no haya acusaciones de incumplir la LNL por no estar siempre en gallego, pero “siempre” no es “sólo”). Esto incluye boletines e impresos administrativos, ya no digamos el de la solicitud de exención de lengua gallega.

b) Que los anuncios y la información general de los centros también sea bilingüe. La LNL obliga a que estén siempre en gallego, y nada tenemos por supuesto en contra, pero no impide que puedan estar TAMBIÉN en español, ya que no se vulneran los derechos de nadie (lo mismo que si se ponen en otras lenguas, que, curiosamente sucede en algún centro: está en gallego y otras lenguas pero, de manera inaudita, no en español, que es una lengua oficial).

c) Que los profesores puedan redactar las programaciones y otros documentos docentes en español.

10.- En la disposición adicional primera se prevé que los padres respondan, cada cuatro años, a un cuestionario (se supone que elaborado por la administración) en el que los padres expresarán su opinión – no vinculante – sobre la lengua de impartición de las materias. Se supone, por la redacción de esta DA, que el consejo escolar debe tener en cuenta la opinión de los padres para distribuir las materias entre las dos lenguas, aunque luego hay un “misterioso” párrafo que dispone lo siguiente: “El procedimiento para determinar la lengua de impartición de las materias se desarrollará mediante una orden posterior a la aprobación de este Decreto”. ¿Será una orden que establezca criterios objetivos de asignación materia/lengua para el consejo escolar en función de las respuestas de los padres al cuestionario? No se me ocurre otra cosa y queda por aclarar.

Este cuestionario puede ser además un regalo envenenado si no se rellena con inteligencia. Me explico: si hay padres que quieren la enseñanza en una lengua y contesta que quieren todas las materias sobre las que se les pregunte en esa lengua, dado que ha de haber un equilibrio, de horas (no cualitativo respecto a las materias), entre ambas, se deja en manos del consejo escolar elegir la lengua de impartición de cada materia, por lo que lo inteligente será contestar que se quiere la mitad de las materias consideradas más importantes en la lengua preferida y, paradójicamente, la otra mitad en la lengua menos preferida o no contestar, ya que así, si el consejo escolar ha de tener en cuenta la opinión de los padres, sí que se les puede exigir que la respeten.

11.- Algo parecido, no sé si meditado y con esa “mala intención” puede haber tras la decisión de obligar a los padres a elegir en primaria entre las dos troncales, ya que así se impide que pueda quedar claro que, en promedio, la inmensa mayoría de los padres de Galicia tienen preferencia por una enseñanza en la que predomine una de las dos lenguas (como se puedo de manifiesto en la encuesta levada a cabo a finales del curso pasado 55/25/20 c/b/g), de manera que quedasen destruidos muchos de los mitos de los llamados “normalizadores” sobre su apoyo social.

12.- Es realmente curiosa la alusión que se hace al cumplimiento de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias, porque los compromisos adquiridos por España obligan a ofertar, para quien así lo desee, una enseñanza íntegramente en gallego, y este decreto impone un máximo del 50 %, y en infantil la cosa empeora para los alumnos que prefieran la enseñanza en gallego (sus padres) y estén en clases en las que el español sea la lengua predominante. Veremos cómo se lo explican a los miembros del Comité de Expertos cuando vengan a evaluar el cumplimiento de los compromisos. La Xunta debería saber que la única manera de cumplir los compromisos es aplicando las propuestas de GB – no las promesas electorales simplemente – como ocurre con el modelo galés o el vasco (sobre el papel, que otra cosa es que se aplique de manera torticera, aparte de las coacciones que desgraciadamente sufren muchos ciudadanos en esa Comunidad Autónoma por parte de determinados sectores), entre otros.

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