Arrestan a Obispo, sacerdote y 90 laicos fieles a la Santa Sede en China

Arrestan a Obispo, sacerdote y 90 laicos fieles a la Santa Sede en China

El Obispo Auxiliar de Xiwanzi en la provincia de Hebei, Mons. Yao Liang, de 82 años de edad, un sacerdote y 90 laicos, todos fieles a la Santa Sede, fueron arrestados por autoridades chinas recientemente. Un nuevo atentado a la libertades, en concreto a la libertad religiosa, en China. Sin embargo, nadie parece atender a estos hechos y exigir a China que garantice las libertades individuales, lo único que importa es firmar acuerdos comerciales con China.

ACIPRENSA.ES/HAZTEOIR.ORG.- Según informa la Fundación Cardenal Kung, el Prelado se encuentra ahora detenido en Zhangjiakou. Mons. Yao Liang ya había sido arrestado en marzo de este año.

El sacerdote arrestado es el P. Li Huisheng de 33 años, de la diócesis de Xiwanzi, detenido el 1 de agosto y cuyo paradero es desconocido.

Los 90 laicos arrestados, que protestaron por el arresto del Obispo y el sacerdote, fueron detenidos la noche del 2 de agosto luego que unos 500 policías atacaran la comunidad católica de Zhangjiakou, en la localidad de Zhangbei.

Durante el arresto, dos hombres fueron heridos gravemente y trasladados a un hospital, una mujer embarazada perdió a su bebé y, si bien la policía ya liberó a 70 de los arrestados; los otros 20 aún están presos.

Joseph Kung, Presidente de la Fundación Cardenal Kung, indicó que "arrestar repetidamente a un obispo anciano, a un sacerdote por sus creencias religiosas y actividades, y a 90 fieles católicos y herir a varios durante la detención es clara evidencia de la total violación de los derechos humanos en China".

Por esa razón, Kung solicita una vez más que "el Comité Olímpico considere cancelar los Juegos en China para preservar su buen nombre y espíritu. De otra forma, el noble nombre ?Olímpico? podría verse seriamente afectado por su asociación con la persecución religiosa y la violación de los derechos humanos en China".

A pesar de estos antentados a las libertades el "mundo desarrollado" mira para otro lado y en vez de exigir al gigante asiático el respeto a las libertades individuales, en especial la libertad religiosa, se preocupa únicamente de firmar acuerdos comerciales que le permita acceder al inmenso mercado chino.