El Senado aprueba la reforma sanitaria de Obama

El Senado aprueba la reforma sanitaria de Obama

<a href="http://www.hazteoir.org/node/26485">«La reforma sanitaria de Obama, en peligro por su carácter abortista»</a>

Obtenido el apoyo decisivo del senador provida Ben Nelson, que logró las  modificaciones para impedir el uso de dinero federal para financiar abortos, la reforma abunda en letra pequeña, escrita a medida cada Estado, tejiendo una basta red de intereses para que salieran los votos.

REDACCIÓN HO.- La votación en el Senado se ha saldado con 60 votos a favor de la reforma y 39 en contra, en una fría mañana que ha coronado meses de arduas negociaciones y 24 días de debates en el pleno, precedida también de varios fracasos de congresos anteriores, que no lograron llegar a este punto. La reforma de Obama abre ahora la posibilidad a que más de 30 millones de personas sin seguro se beneficien de cobertura sanitaria en el país, ampliando dicha cobertura al 94 por ciento de la población.

Todos los senadores demócratas han respaldo aprobar el proyecto de reforma sanitaria, manteniendo la diciplina de voto. A ellos se han sumado los dos senadores independientes en la Cámara Alta para sacar adelante la reforma.

A pesar de esta indudable victoria para Obama, que se ha volcado en sacar adelante el que se ha convertido ya en uno de sus más espinosos proyectos personales como es la reforma sanitaria, los analistas anticipan negociaciones duras el próximo mes de enero para poder concilar los proyectos de reforma aprobados por el Senado y la versión que aprobó la Cámara de Representantes el pasado 7 de noviembre. Ésta versión contiene un enfoque distinto en materia de impuestos, aborto y un plan de seguro médico administrado por el Gobierno.

La Cámara de Representantes y el Senado deberán volver a votar el texto de la reforma sanitaria conciliada antes de someterla a la firma del presidente Obama para que pueda entrar en vigor. El Partido Demócrata confía en que esto pueda ocurrir antes de que el mandatario pronuncie, a finales de enero, su discurso sobre el Estado de la Nación.

El presidente Obama, que postergó su viaje a Hawai para pasar las fiestas navideñas hasta que concluyera la votación de la reforma sanitaria en el Senado, se juega su credibilidad en esta reforma, sobre todo si se tiene en cuenta que el índice de popularidad del mandatario cayó a cerca del 50 por ciento, en pleno debate parlamentario de la reforma.

La reforma

El proyecto de ley extendería la cobertura de salud a más de 30 millones de estadounidenses sin seguro médico y frenaría algunas prácticas de la industria, como negarle la cobertura a personas con enfermedades de larga duración o degenerativas. Igualmente, garantizaría subsidios para quienes no pueden pagarse un seguro privado y crearía una bolsa estatal que permitiría a quienes carezcan de un seguro dotarse de un plan y comparar precios.

El Partido Republicado ha criticado insistentenmente la reforma sanitaria propuesta por Obama al considerarla una intromisión costosa en el sistema de salud y criticó que elevaría el déficit presupuestario estatal, además de reducir las opciones entre seguros para los pacientes.

La propuesta de reforma aprobada por el Senado disminuiría en unos 132.000 millones de dólares en un plazo de diez años el déficit presupuestario del Estado, según cálculos de la Oficina de Presupuestos del Congreso.

Aborto

En todo este tema hay un tema importante de trasfondo: el de la defensa del derecho a la vida. El último senador demócrata que quedaba por convencer para sacar adelante la reforma en la Cámara, Ben Nelson, contrario al aborto y defensor del derecho a la vida y de la asistencia a la mujer embarazada, ha sido un factor clave por su negativa a apoyar el texto si no se hacían modificaciones que impidieran el uso de dinero federal para financiar abortos.

Tras negociar con un grupo de demócratas la semana pasada se anunció el acuerdo: las nuevas cláusulas impuestas por Nelson imposibilitan la utilización de fondos federales para financiar abortos a través de las compañías médicas. "Sé que esto es difícil de entender para mis compañeros -dijo Nelson ayer- y defiendo su derecho a disentir. Pero yo no hubiera votado a favor del proyecto si no se hubieran introducido estas modificaciones".

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