El PNV traiciona sus principios y apoyará la reforma proabortista

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Devuelve dádivas recibidas vía Presupuestos y trata de justificar su postura ante la descontenta militancia en que el PSOE ha aceptado su enmienda para que los padres sean "informados" cuando el aborto se perpetre a menores: pero tambien aquí hay margen para el coladero.

REDACCIÓN HO.- La Comisión de Igualdad del Congreso tiene previsto aprobar su dictamen de la reforma, último paso antes de que el polémico proyecto se debata en el Pleno el próximo día 17. El Grupo EAJ-PNV en el Congreso de los Diputados votará previsiblemente a favor del mal llamado Proyecto de Ley de Interrupción voluntaria del embarazo, y ya está aireando sus excusas: en primer lugar, que tras "negociar" con el PSOE, se ha incorporado al texto final su enmienda de que sea obligatorio informar al menos a uno de los padres, tutores legales o en su caso los  ostentadores de la patria potestad, del aborto que se va a perpetrar a sus hijas, cuando éstas tengan 16 y 17 años.

Pactos tramposos: una reforma más radical y con más coladeros

Pero el pacto es pura trampa, y de nuevo se da cabida al coladero para dejar la supuesta mejora al texto del Gobierno de la que alardea el PNV en puro coladero: y es que el acuerdo incluye también un supuesto de excepción para aquellas menores que puedan alegar fundadamente que dicha comunicación pueda suponerles un peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos o se produzca una situación de desarraigo o desamparo.

Asimismo, aunque el Proyecto de Ley recogerá (en la exposición de motivos) el reconocimiento expreso del derecho a ejercer  la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios directamente implicados en la comisión del aborto,  tal y como exigía EAJ-PNV, "sin que el ejercicio de tal objeción de conciencia, pueda suponer un menoscabo del acceso y la calidad asistencial de la práctica del aborto", ayer conocíamos también el acuerdo al que ha llegado el PSOE con IU y ERC, no desmentido por los socialistas, según el cual el derecho a la objeción sólo podrán ejercitarlo el cirujano y el enfermero y se establecen garantías de que se podrá abortar en todos los centros sanitarios de la red pública, especificando la obligatoriedad de ofrecerlo en el más cercano al domicilio de la mujer que vaya a ser intervenida.  El carácter liberticida del texto final que se someterá a votación también se observa respecto a los sanitarios en lo detallado ayer por Llazares y Tardá, en el sentido de que se les impondrá a todos los estudiantes de Enfermería y Medicina, "con carácter curricular", que aprendan a cometer abortos.  Por ello, lo "logrado" por el PNV vuelve a dejar en papel mojado sus excusas a la hora de tratar de argumentar su apoyo a esta reforma, que aumenta en radicalidad sobre el texto inicialmente propuesto, que siguen rechazado de manera pública las bases del Partido Nacionalista Vasco, que sabrán percibir sobradamente el disfraz que sus dirigentes tratan de venderles.

En su argumentación sobre su apoyo a la reforma, según ha trascendido a los medios, el grupo vasco también ha vendido que ha logrado evitar las invasiones competenciales en la redacción inicial del texto aprobado por el Consejo de Ministros, de manera que se variará la redacción de varios artículos para que respeten las competencias sanitarias transferidas a las Comunidades Autónomas.

Adoctrinamiento ideológico frente al derecho de los padres

Finalmente, el Grupo Vasco EAJ-PNV considera muy importante además, que el Proyecto de Ley recoja textualmente la petición formulada desde este Grupo Parlamentario para la incorporación de la formación en salud sexual y reproductiva al sistema educativo en el marco de la formación en valores, con una visión de la sexualidad en términos de igualdad y corresponsabilidad entre hombres y mujeres. Nada nuevo, pues el adoctrinamiento ideológico era objetivo clave de esta reforma que pronto se hizo visible. La respuesta está en los padres, que no van a tragar con la usurpación de su derecho constitucional como primeros educadores, cuando está en juego la formación moral de sus hijos en asuntos que, como el del aborto, les afecta, compete y compromete sobremanera.

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