Profesores y familias se niegan a retirar los símbolos religiosos de las aulas

Profesores y familias se niegan a retirar los símbolos religiosos de las aulas

CECE, CONCAPA y COFAPA hacen público su rechazo a la pretensión gubernamental de expulsar los crucifijos de las aulas.

REDACCION HO.- Frente al intento de expulsar del espacio público los símbolos religiosos, que el Gobierno ha protagonizado en las últimas horas con declaraciones y votaciones contradictorias, la Confederación Española de Centros de Enseñanza ha  pedido respeto al ideario de los centros escolares.

En un comunicado, la CECE afirma que hay que respetar que los crucifijos o cualquier otro símbolo religioso se puedan exhibir en las instalaciones de los centros no estatales, ya que, de lo contrario, "se estaría atentando contra el carácter propio de los mismos, amparado por el artículo 27 de nuestra Constitución como derecho fundamental":

"Es paradójico que desde algunas fuerzas políticas, que siempre se vanaglorian de conseguir sus iniciativas por mayoría, no se tenga en cuenta que la gran mayoría de las familias españolas, exactamente un 82%, demanda la enseñanza religiosa para sus hijos."

La Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE) denuncia asimismo el daño que estas iniciativas hacen al debate educativo, ya que "parecen maniobras de distracción para desviar del interés público las cuestiones que verdaderamente deberían estar tratadas en las comisiones de educación".

La Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA) también ha hecho pública su intención de negarse a cumplir cualquier norma que se apruebe en este sentido:

"Supone un atentado contra la libertad religiosa de los alumnos, a los que se desprecia y se les impone el criterio gubernamental como si fuera una dictadura. El crucifijo es un signo cultural e histórico que no resulta ofensivo para el no cristiano o el ateo, ya que su presencia no obliga a nada."

Por su parte, la Confederación de Padres de Alumnos ha manifestado su rechazo a la propuesta del PSOE y del Gobierno y ha señalado que prohibir los signos religiosos en los colegios es "una imposición moral".

El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia se ha dirigido a las familias para que se pronuncien abiertamente sobre este asunto.