Nueva amenaza de Sanidad a los que objetan en ciencia o en conciencia a la PDD

Nueva amenaza de Sanidad a los que objetan en ciencia o en conciencia a la PDD

Se ha convertido en el "peaje" que el Ejecutivo exige a los farmacéuticos cambio de la defensa del llamado modelo mediterráneo de farmacia.

ALBA, por Luis Losada Pescador.- Los farmacéuticos están en pie de guerra ante la dispensa sin receta de la píldora del día después. El gobierno responde con amenazas: "O vendéis la PDD o la venderemos en el Carrefour". Y es que la PDD se ha convertido en el "peaje" que el gobierno exige a cambio de la defensa del llamado ‘modelo mediterráneo de farmacia': distribución exclusiva en farmacias y unidad entre propiedad y titular.

Nadie lo verbaliza en público. Pero es vox populi: el Gobierno amenaza a los farmacéuticos que objetan en ciencia o en conciencia a la polémica píldora del día después (PDD). "O vendéis la PDD o la venderemos en el Carrefour", han llegado a afirmar. "Es una amenaza velada, porque si vendiesen la PDD en el Carrefour, ¿por qué no otros medicamentos?", se pregunta uno de los farmacéuticos más activos en la oposición a la PDD.

En el fondo de la cuestión, la defensa efectuada por el gobierno del llamado ‘modelo mediterráneo de farmacia'. Bruselas exige una mayor liberalización, pero España ha defendido ante los organismos comunitarios una farmacia como agente sanitario. Y eso exige tres patas: núcleo poblacional, distribución exclusiva en farmacias y unidad entre propiedad y titularidad. Es decir, no cabe la distribución en grandes superficies ni las cadenas de farmacias propiedad de multinacionales como ocurre en países de nuestro entorno.

Sanidad ha defendido el ‘modelo mediterráneo de farmacia' porque entiende que se trata de un modelo que permite una colaboración activa del ‘boticario' en las políticas sanitarias. Los colegios de farmacéuticos también han ejercido de ‘lobby' ante Bruselas para salvar un ‘modelo' que algunos califican de "privilegios" y que la Comisión entiende contradictorio con el espíritu de la directiva Bolkestein de liberalización de servicios. Por supuesto, la farmacia es un servicio especial al tratarse de una red territorial de agentes sanitarios. Pero algunos consideran que se trata de ‘minimonopolios'.

Así que cuando se plantea la polémica sobre la PDD, el gobierno saca a relucir su labor política en Bruselas. ‘Hoy por ti mañana por mi'. Así lo señalaba en el ‘Correo Farmacéutico' el pasado 28 septiembre el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos. "Aquí la farmacia tiene una oportunidad para hacer un servicio a la sociedad, sobre todo porque conoce bien la apuesta y el respaldo que la Administración sanitaria ha venido haciendo para que todos los medicamentos estén siempre dentro del canal farmacéutico". Una amenaza velada. Pero amenaza.

Martínez Olmos trataba de calmar a los boticarios inquietos por razón de ciencia y de conciencia que "lo más relevante del cambio es que la paciente va a recibir información sobre cómo hacer un uso adecuado del fármaco, a la vez que lo va a adquirir en la oficina de farmacia, donde recibirá un importante asesoramiento profesional".

El intento de tranquilizar por parte del gobierno ha sido vano. En primer lugar porque las condiciones para la dispensación de la PDD han sido avaladas por la Agencia del Medicamento mediante una mera modificación de la ficha técnica y de los prospectos de Postinor y Norlevo. "Se ha infringido lo dispuesto en el RD 1.345/07 de 11 de octubre que establece que el expediente de modificación debe contener los nuevos datos científicos y sanitario que justifiquen la reevaluación del fármaco", señala el manifiesto de una plataforma profesional que en breve se presentará a la opinión pública.

Martínez Olmos considera además que el problema de la dispensación a las menores de edad no existe. "No da pie a nuevos problemas legales ni a aumentar el marco legal con el que ya cuenta el boticario", apunta. Los farmacéuticos objetores consideran sin embargo que se les coloca en una situación de "obligatorio abandono" de su compromiso profesional de velar por la salud de la población establecido en el artículo 12 de la Ley de Uso Racional del Medicamento y en el art. 25 de su código deontológico. La situación es todavía más grave si tenemos en cuenta que en la ficha de Postinor se afirma que "no hay estudios representativos que demuestren la seguridad para las menores de 16 años". Y además, ¿por qué Postinor realiza esta advertencia y Norlevo no? Añadan la negativa a los padres de velar por la salud de sus hijas.

El ministerio de Sanidad se refugia en el folleto informativo para afirmar que "no cabe mayor control". "La paciente va a recibir información sobre cómo hacer un uso adecuado del fármaco, a la vez que lo va a adquirir en la oficina de farmacia, donde recibirá un importante asesoramiento profesional". La realidad es que el folleto no cumple con la exigencia legal de que la paciente cuente con información "cierta, completa y comprensible", incumpliendo lo exigido en la Ley 41/2002 de autonomía del paciente. Por ejemplo se afirma falsamente que la PDD "no tiene efectos secundarios".

Lo más sangrante es la afirmación de que la PDD "no es abortiva", cuando la propia ficha técnica reconoce que impide la anidación del embrión. "El folleto tiene una profunda carga ideológica y pretende imponerla a todo el colectivo profesional", señala el manifiesto profesional antes mencionado. Lo que llama la atención es que el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos haya ‘bendecido' un folleto que contradice la profesionalidad y ataca la conciencia de los boticarios. La razón hay que buscarla en la presión ejercida por el gobierno. Un "peaje" que algunos consideran "muy caro". "Nadie habla de esa presión, pero está ahí, todos lo sabemos; en todo caso, se trata de una presión absurda porque Italia ya ha logrado una resolución judicial avalando el modelo mediterráneo de farmacia" señalan fuentes del movimiento de objeción a la polémica dispensa de la PDD en farmacias.

Los ‘boticarios' reclaman de la administración que retire el polémico folleto, que se regrese a la dispensación de la PDD con receta y control y que se garantice la objeción de conciencia de los profesionales. También reclaman al Consejo General que proteja y defienda el ejercicio del derecho a la objeción de conciencia de los profesionales y que retire un folleto que califican de "no veraz". La pelota está en ambos tejados. Enfrente: la profesionalidad y la conciencia de los farmacéuticos.

El gobierno balear supervisa la venta de la PDD en farmacias

El gobierno Zapatero ya ha advertido a los farmacéuticos que no va a tolerar la objeción de conciencia de los farmacéuticos a la polémica dispensación de la píldora del día después (PDD) en farmacia y sin receta. Pues bien, el gobierno balear ya se ha puesto manos a la obra. El pasado 3 de noviembre, el Consejo de Salud de Baleares, Vicente Tomás, remitió una carta a los distribuidores requiriéndoles información individualizada de la venta de Norlevo y Postinor (las dos marcas de la PDD) en las farmacias de las islas pitiusas.

Las consejerías de Sanidad suele requerir los datos de ventas individualizados de medicamentos para poder cotejar con las facturas a las que hacen frente. Sin embargo la PDD no está cubierta por el sistema sanitario por lo que el control sólo pretende amedrentar a aquellas farmacias que no hayan requerido del discutido ‘medicamento'. Además, se da la circunstancia de que tanto Baleares como Andalucía tienen una normativa que obliga a las farmacias a disponer de unas existencias mínimas. Es decir, que en puridad jurídica todas las farmacias deberían de haber pedido la controvertida PDD. Un ejercicio de acoso a una profesión que se siente agredida profesional y moralmente, denuncian desde la Asociación Nacional de Objeción de Conciencia (ANDOC).

Recursos informativos de HO: