El PSOE convierte en fiesta de abrazos el primer pase parlamentario de la reforma proabortista

El PSOE convierte en fiesta de abrazos el primer pase parlamentario de la reforma proabortista

«<a href="http://www.hazteoir.org/node/25826">&quot;Acabemos con los eufemismos: tratan imponer el aborto libre al margen de la sociedad&quot;</a>»

Con una abstención socialista y un voto a favor del rechazo de un diputado de CiU, se han rechazado las cuatro enmiendas a la totalidad presentadas, no sin evidenciar una vez más la grave fractura política.

REDACCIÓN HO.-  El Pleno del Congreso ha rechazado, tras debatirlas, las enmiendas a la totalidad presentadas: dos del PP, las de ocho diputados de CiU, las de UPN y la de UPyD. La nueva ley sigue, por tanto, su trámite parlamentario. 

La votación se ha saldado por 183 votos en contra: los del PSOE, PNV, ERC, BNG, IU, ICV, Na-Bai y un diputado de Convergencia. Con su rechazo, el PNV, partido considerado de inspiración católica, ha traicionado a las crecientes voces que le pedían que retirara su apoyo a la reforma en el seno del partido. La ministra Aído ya les ha lanzado un  guiño para que sigan salvando sus muebles, al asegurar hoy que a lo largo de la tramitación de la Ley se intentará "encontrar un punto de equilibrio" entre las posiciones de los grupos parlamentarios sobre la posibilidad de que las menores de 16 años aborten sin consultar a sus padres. El Gobierno queda como dialogante y los nacionalistas vascos argumentarán que han luchado por un "mal menor" y que han sido los artífices de las mejoras en la ley. Eso, ya aprobado el pacto de financiación autonómica.

Destaca también que entre los votos del Grupo Socialista, que han seguido la disciplina de partido, ha habido una excepción: la abstención de un diputado, que aún se desconoce a quien corresponde.

La nueva ley del aborto no solo implica aborto libre, como ha recordado Sandra Moneo (PP) en el debate, sino que "establece la ley de la selva", como acertadamente señlaba esta misma semana el nuevo obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, que tan certeramente se ha pronunciado sobre el escenario al que hemos asistido hoy en un artículo en HO. Por mucho que el Gobierno y quienes le apoyan insistas en sus falacias y demagogias, como ha hecho hoy en el Congreso Aído, la ministra para quien "el feto de catorce semanas no es un ser humano," no convencerán. Esta sociedad  ya se ha manifestado de manera incontestable, y con ello ha evidenciado la grave fractura no sólo política, sino social, que genera la reforma. El Gobierno sigue por la senda del radicalismo, pero seguirá teniendo su respuesta en la ciudadanía.

En medio de todo lo vivido en el Congreso hoy, capítulo aparte merece José Bono, que debe considerarse el único católico del mundo. Cómo debe pesarle la conciencia cuando desde que el Gobierno aprobara esta ley en consejo de ministros no deja de publicar artículos de prensa y regalar declaraciones para justificar su voto a favor de la reforma y engañarse a sí mismo. Hoy, el presidente del Congreso abogaba para que "no se ponga en ridículo a quienes piensan diferente", reconociendo pese a su voto que el aborto "es un mal y una desgracia que hay que tratar de evitar".

Tras los abrazos en los que se fundían los socialistas en la Cámara tras salvar su primer trámite parlamentario, Zapatero se unía a la fiesta macabra recurriendo a la misma demagogia de siempre, felicitándose por una ley que, dice, establece "las garantías para las mujeres ante un tema tan dramático como el aborto, cuya consideración ha de ser de garantías, de seguridad, de prevención, de educación, de apoyo... y no una consideración de represión criminal. Eso es lo que hacen las sociedades avanzadas, y España lo es". Hoy muchos lo dudamos, pero no a tenor de los españoles, que han demostrado en la calle y en las encuestas lo que defienden mayoritariamente, sino ante la bochornosa traición de muchos parlamentarios que dicen representarles.