El crucifijo “viola los derechos de los padres”, según el Tribunal de Estrasburgo

El crucifijo “viola los derechos de los padres”, según el Tribunal de Estrasburgo

Colocar una cruz en un aula es una violación de los derechos fundamentales según esta institución.

REDACCION HO.- La Europa laicista da un paso más, pasando de la sandez laicista, ignorante de las raíces de la identidad europea, a la represión de carácter talibán. 

El Tribunal Europeo de los Derechos Humanos de Estrasburgo ha declarado hoy que la presencia de los crucifijos en las aulas es "una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y de la libertad de religión de los alumnos".

La sentencia responde al recurso presentado por Soile Lautsi, una ciudadana italiana de origen finlandés, que en 2002 había pedido al instituto estatal italiano en el que estudiaban sus dos hijos que quitara los crucifijos de las clases.

La corte europea de los derechos del hombre ha declarado la costumbre italiana de exponer un crucifijo en las aulas de las escuelas públicas como una violación de los derechos fundamentales. El Ejecutivo italiano ha anunciado que recurrirá la sentencia.

Reacciones en España

El portavoz del Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia, Pablo Rodríguez, consideró una "imposición de la minoría sobre la mayoría" el hecho de retirar crucifijos de las aulas.

Rodríguez aseguró hoy que no considera ofensivo que haya un crucifijo en un colegio y afirmó que se trata de una "cuestión de libertad", y que si una mayoría de alumnos, de padres o, en el caso de España, el Consejo Escolar, pide que se retire, "que lo quiten y ya está":

"Es una tendencia a hacer ver la religión como algo negativo cuando es algo bueno para la sociedad igual que lo es la libertad de ser de una religión o de ninguna."

El presidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, Alfredo Dagnino, ha afirmado que la sentencia del Tribunal de Estrasburgo supone "una violación de la libertad religiosa y sienta una doctrina inaceptable":

"Yo creo que la laicidad, entendida como neutralidad religiosa, no significa que no se puedan situar crucifijos o símbolos religiosos en las aulas, más aún teniendo en cuenta que un crucifijo, como puede ocurrir en la sociedad española, es el signo vivo de lo que es la presencia de un hecho histórico y sociológico también en la vida pública."

Asimismo, indicó que "lo que podría ir en contra de la libertad religiosa es precisamente una doctrina de estas características" al tiempo que añadió que le parece "una doctrina bien peligrosa".

Dagnino resaltó que la laicidad "rectamente entendida" supone que el Estado valore "positivamente" lo que supone la religión como aportación "al bien común y a la fe cristiana", y abogó por que se "haga visible" a través de los símbolos religiosos "aunque se trate de centros de titularidad pública".

Reacciones en Italia

El ministro de Políticas Agrícolas, Alimentarias y Forestales de Italia, Luca Zaia, ha asegurado que la decisión de los jueces europeos es "fingidamente democrática" y ofende a muchas personas, ya sean cristianas o no:

"Quien ofende los sentimientos de los pueblos europeos nacidos del cristianismo es sin lugar a dudas la Corte de Estrasburgo. Sin identidad, no existen los pueblos y sin cristianismo no existiría Europa. Quienes han emitido esta sentencia deberían avergonzarse."

El líder del principal partido de centroizquierda, Pier Luigi Bersani, también se mostró contrario a la decisión:

"Una antigua tradición como la del crucifijo no puede ser considerada ofensiva por nadie. En cuestiones tan delicadas como esta, algunas veces, el sentido común acaba siendo víctima del derecho."  

El presidente de la comisión para el Ecumenismo y el Diálogo de la Conferencia Episcopal italiana, Monseñor Vincenzo Paglia, ha calificado la sentencia de irresponsable y miope:

"Frente al vacío ético, moral que a menudo vemos en nuestros jóvenes, pensar que se les ayuda haciendo 'tabula rasa' con todo me parece verdaderamente miope. Detrás del crucifijo hay una dimensión cultural y educativa que sería verdaderamente irresponsable intentar eliminar."

Según el obispo, la concepción que ha llevado a los jueces de Estrasburgo a tomar esta decisión se basa en la idea de que "una cultura es libre sólo en la medida en que no tiene nada o tiene únicamente lo que queda desarraigado de toda historia, tradición y patrimonio".

El crucifijo, en cambio, debe entenderse como el "recuerdo de lo que sucede al hombre cuando no se respeta la justicia", así como del "valor de la gratuidad" que demostró Jesucristo con su vida, esa "gratuidad de la que todos tenemos necesidad independientemente de la fe a la que pertenezcamos", agregó.

Reacciones en el Vaticano

El Vaticano acogió con "estupor y pesar" la sentencia del Tribunal de Estrasburgo al considerarla una violación de la libertad religiosa. En declaraciones a la Radio Vaticana y a la televisión pública italiana, el director de la sala de prensa del Vaticano, Federico Lombardi, consideró "sorprendente que una corte europea intervenga tan duramente sobre una materia muy profundamente ligada a la identidad histórica, cultural y espiritual del pueblo italiano":

"No es así como se nos atrae a amar y a compartir más la idea europea que como católicos italianos hemos apoyado fuertemente desde sus orígenes. Parece como si se quisiera desconocer el papel del cristianismo en la formación de la identidad europea, que, en cambio, ha sido y sigue siendo esencial. El crucifijo ha sido siempre un signo de ofrecimiento de amor por parte de Dios y de unión y acogida hacia toda la humanidad, por lo que nos disgusta que sea considerado como un signo de división, exclusión o limitación de la libertad. No es esto y ese no es el sentir común de nuestra gente."

En particular, consideró grave el hecho de que se quiera "marginar del mundo educativo un signo fundamental de la importancia de los valores religiosos en la historia y en la cultura italiana":

"La religión contribuye de un modo precioso a la formación y el crecimiento moral de las personas y es un componente esencial de nuestra civilización" por lo que "es equivocado y miope intentar excluirla de la realidad educativa."