El aborto le cuesta al PSOE 1,6 millones de votos. Y subiendo

Zapatero pierde apoyos por el aborto
La campaña desatada contra los defensores del derecho a vivir es la mejor prueba del daño que a los abortistas les está haciendo el triunfo del sí a la vida.

REDACCION HO.- Los sondeos de opinión siguen indicando con significativa unanimidad que la sociedad española rechaza los planes abortistas del gobierno socialista. Incluso el Centro de Investigaciones Sociológicas, un organismo público dependiente del Gobierno y experto en cocinar encuestas, reconoce que el 15,1 por ciento del electorado del PSOE (1,65 millones de votos) es completamente contrario al aborto.

El último sondeo de religiosidad del CIS revela más datos significativos:

  • Más de 1,65 millones de votantes socialistas es completamente contrario al aborto.
  • El 37,4 por ciento de las personas que votan al PSOE sólo están de acuerdo con que se practiquen abortos en determinados casos.
  • Sólo un 28,9 por ciento de los votantes socialistas apoya el aborto tal como lo plantea Zapatero.

Estas cifras movieron al PSOE en 2008 a no incluir en su programa electoral la reforma de la vigente ley del aborto, pero ahora Zapatero, preso ya de los síndromes habituales de los presidentes de gobierno españoles en sus segundas legislaturas, a los que añade su desbordante soberbia y sus ensoñaciones radicales, parece haber olvidado aquella decisión.

Los frutos de un año de lucha por la vida

Sin embargo sus compañeros de partido la tienen muy presente y en las últimas semanas se aprecia una clara división de criterios en el seno del Partido Socialista, del Gobierno y de sus militantes y votantes.

Los éxitos de los defensores del derecho a vivir a lo largo del último año; la rotundidad con que la sociedad española se ha expresado en las dos multitudinarias manifestaciones celebradas hasta la fecha; la movilización nacional que supuso la Vuelta por la Vida, cuando tres autobuses recorrieron toda España durante casi dos meses para movilizar a la ciudadanía; y el trabajo abnegado y diario de decenas de miles de voluntarios en toda la nación,  han logrado que la férrea voluntad socialista de imponer el exterminio de niños haya quebrado de manera espectacular.

¡Y lo que queda, Zapatero!

La opinión pública ha dado un vuelco en el último año con respecto a los planes abortistas del Gobierno, pero la situación tiende a agravarse todavía más para Zapatero y los abortistas.

El trámite parlamentario del proyecto del Gobierno se alarga. Quedan por delante meses y meses de discusiones y negociaciones entre los grupos parlamentarios. Y ese margen ofrece a los defensores del derecho a vivir la oportunidad de rematar su trabajo.

Esa es ahora la máxima preocupación del gobierno del aborto. El PSOE sabe que en el Congreso de los Diputados necesita amarrar como sea apenas una decena de apoyos y que ha de imponer una disciplina de voto férrea en sus filas. Ambas cosas podría conseguirlas, aunque sea a base de rendirse a las exigencias de los grupúsculos radicales, izquierdistas y nacionalistas, de turno. Pero sabe también que ya no controla a la opinión pública, y los votos que de verdad cuentan están ahí, y no en el hemiciclo.

Han perdido la batalla de la opinión pública

Zapatero quiso evitar sobre todo que el aborto se convirtiera en un asunto a debatir.  Su intención desde el principio fue que esta cuestión fuera tramitada a la mayor brevedad posible y en el ámbito de la política. Sus planes preveían que este mismo año su ley entraría en vigor. Su presunto talante y su no menos presunta afición al diálogo no figuraban en su agenda. Pero alguien la desbarató.

Los miles y miles de voluntarios que en toda España han llevado a las calles la defensa del derecho a vivir han roto la estrategia abortista del zapaterismo. Y hoy, con la opinión pública cada vez más informada, los ciudadanos han dado la espalda a los abortistas, como reflejan todas las encuestas.

Campañas de destrucción

Frente a ello, los partidarios del exterminio de niños se aprestan ahora a aplicar nuevas estrategias. Aunque en realidad son muy viejas: han recurrido a ellas cada vez que la sociedad ha salido a la calle a reclamar el imperio de su voluntad.

Las estrategias que estos días afloran son fáciles de detectar: buscan la división de los defensores del derecho a vivir, la destrucción de su credibilidad, del prestigio que han logrado tras años de trabajo, lucha y esfuerzo.

Los abortistas políticos y mediáticos lanzan sus campañas de destrucción porque se han dado cuenta de que, faltos de argumentos como han estado siempre, tienen la batalla perdida.

Pero la realidad es tozuda. A pesar  de sus turbias maniobras, el año pasado un 15,1 por ciento de su electorado se declaraba radicalmente contrario al aborto. Y esa cantidad no ha dejado de incrementarse desde entonces.

¿Cuántos votos más está dispuesto a perder el PSOE, arrastrado por el abortista Zapatero? En 1996 el PP desalojó a Felipe González por menos de 300 mil votos. Hoy, según los sondeos, esa diferencia se sitúa ya en más de un millón y medio de votos.

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Si yo ya lo he dicho en más

Si yo ya lo he dicho en más ocaciones, yo soy del PSOE, y estoy en contra del aborto. Desde luego que algo grande podrá hacer para que en las próximas elecciones le vote, ya no confío en el partido.

Estoy como tu , también del

Estoy como tu , también del PSOE y contraria al aborto. Pero entre esto y todo lo demás , algo muy grande y muy bueno tendrían que hacer para que yo vuelva a votarles . Y nunca he dejado de hacerlo salvo estas europeas. He perdido totalmente la confianza en este partido. Y lo peor alternativas reales que me merzcan confianza tampoco. Para las proximas , de momento UPyD