Nueva agresión laicista a una iglesia

Iglesia de Santa Maria de la Magdalena

Frente a una nueva agresión a las libertades, en esta ocasión en Madrid, la claridad de un grupo de mujeres libres.

REDACCION HO.- "Efebófilos, pederestas". Es el rastro que dejaron la pasada noche los defensores de la "libertad" religiosa sobre la fachada de la iglesia de Santa Maria de la Magdalena, en Húmera (Madrid).

Se trata de la tercera agresión a un templo católico desde que el gobierno Zapatero anunciara su intención de poner límites a la libertad de conciencia en España.

"By Ratzinger, by Rouco", han escrito los partidarios de un estado laico en el que, según ellos, la democracia adquirirá una mayor calidad porque se habrán cercenado las libertades de los ciudadanos.

Mientras siguen los ataques a la libertad de conciencia sin que el Gobierno se dé por aludido, ocupado como está en imponer los intereses de grupúsculos sin representatividad y lobbys minoritarios, decenas de monjas de clausura han accedido a aparecer en un programa de televisión, emitido por la cadena italiana RAI 1. El Padre Rainiero Cantalamessa estuvo con ellas en el convento de La Aguilera (Burgos).

Con sus palabras y su ritmo, sus bailes y sus cantos, las monjas clarisas de Lerma ponen en evidencia el "oscurantismo" de la Iglesia frente a la "luminosidad" de quienes, amparados en la noche o tras la impunidad del cargo electo, tratan de restringir los derechos de la mayoría.  

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teresa No entiendo este

teresa No entiendo este ataque, máxime cuando existen personajes tan conocidos como Almodovar, que según se ha difundido por los medios de comunicación, apoyan con sus manifestaciones a pederastas confesos y huidos de la justicia, como es el director de cine Roman Polansky. Por la ONU en diversas ocasiones, ya demasiadas, tambien se ha tenido que reprobar la actuación de Los Cascos Azules en misiones de ayuda humanitaria en paises subdesarrollados o inmersos en conflictos bélicos, que han protagonizado abusos a menores de edad; y todavia no he escuchado que alguien lo condene o se solidarice con las víctimas. Por lo que se vé, depende de donde provenga este abobinable delito, existe distinta vara de medir. Porque hayan existido algunos casos de este tipo dentro de la Iglesia, de los que se ha pedido perdón y se han condenado públicamente en varias ocasiones por su más alto dignatario, nuestro querido Papa Benedicto XVI. No se puede acusar a mil millones de fieles católicos de todo el mundo, porque por lo menos en lo que a mi respecta cada vez que se ataca a la Iglesia se me ataca a mí. Solo hay que enterarse un poco del inmenso bien y obras de caridad que está haciendo la Iglesia católica en el mundo, donde todavia como se ha podido comprobar en fechas muy recientes existen sacerdotes y monjas, que continuan entregando su bien mas preciado, la vida, por la defensa de los mas desprotegidos; para conocer la realidad de lo que verdaderamente es la Iglesia. Tampoco he escuchado en los medios de comunicación la reprobación de estos actos terroristas. No nos podemos parar en las tristes y por supuesto totálmente condenables excepciones.