Caamaño se desentiende de la impunidad con la que actúan los negocios abortistas

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El ministro de Justicia sigue acogiéndose a la demagogia y afirma preferir que una hija aborte sin decírselo, "a que se fuese a un circuito no controlado", ajeno sistema público. ¿Y qué ocurre además con el derecho a la objeción de conciencia por parte de los sanitarios?

REDACCIÓN HO. - El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, defendió hoy el Proyecto de Ley proabortista que trata de imponer el ejecutivo acudiendo para ello a una peregrina afirmación: preguntado por si entendería que una hija suya abortara sin consultarle, respondió que prefiere esta opción a que, por miedo a decírselo, la menor pusiese en peligro su vida acudiendo a un circuito no controlado por el sistema nacional de salud.

El mismo titular de Justicia que suelta perlas como que el aborto "es absolutamente necesario para poner orden",hizo estas declaraciones durante su intervención hoy en una desayuno informativo organizado por el Foro Nueva Economía.

"Si a una hija de entre 16 y 18 años le fuese obligatorio tener que ir acompañada al sistema nacional de salud, como algunos pretenden, de un adulto o de su padre, y si precisamente porque ello no confiase en mí y se fuese a un circuito no controlado para practicarse la interrupción voluntaria del embarazo, yo por mi parte tendría una doble preocupación", indicó Caamaño, en declaraciones recogidas por Europa Press.

En roman paladino: en vez de preocuparle el que se cumpla la ley y el luchar contra la impunidad que ampara todas clases de ilegalidades en los negocios abortistas -hecho que parece reconocer con pasmosa tranquilidad todo un ministro de Justicia-, dejar de lado esa dejadez en las o ligaciones de la Administración, mirar para otro lado y dar por hecho, además, que en la red pública se le practicará un aborto ‘con garantías'.

"Prefiero confiar en mi hija y saber que si algo me tiene que decir me lo dirá ella, y que no será el cumplimiento de una ley la que pueda poner en peligro su vida, porque por miedo a decírmelo vaya a un circuito no controlado por el sistema público de salud", insistió. A juicio del ministro, "esta es una reflexión que todos deberían tener siempre presente", en relación con el debate sobre el aborto.

Lo cual, además, nos ha re otra cuestión: ¿Y qué pasa cuando la realidad nos muestra la inmensa mayoría de los médicos y de sanitarios, que trabajando en la red pública se niegan muy a las claras a perpetrar abortos? ¿Cómo pretende el ministro garantizar que ue se perpetren estos abortos? Ya lo ha afirmado más de una vez el propio Gobierno y se vuelve a apuntar ahora: a costa de cargarse el derecho constitucional a la objeción de conciencia. No en vano era el mismo Caamaño quien declaraba abiertamente el pasado agosto que "no cabe objeción de conciencia médica al aborto porque sería desobediencia civil".
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teresa Y además el

teresa Y además el Incongruente e Insólito Dictamen del Consejo de Estado, tiene la desfachatez de reconocer que España se ha convertido en un paraiso del turismo abortista y donde mas crece en Europa. ¿Como se puede denominar turismo al negocio de la muerte y encima avalar el proyecto de ley con el que de manera inevitable se vá a seguir disparando su práctica en España?. Si se pudiera revisar e interpretar por cualquier Tribunal de Justicia, se declararia nulo por incongruente. Y encima se pretende que los abortos sean sufragados gratuitamente por la Seguridad Social, es decir por todos los ciudadanos, y lo practiquen los ginecólogos españoles. Tambien nos suben los impuestos. Pero eso sí resulta evidente que a los centros abortistas no quieren que les afecte la crisis. ¡Ménudo abuso!, hay veces que pienso que a los españoles nos toman por tontos.