El saludo de Obama en el G-20, la pregunta de todos: "¿José Luis, qué pasó?"

¿José Luis, qué pasó?, nos preguntamos todos
Zapatero se pierde en su oratoria y en el lanzamiento de nuevos conceptos políticos que esconden su ineficacia ante la propia crisis que vive España, de la que alerta hoy la prensa británica.

REDACCIÓN HO.- Zapatero sigue en EE.UU. tras intervenir ayer jueves en la Asamblea general de Naciones Unidas, pasando la primera noche en Pisttsburgh, con motivo de la Cumbre del G.20. Sin la compañía de su esposa Sonsoles Espinosa, llegaba el presidente del Gobierno a la recepción y cena con la que se iniciaba esta Cumbre, y era recibido por parte del presidente Obama con un "José Luis, ¿qué pasó?".

El encuentro entre las grandes potencias persigue una mayor y mejor regulación del sistema financiero mundial para evitar crisis como la actual. El G-20 se encuentra próximo a un acuerdo para mejorar esta coordinación de sus políticas económicas. Se trataría de un cambio importante en la economía mundial. Este acuerdo se contempla como un compromiso entre iguales, donde cada Estado comprobaría con la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) si se cumplen los compromisos adquiridos en el seno de la organización. Pero el acuerdo no prevé, por otra parte, ningún tipo de sanción si esos acuerdos se incumplen.

También  se han acercado posturas sobre como abordar el tema de los paraísos fiscales, aunque persiste el desacuerdo entre EE.UU. y Europa sobre la reforma del FMI.

Y Zapatero abogando por la creación de empleo

Mientras, Zapatero se ha podido desayunar esta mañana con una prensa británica que se muestra devastadora con la situación de España, para mayor encontronazo con el optimismo que Zapatero transmite por doquier: el Daily Telegraph parte del titular "España cae en la depresión" para afirmar, basándose en diversos informes recientes, que España se desliza hacia una verdadera depresión económica con el desempleo alcanzando niveles nunca vistos desde la II República y con escasas posibilidades de recuperación hasta bien entrada la siguiente década. Hay un riesgo creciente, señala el diario, de que España sufra una generación perdida, similar al malestar de Japón después de la burbuja del Nikei.

Ajeno a todo ello, el presidente español, que llega a la cumbre escondiendo una maleta de más de cuatro millones de parados, se permitía el lujo de advertir a los jefes de Estado y de Gobierno del riesgo de comenzar a crecer económicamente sin crear empleo, instándoles a evitar que la cumbre de Pittsburgh sea la de "la conformidad".

Según fuentes del Gobierno español, Zapatero intervino en la cena que ofreció el presidente estadounidense, Barack Obama, a los líderes del G-20 en el Jardín Botánico de Pittsburgh, con la que dio comienzo la cumbre. Recordó en su discurso las tres etapas que ha atravesado el G-20 en su lucha contra la crisis financiera internacional. Si la cumbre de Washington fue la de la "confusión", la de Londres fue la reunión de la "acción" y hay que trabajar para que la de Pittsburgh no se convierta en la cumbre de la "conformidad".

El presidente, perdido en sus propios conceptos, subrayaba así que la salida de la crisis debe pasar por la "economía sostenible". Ante el riesgo de crecer sin crear empleo, instaba a todos los actores implicados en la crisis a coordinarse para que ello no suceda. En este contexto, considera que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) debe desempeñar un papel relevante en la lucha contra el desempleo. Junto con la crisis financiera, sostuvo Zapatero, persiste una situación social "muy difícil" que exige la colaboración de todos los actores: gobiernos, empresarios, sindicatos y trabajadores. Lo malo es que, en el terreno interno, su propio gobierno se encargue de torpedear todo diálogo social con el constante ataque a los empresarios.

El discurso de Zapatero en al ONU

Nueva jornada de política exterior pues para Zapatero, que ayer intervenía en la ONU siendo fiel a su afán de fabricar nuevos conceptos, esta vez defendiendo su nueva idea de "gobernanza global". Mirando al futuro, la crisis ha servido, según expresó con su consabida y pomposa retórica, para avanzar en el gobierno mundial:

"Es la muestra, al primera generación que tiene a su alcance materializar el viejo y hermoso sueño ilustrado de un mundo gobernado, y gobernado por todos. Hagámoslo. Muchas gracias".

Fueron veinte minutos de intervención en los que el presidente español volvió a vincular el final de la crisis económica con la lucha contra el cambio climático, sin entrar en ningún  momento a analizar la profundidad de la crisis en España, por supuesto.

Zapatero repasó los grandes conflictos internacionales: pidió el reconocimiento del estado palestino, dijo que en Honduras no se aceptará nunca un régimen antidemocrático y sobre Afganistán insistió en que la solución no puede ser solo militar.