Claves del dictamen del Consejo de Estado sobre el aborto

Claves del dictamen del Consejo de Estado sobre el aborto

El texto suaviza el anteproyecto abortista del Gobierno, pero respalda el exterminio de niños no nacidos.

REDACCION HO.- El Consejo de Estado da la razón a los abortistas. El anteproyecto del gobierno de los socialistas es, según el criterio del Consejo, perfectamente acorde con nuestra legislación.

El Consejo de Estado se limita a pulir determinados aspectos y a hacer alguna que otra recomendación que de ninguna manera afecta a la esencia del proyecto gubernamental: exterminar niños no nacidos a partir de las 14 semanas a petición de la madre,  aunque esta tenga 16 años.

Incluso cuando parece que el texto se enfrenta a la voluntad del poder, como en el caso de considerar el aborto como un derecho, los miembros del Consejo de Estado saben ganarse el sueldo, ofreciendo una salida airosa al Gobierno: no recomiendan que se otorgue categoría de derecho al aborto, pero están encantados con su despenalización.

Estas son las principales resoluciones del dictamen sobre el aborto del Consejo de Estado:

  • No reconoce el aborto como un derecho, pero propugna su despenalización (pág. 27).
  • Recurre a sentencias que dictaminan que "el nasciturus no es titular de un derecho a la vida" (212/1996 y 116/1999) y a que "la protección jurídica de la vida del nasciturus no tiene carácter absoluto" (pág.26).
  • Considera que es constitucional: "Tal como el sistema de plazos se configura en el anteproyecto, no es incompatible con la interpretación que el Tribunal Constitucional dio al artículo 15 de la Constitución" (pág. 29).
  • Propone que se reconsidere el plazo de las 14 semanas, para reducirlo a 12 (pág. 31).
  • Aborda la intención del anteproyecto de impartir una "educación sexual" y, recordando conflictos como el de Educación para la Ciudadanía, indica cómo debe impartirse esa formación, al tiempo que reconoce al  Estado la capacidad de formar en materia sexual.
  • El dictamen recuerda que debe ser "objetiva y científica y debe excluir toda tendencia al adoctrinamiento", así como "no exaltar el sexo, ni incitar a los alumnos a dedicarse precozmente a práctica peligrosas para su equilibrio, su salud o su futuro, o reprensible para los padres" (pág. 36).
  • Sostiene que el derecho de los padres a que sus hijos sean educados de acuerdo con sus creencias no excluye que el sistema educativo forme en el terreno sexual (pág. 36).
  • En referencia a los comités clínicos (el texto del Gobierno veta la presencia de médicos contrarios al aborto en los comités que decidirían si una mujer debe o no abortar superado el plazo de las 14 semanas), señala que el anteproyecto es confuso y "puede chocar con el principio de igualdad". Propone tres soluciones: suprimir el artículo que hace mención al veto de esos sanitarios en los comités; dar a la mujer que quiere abortar capacidad de vetar a los miembros del comité; o retirar a los médicos la capacidad de decidir y otorgársela a la madre (págs. 38-39).
  • El Consejo de Estado recuerda que "el diagnóstico prenatal solo puede tener finalidades terapéuticas y nunca eugenésicas" y "no puede ser la base legitimadora de una interrupción voluntaria del embarazo eugenésica" (pág. 40 y ss).
  • La información que se proporcione a la mujer para que pueda decidir si aborta o no debe ser, según el Consejo de Estado, no solo escrita, como propone el Gobierno, sino también verbal y personalizada (no estandar), y "ha de orientarse a la protección de la maternidad y no al fomento de la interrupción del embarazo", pero "sin introducir consideraciones éticas y religiosas" (pág. 44 y ss).
  • En las menores de edad, el Consejo de Estado propone que los padres sean informados y "oídos por el facultativo", pero sin que tengan capacidad de decisión. Pero acepta que los padres sean ignorados de manera total en determinados supuestos (pág. 52).
  • El Consejo de Estado propone aprovechar la elaboración de esta ley para regular la objeción de conciencia, y llama la atención del Gobierno, recordándole que numerosos países lo han hecho ante la aprobación de leyes normas como la del aborto (pág. 56).