Garzón se defiende durante más de 2 horas del peor delito que un juez puede cometer

Garzón se defiende durante más de 2 horas del peor delito que un juez puede cometer

Se ha negado a contestar sobre Paracuellos y sobre otras 150 preguntas que le ha planteado el abogado de la acusación popular.

REDACCION HO.- Garzón en estado puro. Es decir, rodeado de cámaras y escoltado por tifosi. Ese es el juez que hemos visto entrar y salir hoy del Tribunal Supremo.

Los cámaras llamaban su atención para obtener la mejor instantánea, mientras un  puñado de partidarios del retorno a la división de las dos Españas, cuyos planteamientos, lemas y gritos, lejos de proponer el respeto a las víctimas de los años 30 y 40, parecían buscar anacrónicas revanchas, le han escoltado a la entrada y a la salida del Tribunal.

El juez Baltasar Garzón ha permanecido hoy en el Supremo desde las doce y cuarto del mediodía hasta las cuatro de la tarde, respondiendo del peor delito que se le puede imputar a un juez: actuar conscientemente incumpliendo la ley.  

El juez de la Audiencia Nacional defendió durante todo ese tiempo su competencia para investigar las fosas del franquismo ante el instructor del Tribunal Supremo, Luciano Varela, que instruye la querella interpuesta por el sindicato Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad, en la que se le acusa de un delito de prevaricación en relación con la causa abierta por este magistrado por las desapariciones tras la Guerra Civil Española.

Según fuentes de la acusación recogidas por la agencia Europa Press, Garzón negó firmemente haber incurrido en prevaricación alguna.

El juez se negó a contestar a la batería de 150 preguntas que llevó preparadas el abogado de las dos acusaciones populares, Jaime Alonso, y tan sólo atendió a las cuestiones planteadas por el instructor, el fiscal Luis Navajas y su propia defensa. Ninguna de las acusaciones solicitaron medidas cautelares contra el juez.

Entre las preguntas preparadas por el abogado Alonso figuraba la que se refería a si Garzón pretendía practicar una autopsia de cada fallecido que encontrara.

También se le inquiría acerca de si pensaba que estaba abriendo una causa general contra el franquismo al tramitar la denuncia de las asociaciones de memoria, y si tenía la seguridad de que "por todos y cada uno de los hechos de Paracuellos habían sido juzgados todos sus posibles responsables"

Las mismas fuentes señalaron que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 fue especialmente puntilloso respecto de las cuatro o cinco preguntas que le realizó el instructor Varela, y que pidió que constara en acta que algunas de ellas contenían juicios de valor.

 

Fallecidos hace decenios

La aceptación de la querella contra Garzón fue adoptada el pasado 27 de mayo por unanimidad de los cinco magistrados que componen la Sala de causas especiales en la que ha recaído el caso y en contra del criterio de la Fiscalía, que informó a favor del archivo de la misma por entender que las decisiones de Garzón respecto a la causa del franquismo pueden merecer opiniones contrapuestas, si bien no suponen delito.

El auto de admisión a trámite de esta querella, que fue confirmado el pasado 17 de junio al rechazarse el recurso de Garzón y que recoge Europa Press, señala que existen indicios de que la investigación sumarial realizada por el magistrado sobre las desapariciones del franquismo, hasta que se inhibió de la misma el pasado 18 de noviembre en favor de diversos juzgados territoriales:

"Se centró en delitos para los que el Juzgado reconoce carecer de competencia material, salvo por razón de su conexión con otro delito del que se proclama competente, pero que no está vigente ni se investiga (...) y en cuyo ámbito declara extinguidas unas responsabilidades penales por razón de fallecimientos sucedidos notoriamente decenios antes de la incoación".

Se refiere así el auto al hecho de que Garzón dirigiera el procedimiento contra Francisco Franco y otros 44 altos cargos de la dictadura para los que finalmente declaró distinguida la responsabilidad penal, pues todos habían ya fallecido.

Añadía la Sala que "cuando la muerte es anterior a la condena, y la condena por ello no ha existido, lo que se extingue es la acción penal", por lo que un procedimiento contra personas fallecidas "resulta absolutamente imposible incoarlo".

Se detalla que en febrero de 2008 el Ministerio Fiscal informó al Juzgado Central de Instrucción número 5 que no era competente y no procedía que siguiera admitiendo denuncias sobre fosas cuya existencia se presuponía en diversos territorios españoles, y que el juzgado siguió no obstante dictando providencias sin resolver su competencia.

Destaca también el auto el galimatías que sufrió el caso en manos de Garzón, quien el 16 de octubre de 2008 dictó un auto en el que primero calificó lo hechos de "crímenes contra las leyes y costumbres de la guerra y leyes de la humanidad", luego como "delitos contra la Constitución del Título II del Código Penal de 1932", después como "crímenes contra la humanidad" y que finalmente termina diciendo que la calificación jurídica que se acoge "es la de un delito permanente de detención ilegal sin ofrecerse razón del paradero de la víctima".  

A juicio inicial del Tribunal Supremo, en dicho auto Garzón no hacía otra cosa que pretender "salvar los escollos que plantean la irretroactividad, la prescripción y la ley de Amnistía entre otros".

 

Juristas internacionales

Mientras, Garzón ha recibido el apoyo de la Comisión Internacional de Juristas, que en un comunicado expresó ayer su preocupación ante esta investigación abierta al juez, afirmando que ha informado de este caso a la Relatora de Naciones Unidas, "y espera que las acusaciones contra el juez Garzón sean desestimadas a la mayor brevedad posible".

 

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