Caamaño: "No cabe objeción de conciencia médica al aborto porque sería desobediencia civil"

Francisco Caamaño, ministro de Justicia

El Gobierno se reafirma cada día más en su radicalismo, en aras del proyecto liberticida de Zapatero.

REDACCIÓN HO.- A cada muestra que da la sociedad exigiendo al Ejecutivo que rectifique en su reforma legal proabortista, éste responde añadiendo más dosis de radicalismo, afianzando la posición liberticida del proyecto Zapatero. La última muestra la ha proporcionado esta mañana el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, que asegura que los médicos no podrán acogerse a la objeción de conciencia porque incurrían en desobediencia civil.

Caamaño ha rechazado la creación de un registro de médicos y sanitarios que quieran objetar a la futura Ley por motivos éticos o morales.  Pero ello, desde la afirmación de que "no cabe la objeción de conciencia" en relación con este asunto, porque conllevaría un acto de "desobediencia civil".

Entrevistado por Europa Press, Caamaño, arrogándose competencias que no le corresponden y negando un derecho fundamental amparado en nuestra Constitución, lo expresa así:

"En nuestro país no hay más objeción de conciencia que aquélla que está expresamente establecida en la Constitución o por el legislador en las Cortes Generales. Todos estamos sometidos a la ley. Las ideas personales no pueden excusarnos del cumplimiento de la ley porque, si no, nos llevaría en muchísimos temas, en éste y en otros muchos, a la desobediencia civil".

Es más, para justificarse el ministro saca a colación la asignatura de Educación para la Ciudadanía y las sentencias del Supremo al respecto, haciendo su particular interpretación de las mismas:

"Allí donde no hay una ley que lo permita, estoy con el Tribunal Supremo y su sentencia sobre Educación para la Ciudadanía. No cabe la objeción de conciencia".

Caamaño también ha entrado a valorar la posibilidad de que las menores de 16 años puedan abortar sin el consentimiento paterno y argumenta que ésta - los 16 años - es la edad es la edad que marca la mayoría de edad sanitaria en España y "en casi todos los países de nuestro entorno".  Por supuesto, silencia que en casi "ningún país de nuestro entorno" la menor puede abortar sin consentimiento paterno y es más, en ninguno puede hacerlo sin conocimiento al menos de sus progenitores, como sí pretende el Gobierno al que rinde cuentas Caamaño.

Lo que sí considera el ministro "muy preocupante", en el colmo del paternalismo estatal, es que la obligación de autorización por parte de los padres pueda llevar a una menor de 16 años a "un circuito sanitario que no esté homologado y que no tenga la calidad de un sistema público".

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