Obama se compromete ante el Papa a reducir el número de abortos

Obama se compromete ante el Papa a reducir el número de abortos

Tras la audiencia, en la que se abordó sobre todo la defensa y promoción de la vida y el derecho a la objeción de conciencia sanitaria, el Vaticano manifestó la satisfacción del Papa tras este primer encuentro.  

REDACCIÓN HO / ABC.ES- "Es un gran honor, ¡muchísimas gracias!", fueron las primeras palabras de un emocionado Barack Obama al saludar a Benedicto XVI, unas palabras que confirmaban una actitud bien diferente por parte del presidente estadounidense, a pesar de las serias divergencias existentes en materias como el derecho a la vida, al desplante que le dedicó al Pontífice Carla Bruni. Obama pareció entenderse perfectamente, incluso en los puntos de divergencia de opiniones. El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, manifestó que el Papa quedó "muy satisfecho y contento" del primer encuentro entre los dos mandatarios.

Al comienzo del encuentro privado, Obama se sentaba al borde de la silla para estar más cerca de Benedicto XVI, que también mantenía la espalda separada del respaldo de su silla. La buena comunicación era evidente, tanto en ese momento como cuando acudió la primera dama, Michelle Obama, para el intercambio de regalos.

El presidente, que no es católico sino protestante, regaló al Papa una reliquia: la estola que permaneció de 1988 a 2007 en Filadelfia sobre el cuerpo de san John Neumann, el primer naturalizado estadounidense declarado santo por Pablo VI en 1977. Además de un mosaico que representa la plaza de San Pedro, el Papa regaló a Obama su reciente encíclica social Caritas un veritate (Caridad en la Verdad), que el mandatario prometió leer en el avión camino de Ghana. Significativamente, Benedicto XVI le entregó también una copia de la instrucción Dignitas Personae de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el compendio de bioética sobre nuevas tecnologías, que incluye la posición del Vaticano contraria a la investigación sobre células madre.

En marzo, Obama levantó las restricciones a que los fondos federales financien proyectos de investigación con células madre. El presidente bromeó asegurando que llevaba con ello "suficiente lectura para el avión".

Buena sintonía

Las cuestiones morales -en las que no existe entre los dos protagonistas la sintonía que el Papa encontraba con George W. Bush- marcaron la reunión de trabajo del presidente con el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, que precedió al encuentro privado y duró 35 minutos, mucho más de los 15 previstos.

En la reunión se abordó sobre todo "la defensa y promoción de la vida y el derecho a la objeción de conciencia".  No en vano días antes de esta audiencia con Su Santidad Obama, en un encuentro sin precedentes con un selecto grupo de periodistas católicos, se comprometía a rectificar su política en este punto y a respetar la objeción de conciencia sanitaria ante el aborto.

El Papa insistió a Obama en la importancia de su promesa de ayuda práctica a las jóvenes embarazadas para que disminuya el número de abortos -se comprometió a ello recientemente en la Universidad Católica de Notre Dame-, así como el derecho del personal médico a la objeción de conciencia. El presidente de EE.UU. respondió al envite reafirmando su compromiso de reducir el número de abortos en su país, rectificando así su política.

La nota oficial del Vaticano destacó también "los resultados de la cumbre del G8" y "la paz en Oriente Próximo" como asuntos sobre los que se registró un "acuerdo general". Otros temas importantes fueron "el diálogo entre culturas y religiones" -léase las relaciones con el islam-, la crisis financiera y sus "implicaciones éticas", la seguridad alimentaria, la ayuda al desarrollo en África y en Iberoamérica y el narcotráfico.

Tanto el presidente como los miembros de su séquito reflejaban en sus rostros la impresión que produce entrar en El Vaticano a medida que, escoltados por un piquete de la Guardia Suiza, caminaban por sus largos pasillos hacia la biblioteca privada del Papa. El presidente se despidió dando las gracias una vez más y asegurando a Benedicto XVI su deseo de "una fuerte relación mutua". El Papa saludó a su invitado: "Rezaré por ti". La Casa Blanca desveló además que el presidente había entregado al Papa una carta del senador Edward Kennedy, y le pidió que le incluyera en sus oraciones. El veterano senador católico padece de un tumor incurable.