Zapatero recupera las “ternas” franquistas

Zapatero y Moratinos
Cargos políticos elaborarán ternas de aspirantes entre los que el Gobierno elegirá a los embajadores.

REDACCION HO.- Cuando el Movimiento nacional decidió lavarse la cara y hacerse más presentable ante el resto del mundo, y especialmente ante los Estados Unidos, el general Franco recurrió a las Leyes Fundamentales, una suerte de corpus constitucional del régimen, para inventarse las "ternas" a la hora de la elección de cargos. Se trataba de  series de tres nombres entre los cuales Franco elegía al que debía ser nombrado.

El régimen presentaba este procedimiento como un modelo de democracia "orgánica", que era la forma en que el franquismo adjetivaba sus modos totalitarios. Sin embargo, en la práctica el general seguía eligiendo a dedo a todos los cargos políticos y no políticos de la nación: bastaba con que uno de los tres nombres propuestos fuera el que el general había decidido.

En el Ministerio de Asuntos Exteriores se acaban de modificar los procedimientos de elección de embajadores. A partir de ahora, un "comité de valoración" estudiará la idoneidad de los aspirantes al puesto y presentará una terna de candidatos.

Dicho "comité de valoración" estará formado por los altos cargos del Ministerio, que a su vez han sido nombrados por el ministro: el subsecretario, los secretarios de Estado, el director del gabinete del ministro y el director general del Servicio Exterior.

El "régimen", representado a la sazón por Miguel Ángel Moratinos, elegirá de entre la terna al candidato, que luego será nombrado por el consejo de ministros.

Este procedimiento se utilizará para la elección de los diplomáticos profesionales. Existen ya en la carrera diplomática otros cargos de designación política directa, los llamados "embajadores políticos", cuyo número se ha multiplicado con Zapatero.

El nuevo procedimiento, un calco exacto y preciso de los procedimientos franquistas, termina de politizar la carrera diplomática, que queda al albur de los intereses políticos del partido de turno. Los diplomáticos de carrera que todavía no se habían enterado de que semejante expresión ha sido arrojada a la basura, saben a partir de ahora que su futuro profesional pasa por el grado de inclinación de su espalda ante el ministro.

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