La asociación HazteOir.org aprueba su 'ideario'

La asociación HazteOir.org aprueba su 'ideario'

En la Asamblea de HazteOir.org del pasado 25 de abril aprobamos el Ideario de nuestra asociación, que queremos ahora compartir con todos nuestros socios, colaboradores y lectores. Esperamos que el Ideario sirva para clarificar un poco más quiénes somos y cuáles son nuestros fines. Puedes encontrar más información en el apartado "Quiénes somos" de nuestra web.

HazteOir.org es una asociación de carácter civil, inscrita en el Registro de asociaciones con el núm. 167805, que nace de la experiencia y amistad de un grupo de jóvenes que pretenden servir a la sociedad, trabajando para que en todos los ámbitos de la misma se respete la dignidad de la persona y los derechos a ella inherentes.

Desde una concepción cristiana de la persona y del orden social, queremos ofrecer a todos los ciudadanos un instrumento de participación, para mejorar nuestra sociedad.

El hombre es un animal racional dotado de inteligencia y superior al resto del universo, un valor en sí mismo. La libertad es un don propio del hombre que le hace responsable de sus obras y decisiones.

Reconocemos y demandamos el respeto a la dignidad de la persona y a los derechos que de ella se derivan:

  1. Derecho a la vida y a su conservación.
  2. Derecho a la integridad física, a la seguridad y a la salud.
  3. Derecho a los medios materiales para un nivel de vida digno.
  4. Derecho al respeto de la propia persona, su honor y reputación.
  5. Derecho a pensar, obrar o negarse a realizar determinadas acciones según el dictado de la recta conciencia.
  6. Derecho a la libertad de educación.
  7. Derecho a una sana y objetiva información.
  8. Derecho de reunión y de asociación.
  9. Derecho a honrar a Dios según la recta conciencia y a la libertad religiosa.
  10. Derecho al matrimonio y a la educación de los hijos.
  11. Derecho al trabajo, a la iniciativa económica y a la propiedad privada.
  12. Derecho a la participación activa en la vida pública y a la protección jurídica del Estado.

A cada uno de estos derechos les corresponden sus correspondiente deberes.

El hombre es naturalmente social, y necesita de los demás para desarrollarse. Como consecuencia, los hombres se asocian espontáneamente y así nace la sociedad: para permitir al hombre alcanzar aquellos fines naturales que por sí mismo no puede lograr. La familia, constituida por el compromiso entre un hombre y una mujer, es la célula básica y natural de la sociedad.

La autoridad es la potestad moral para dirigir la sociedad. Su objeto es promover el Bien Común, es decir, las condiciones que sirven para el desarrollo material y espiritual de los hombres y mujeres que constituyen una comunidad. La autoridad debe someterse a la ética en su actuación porque el fin no justifica los medios.

Creemos que las autoridades políticas y los actores económicos deben potenciar una economía centrada en la persona, porque el trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo. La sociedad debe ayudar a todos a procurarse un empleo remunerado, de forma que permita un mantenimiento digno de la familia, clave del tejido social.

Consideramos que la empresa tiene una responsabilidad con la comunidad en la que lleva a cabo su actividad. En este sentido, a nuestro entender debe fomentarse la responsabilidad social corporativa, entendida como la incorporación en la estrategia de negocio de una empresa del respeto por los valores éticos, por los empleados, por la comunidad y el medioambiente a través del desarrollo de acciones de relaciones con la comunidad en la cual está inserta la empresa.

La responsabilidad y la solidaridad con las generaciones futuras nos obliga a proteger nuestro entorno natural a escala local, europea y mundial y a adoptar los compromisos necesarios para ello

Los medios de comunicación son esenciales para el desarrollo social y garantizan el derecho a la información. Es exigible que sean libres, veraces y respetuosos con la dignidad de la persona. Deben ser igualmente responsables porque ofrecen modelos de vida y comportamiento a todos los ciudadanos.

Son principios básicos del orden social la solidaridad y la subsidiariedad.

  • La solidaridad hace a todos los hombres responsables de los demás, con preferencia por los más desfavorecidos. Este principio deberá inspirar las relaciones entre los diferentes grupos sociales, las comunidades autónomas en España y la comunidad internacional.
  • La subsidiariedad insta a que los diferentes niveles que forman la sociedad (familia, municipio, colegios y agrupaciones profesionales, empresas, comunidad educativa, universidades, etc.) desarrollen su iniciativa libre y responsablemente. El Estado y la Administración no deben interferir la labor de la sociedad si no es para apoyar su autonomía y suplirla sólo cuando sea necesario.

Por ser el hombre un ser racional y libre, que puede determinarse a sí mismo, consideramos un derecho fundamental la participación en la construcción de la sociedad. El derecho y el deber a la participación nace, entre otros, de los siguientes principios: (i) la sociedad es anterior al Estado; (ii) la política es esencialmente vocación de servicio; y (iii) los gobernantes tienen el deber de escuchar a los gobernados. La participación no puede limitarse a depositar una papeleta en una urna cada cierto tiempo.

Las asociaciones, los medios de comunicación y los partidos políticos deben ser cauce para la participación real de los ciudadanos en la vida pública. HazteOir.org asume como misión promover la participación de los ciudadanos. Creemos que ésta es la mejor forma de recuperar la dignidad de la cosa pública y de hacer que nuestra democracia se convierta en algo real - participativo - durante los 4 años que transcurren entre cada uno de los procesos electorales.

Es preciso abrir nuevos cauces de participación de los ciudadanos, para que los políticos e instituciones estén realmente al servicio de la sociedad. Para ello, Internet y las nuevas tecnologías son instrumentos privilegiados.

OFRECEMOS a toda la sociedad española estos valores como una propuesta, nunca como una imposición, porque los creemos buenos para mejorar nuestro sistema de convivencia.