Mercado de óvulos, una nueva forma de explotación de la mujer

Mercado de óvulos, una nueva forma de explotación de la mujer

"El comercio del sexo es viejo como la naturaleza misma del hombre, pero con las nuevas tecnologías se abren otras posibilidades de comerciar con el cuerpo de las mujeres". 

REDACCION HO.- Las nuevas tecnologías aplicadas a la investigación en el campo de la reproducción humana podrían dar lugar a un lucrativo mercado de óvulos basado en una nueva forma de explotación de la mujer.

De hecho ese mercado ya existe y se estima que genera un negocio superior a los 3.000 millones de dólares al año.  

El doctor Justo Aznar analiza esta nueva forma de explotar el cuerpo de la mujer:

"Las nuevas tecnologías que se van introduciendo en el campo de la reproducción humana requieren el uso de mayor número de óvulos cada día, ya que además de los propiamente utilizados con finalidad reproductiva, están los necesarios para poder llevar a cabo la transferencia nuclear somática, la mal llamada clonación terapéutica.

Esta necesidad de ovocitos humanos ha tratado de ser resuelta de dos formas: a) primero legalizando la creación de híbridos entre humanos y animales, como ya ha ocurrido en el Reino Unido, para así sustituir el uso de ovocitos humanos, por ovocitos animales, especialmente de vaca y b) remunerando la extracción de óvulos humanos, para así estimular a las mujeres a donarlos.

Esta última práctica se está convirtiendo en un lucrativo negocio que en el momento actual mueve en el mundo más de 3.000 millones de dólares al año.

Pero lo que actualmente es solamente un pingüe negocio para algunos, se puede convertir en los próximos años en una inmensa explotación de la mujer, si esta práctica llega, como llegará, a ser utilizada con mujeres del tercer mundo, pues no será fácil hacerles ver lo inadecuado de la donación de sus óvulos, cuando no disponen ni de los mínimos recursos necesarios para su subsistencia.

Mujeres con una renta inferior al dólar diario, ¿podrán soportar la presión de recibir varios miles de dólares
por donar sus óvulos? ¿Cuando además, la presión mediática, hábilmente movida por las mafias que están detrás de este negocio, las lleven a la convicción de que los óvulos son un material biológico excedentario, y que por tanto donarlos no supone ningún peligro para ellas?

Descendiendo al terreno práctico los comerciantes de óvulos norteamericanos reciben actualmente entre 15.000 y 17.000 dólares por unidad extraída, de los cuales unos 4.000 se destinan a remunerar a la mujer. Esta donación puede repetirse estimulando con fármacos a la donante, por lo que pueden repetir la donación dos o tres veces más, lo que hace que sus ingresos puedan ascender hasta cerca de 10.000 dólares.

En nuestro país esta donación está regulada por ley y se compensa, por las molestias que el procedimiento técnico conlleva, con unos 900 euros por clonación.

No cabe duda, que el deseo de tener un hijo es loable y que aunque el hijo se deba considerar como un don y no como un derecho, es un don tan altamente deseado por muchas de las parejas que no tienen descendencia, que para lograrlo no les parece éticamente inadecuado recurrir a la compraventa de óvulos. Es obvio, que la relación sexual dentro del contexto de amor de una pareja estable es algo, no solamente moralmente correcto, sino loable, que desde un punto de vista humano perfecciona y completa la relación mutua entre ellos. Pero no parece que sea tan loable el recurrir al comercio del sexo para satisfacer la referida tendencia sexual.

En este caso la bondad de esa relación se transforma en una inadmisible explotación de la mujer. Lo que mutatis mutandis puede extrapolarse a las parejas sin hijos, las que sin duda deben recurrir a  procedimientos éticos para cumplir su deseo de paternidad / maternidad, pero que de ninguna forma parece moral que utilicen procedimientos que favorezcan la explotación del cuerpo de otras
mujeres.

El comercio del sexo es viejo como la naturaleza misma del hombre, pero con las nuevas tecnologías se abren otras posibilidades de comerciar con el cuerpo de las mujeres, de entre las cuales no es el mercado de óvulos la menos importante."