El Gobierno quiere acabar por ley con la objeción de conciencia

El Gobierno quiere acabar por ley con la objeción de conciencia

Además suprimirá los símbolos religiosos para "crear espacios públicos de neutralidad religiosa".

REDACCION HO.- La tapadera en esta ocasión se llamará Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia.

El periódico Público anuncia que el Gobierno quiere suprimir "los símbolos religiosos de los espacios comunes a todos los españoles, como cuarteles, hospitales, cárceles y colegios públicos, así como de los actos oficiales, entre ellos los funerales de Estado o las ceremonias de toma de posesión de cargos en la Administración pública".

El periódico, vinculado a Moncloa, cita como fuente de su información al ministro de Justicia, Francisco Caamaño, responsable de la reforma de la Ley de Libertad Religiosa. Según Público, el ministro afirma que "es preciso crear espacios públicos de neutralidad religiosa".

Pero lo que la ley en realidad esconde tras tan provocador anuncio es la regulación de la objeción de conciencia.

De la misma manera que en el anteproyecto del aborto se ha utilizado a modo de maniobra de distracción el aborto de las menores, en esta norma se pretende centrar la polémica en los símbolos religiosos para colar un recorte sustancial de los derechos civiles. O dicho en palabras del ministro:

"Ninguna convicción personal puede excusar del cumplimiento de la ley".

Según Caamaño, sólo se admitirá la objeción reconocida en la Constitución o "explícitamente por los legisladores". Y cuando los legisladores son del partido del ministro, todo es muy previsible. Según el periódico, el ministro lo explicó así:

"Un médico podría objetar frente al aborto, pero sólo si el hospital en el que trabaja hace posible que la interrupción voluntaria del embarazo se pueda realizar, como dicta la ley."

Para incentivar el interés por el cebo que a modo de provocación la Ley contiene, Caamaño se extendió en detalles a propósito de la supresión de símbolos religiosos:

"El proyecto buscará mejorar en igualdad y definir mejor los espacios de neutralidad religiosa de los poderes públicos en los espacios públicos.

La reforma de la ley no va contra nadie, ni va a afectar a los Acuerdos del Estado con la Iglesia católica, porque todas las confesiones son defensoras de la libertad religiosa y de la diversidad.

El pluralismo es una virtud, y no una amenaza."