Crece el rechazo socialista a la radicalidad de la reforma abortista
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REDACCIÓN HO.- Ni la salida a la palestra ayer de Aído -con barbarie incluida-, de Blanco y hasta del mismísimo Zapatero defendiendo punto por punto la radicalidad de su propuesta de barra libre al aborto consiguen frenar el rechazo que suscita la reforma en las filas mismas del PSOE. Tras las críticas de socialistas como Joaquín Manuel Montero, Emilio García-Page o José María Barreda, ahora es el secretario general del grupo parlamentario socialista y número dos en la candidatura del PSOE para las elecciones europeas, Ramón Jáuregui, quien cuestiona la reforma.
Lo hace sin tapujos, frente a las consignas lanzadas por los máximos exponentes del gobierno, en unas contundentes declaraciones a La Vanguardia, en las que da por hecho que en la tramitación parlamentaria se introducirá la necesidad de que los padres estén informados de la decisión de abortar de su hija si es menor: "Eso se incorporará", asegura al citado diario Jáuregui, sin asomo de duda. Todo un reto a José Blanco, quien acababa de declarar que "este asunto no tiene vuelta atrás", o al mismísimo Zapatero, que en el mismo sentido trató ayer de cortar de raíz cualquier discrepancia interna en el PSOE sobre el asunto, oponiéndose a los padres, al afirmar que no habrá "ningún elemento de interferencia" para que la decisión, "libre e íntima", sea de la mujer, aunque sea una niña.
Y es que, según informa La Vanguardia, "una importante corriente interna está cobrando forma en el PSOE a favor de que los padres sí deban tener conocimiento ante una decisión tan importante". Es la tesis que defienden, asegura el rotativo, presidentes autonómicos socialistas como el ya citado José María Barreda y Guillermo Fernández Vara -el secretario general del PSOE extremeño afirmaba ayer que "autorización y consentimiento no debe estar reñido"-, o ex presidentes como Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y por la que también apuestan diferentes diputados socialistas, como José Antonio Pérez Tapias.
Algo queda claro: el consenso del que habla el Gobierno es una de las grandes falacias más en esta reforma, que por el contrario si evidencia algo es una gran fractura social, de la que no escapa ni el propio partido impulsor de la iniciativa, como demuestran las encuestas de SIGMA-2 o de NC Report.
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El famoso juego "poli
Los que dividen acabarán
Me temo que esos cambios