El Supremo reconoce el derecho a la objeción de los farmacéuticos

Así lo dicta en una sentencia de 2005 sobre la negativa de un farmacéutico granadino a dispensar la PDD.

REDACCION HO.- El 23 de abril de 2005, el Tribunal Supremo reconoció expresamente con carácter general la objeción de conciencia no sólo para los médicos sino también para aquellos profesionales sanitarios con competencias en materia de dispensación de medicamentos.

En los fundamentos jurídicos de una sentencia dictada en aquella fecha, y que fue recogida por HO en junio del mismo año, el Tribunal Supremo establecía:

"En el caso de la objeción de conciencia, su contenido constitucional forma parte de la libertad ideológica reconocida en el artículo 16.1 de la CE (STC nº 53/85), en estrecha relación con la dignidad de la persona humana, el libre desarrollo de la personalidad (art. 10 de la CE) y el derecho a la integridad física y moral (art. 15 de la CE), lo que no excluye la reserva de una acción en garantía de este derecho para aquellos profesionales sanitarios con competencias en materia de prescripción y dispensación de medicamentos".

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También la ha reconocido la

También la ha reconocido la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía n. 1, de 8 de enero de 2007, sección de Granada, Sala de lo Contencioso-Administrativo. Su fundamento jurídico quinto afirma expresamente que una «excepción personal derivada de un juicio de carácter ético o moral, no legitima para la impugnación de una norma de carácter general, ya que el objetor de conciencia, no puede hacer prevalecer o imponer a otros sus condiciones religiosas o morales, para justificar la nulidad de una norma general» pero, a continuación admite que «dicha objeción de conciencia, puede ser enarbolada cuando, en virtud de la no aplicación de dicha norma, puedan derivarse perjuicios o sanciones por su incumplimiento». Quizá convenga difundir estas cosas porque la noticia de hoy de la dispensa de la píldora del día después sin receta ni nada empeora todo, incluida la situación de los farmacéuticos. Alejandro