Contracepción y esterilización, formas de "sexualidad plena" para la Junta andaluza

María Jesús Montero

Junto al aborto, los considera como "derechos" ciudadanos.

REDACCION HO.- El uso de la contracepción o la esterilidad es "una práctica asumida y extendida por el conjunto de la población general, sea católica o no y desde el sistema sanitario existe la obligación de dar estos servicios a los ciudadanos, ya que son un derecho", ha manifestado la consejera de Salud andaluza, María Jesús Montero, en respuesta a la carta Derechos sociales y caridad política. Una renovada pastoral obrera, del Cardenal Arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo.

El Cardenal arzobispo de Sevilla escribía en pasado 1º de mayo sobre los derechos de la familia:

"Derecho inalienable de fundar una familia y decidir sobre el intervalo entre los nacimientos y el número de hijos a procrear, que excluye el recurso a la contracepción, la esterilización y el aborto.

Las familias tienen el derecho de poder contar con una adecuada política familiar por parte de las autoridades públicas en el terreno jurídico, económico, social y fiscal, sin discriminación alguna.

Tienen derecho a un orden social y económico en el que la organización del trabajo permita a sus miembros vivir juntos, y que no sea obstáculo para la unidad, bienestar, salud y estabilidad de la familia, ofreciendo también la posibilidad de un sano esparcimiento.

Ni se puede prescindir de la familia ni privarla de los derechos que le corresponden, ni tampoco que sean otros organismos quienes asuman las funciones y competencias que son exclusivas de la familia.

El Estado, la Iglesia o la sociedad ayudan, amparan, protegen y facilitan los medios, pero es la familia quien debe tener el protagonismo de su propio desarrollo. Solamente, y de una manera subsidiaria, otros organismos podrían asumir esas competencias propias de la familia, como son la libertad de elección, la paternidad responsable, la educación de los hijos o la formación ética y religiosa." (Derechos sociales y caridad política)

La consejera de Salud de la Junta andaluza, María Jesús Montero, ha replicado así a estas palabras del Cardenal Amigo Vallejo:

"La contracepción y la esterilidad es una práctica asumida y extendida por el conjunto de la población general, sea católica o no. Estas prácticas se entienden como una forma de llevar a cabo una sexualidad plena, sin necesidad de tener un hijo si no es deseado".

Para Montero, que dice "respetar cualquier criterio que la Iglesia católica tenga a bien recomendar a sus fieles", las intervenciones del Cardenal arzobispo de Sevilla carecen de sentido:

"Creo que en este momento no tienen ningún sentido ni tampoco aporta nada positivo el que se oriente en esa línea. Tenemos la obligación de dar estos servicios, tanto a los ciudadanos que sean católicos como a los que no. La administración andaluza es firme en esta materia, tanto en los avances conseguidos, como en la nuevas regulaciones que se intentan conseguir con la reforma de la ley del aborto".

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"...desde el sistema

"...desde el sistema sanitario existe la obligación de dar estos servicios a los ciudadanos ya que son un derecho". son parte de las "lindezas" que sostiene la consejera de salud de la Junta de Andalucía, Mª Jesús Montero, hablando de contracepción y esterilidad. y yo le digo: sra. Montero a lo que tengo derecho como ciudadano, que paga religiosamente sus impuestos, es a que la sanidad pública me cubra la factura del odontólogo que es astronómica (mi boca necesita del dentista con frecuencia) y también tengo derecho a que la sanidad pública me cubra la factura del oculista y el coste de las gafas, que suman otro pico. y lo que usted dice es pura patraña.

Quien conozca un solo

Quien conozca un solo argumento que sea aceptable por cualquier ciudadano por el que un ciudadano no haya de tener derecho a acceder a medios de contracepción y operaciones de esterilización, que lo diga.

Conocemos muchos,

Conocemos muchos, milton. Para empezar, que matar a tus hijos no es un derecho. Por otra parte, hace poco se publicó en un blog de esta web (Acortando Distancias, se llama el blog) una excelente entrada ("Zapatero y Hitler"), en la que se mostraba cómo esto que esta señora llama "derechos" (aborto, contracepción, esterilización voluntaria, campañas propagandísticas para considerar los hijos una carga) eran las mismas tácticas de exterminio progresivo que Hitler empleaba contra sus enemigos en los territorios que su ejército ocupaba (Rusia, por ejemplo). Que nuestros gobiernos (y tú) nos laven el cerebro para que nos sintamos felices mientras nos aplican las tácticas que Hitler empleaba contra sus enemigos, demuestra qué son realmente las democracias occidentales y la ONU (que promueve estas mismas tácticas en el mundo entero). Eso sí, discrepo sanamente (por quedarse corto) del título de dicha entrada en el blog "Acortando distancias". No debería llamarse "Zapatero y Hitler", sino "las así llamadas democracias occidentales y Hitler". Ahora te dejo con tu cháchara pseudofilosófica para que intentes justificar las tácticas que utilizaba Hitler contra sus enemigos como un gran descubrimiento, un gran adelanto y un gran salto de progreso (como hacía él, añado).

Museros, ¡vaya! No sabía

Museros, ¡vaya! No sabía que Hitler hubiera establecido democracias parlamentarias en los territorios que había ocupado, que esos parlamentos hubieran establecido sistemas de salud pública para todos sus ciudadanos, que se permitiera el comercio de métodos anticonceptivos, que los ciudadanos que lo desearan tuvieran medios de esterilizarse y que las mujeres pudieran abortar de manera voluntaria. Si hizo eso, entonces hizo algo bueno. Ahora bien, si lo que se quiere decir es que Hitler estableció una dictadura en los territorios conquistados que implementaban políticas -de obligado cumplimiento o voluntarias- dirigidas a eliminar una población distinguida por ciertas características arbitrarias (como ser no-arios), población que no se reconocía como ciudadanos y que carecía de derechos civiles y políticos, entonces diré que lo que Hitler hizo no tiene nada que ver con lo que hacen las democracias occidentales. En definitiva: que Hitler sea una mala persona e hiciera X, no hace a X malo; más bien, que Hitler hiciera X y X fuera malo, hace a Hitler una mala persona. O lo que es lo mismo: que Hitler hubiera hecho cosas que ahora hacen las democracias occidentales no convierte a éstas automáticamente en malvadas. Dependerá de si eso en que coinciden hacer es malo o no. Y permitir los métodos voluntarios de contracepción y el acceso a esterilización voluntaria es bueno. Tú, como católico, desdeñas el hecho de que sea voluntario porque crees que esas prácticas son malas en sí mismas. Pues bien, estás en un error. Esterilizarse voluntariamente no es malo; tampoco ponerse preservativo. No me has dado razones por las que deba creer lo contrario.

El agujero demográfico que

El agujero demográfico que dejó Hitler en Alemania con la desaparición de gitanos, mongólicos, etc. está diáfanamente demostrado. Ahora, también se puede llevar a cabo en los países llamados democráticos. Y es que antes el asesino llevaba ropa militar y se enfadaba mucho en los mítines. Ahora el asesino lleva corbata y muestran su mejor sonrisa ante las cámaras. Y es que el Demonio y sus seguidores a lo largo de la historia van depurando y mejorando sus procedimientos de engaño. La esterilización es mala desde el mismo momento en que si se hubiera practicado en el pasado más reciente, quizás tú no hubieras visto la luz. Y si la has visto, es que cuando tú naciste estaba prohibida o tus papás conservaban todavía unos principios morales o profesaban un amor cristiano. UN amor que los ateos marxistas van apagando poco a poco para sustituirlo por la civilización del Odio, la Muerte y la corrupción sexual, en su afán con acabar con la civilización cristiana. Pero todo al final tiene su precio y después vendrán las lamentaciones.

Milton: Lo que no

Milton: Lo que no pareces querer saber es que muchas tácticas empleadas por los políticos en las llamadas "democracias parlamentarias" son idénticas a las empleadas por Hitler contra sus enemigos en tiempos de guerra. Y eso debería llevarnos a todos a darnos cuenta del cenagal en el que nos han metido mientras nos repetían todos los días palabras maravillosas como "libertad", "democracia", "derechos" y otras lindezas. Repito: Las llamadas democracias occidentales usan contra sus propios ciudadanos (y en tiempos de paz) las mismas tácticas que Hitler empleaba contra sus enemigos en tiempos de guerra. Te digo también lo mismo que ha dicho Pacitto en otro hilo: Que te dejen meter una papeleta en una urna no es un salvoconducto que valide todo lo que se hace en un régimen político. De hecho (a la vista está) meter papeletas en una urna es la coartada para ocultar en qué tipo de régimen vivimos realmente. Y si es por Parlamento y por elecciones, en la Alemania de Hitler había parlamento y elecciones igual que aquí (eso sí, Hitler no usaba contra los alemanes -al menos contra la mayoría- las tácticas que nuestros gobiernos -y la ONU- emplean contra nosotros).

museros, claro que el

museros, claro que el régimen democrático no garantiza que las decisiones que se tomen sean moralmente correctas. Yo no estoy discutiendo eso. Digo sólo dos cosas: a) la analogía o identidad que pretendes entre los métodos nazis y las democracias occidentales es falsa; además es peligrosa, pues desdibujar la diferencia entre unas y otras sólo propicia el regreso de las dictaduras; b) los Estados están obligados a permitir que los ciudadanos recurran a métodos de esterilización voluntaria y a métodos de contracepción, ya que no hay ningún argumento no-religioso que sostenga que son métodos malvados. Matrel dice algo extrañísimo: que mis padres tenían la obligación para conmigo de procrearme. O sea, que es posible tener obligaciones de hacer que una persona exista. Pero, desde luego, si esa persona no existe, no puede ser una obligación para con ella. ¿Para con quién es, entonces? ¿Para con Dios? En una democracia no se pueden imponer a los ciudadanos leyes basadas en la hipótesis de que Dios existe.

Milton: a) No hago

Milton: a) No hago analogías. Me limito a describir situaciones idénticas. Dichas descripciones sólo son peligrosas para aquéllos (y te incluyo entre ellos) que no quieren que la gente se dé cuenta de cuál es realmente el régimen político bajo el que viven. Que las similitudes sean tantas y tan importantes demuestra que las diferencias entre las "democracias occidentales" y otros regímenes son, en su mayoría, meramente estéticas (por cierto, también la inmensa mayoría de los alemanes, cuando Hitler gobernaba, creían vivir en el colmo de la felicidad, la libertad, el progreso y la paz). b) Ningún estado está obligado a tratar a sus ciudadanos con las mismas tácticas que empleaba Hitler para exterminar progresivamente a aquéllos a los que consideraba semihumanos. No hay ningún argumento ni religioso ni no-religioso que pueda justificar como no-malvados dichos métodos (salvo que, como tú haces ahora, pretendas convencernos de que Hitler era un gran ejemplo de filántropo). Y c) Que lo que incluso para Hitler era algo tan malévolo que sólo se lo hacía a sus enemigos y a aquéllos que quería exterminar (lenta y tranquilamente, eso sí) tú lo llames "progreso", "derechos" y "obligaciones de los estados" es lo suficientemente revelador como para que yo tenga que comentar nada al respecto.

museros, sencillamente lo

museros, sencillamente lo que dices es falso. Es falsa esa identidad que predicas. Es falso que lo que Hitler hacía se asemeje a lo que hacen las democracias. Si quieres vivir en el mal y la mentira allá tú. Por cierto, que acusarme de pretender engañar a la ciudadanía no dice nada bueno sobre tu catadura moral.

Esta mujer no sabe lo que

Esta mujer no sabe lo que dice porque su ideología la ciega de la verdad: sexualidad plena es vivirla responsablemente, con madurez y fidelidad, o sea en castidad. Y eso parece que no le cabe.