Cáritas, en vanguardia de la lucha contra la crisis

Cáritas, en vanguardia de la lucha contra la crisis

Con 4 millones de desempleados y unos sindicatos haciéndole la ola al Gobierno en la calle, la institución multiplica sus recursos para atender a los que el Estado ya no atiende.

REDACCION HO.- Cuando ya no quedan puertas a las que llamar, ni ventanillas frente a las que hacer cola, muchos pasos se encaminan hacia la Cáritas de la parroquia más cercana.

A los despachos de Cáritas llegan personas por propia iniciativa, pero también aquellas a las que las instituciones públicas no pueden atender. "Las mismas administraciones les dicen que vengan a vernos a nosotros", señala un voluntario de Cáritas.

El pasado año los Programas de Empleo de Cáritas Española atendieron a 70 mil personas. En 2008 la asociación invirtió en sus programas de empleo 25 millones de euros.

En 2009 sus presupuestos se han incrementado entre el 50 por ciento y el 200 por ciento y ha triplicado su actividad en atención primaria (alimentación, vivienda y suministros), además de reforzar sus servicios de apoyo psicológico a las personas que pierden su empleo.

En casi todas las Cáritas diocesanas y parroquiales el número de personas en demanda de ayuda por causa de la actual crisis se ha duplicado en los últimos meses.

La crisis económica ha modificado el perfil y el número de las personas atendidas por la institución, que encontró trabajo para 12 mil personas en 2008. Junto a los inmigrantes y las mujeres, algunos de los colectivos más castigados, son también víctimas de la presente situación económica personas que no requieren de inserción, sino tan solo de un puesto de trabajo, gente que hasta hace poco disfrutaba de una nómina que le permitía vivir bien y que hoy está al borde de la exclusión social.

Algunas Cáritas diocesanas han tenido que incrementar sus presupuestos entre un 50 por ciento y un 200 por ciento para hacer frente a los demandantes, y han ampliado sus servicios y su personal.

Solo en Cantabria, cuando la crisis empezaba a despuntar, en el primer semestre de 2008, ya se había atendido al mismo número de personas que durante todo el año 2007.

El 65 por ciento de las personas atendidas por Cáritas son mujeres jóvenes (30-35 años)  con responsabilidades familiares no compartidas, escasamente cualificadas y sin una experiencia laboral suficiente. Por su parte, los hombres han incrementado en 8 puntos su porcentaje a lo largo de este año.

La crisis solo se superará con la implicación de todos

Para Cáritas la respuesta a la crisis no es sólo asunto de las administraciones públicas, sino una responsabilidad que ha de implicar a toda la sociedad. En las iglesias se están  multiplicando las colectas especiales; los sacerdotes han decidido donar un 10 por ciento de su sueldo cada mes a la institución; la Conferencia Episcopal Española ha entregado el uno por ciento del fondo común interdiocesano; y el delegado de Cáritas Vizcaya, Mikel Ruiz, ha declarado que "estamos dispuestos incluso a vender bienes y patrimonio de la Iglesia si fuera necesario".

En una reciente rueda de prensa para presentar sus actuaciones en el ámbito del empleo,  el secretario general de Cáritas, Silverio Agea, invitó a todos los ciudadanos a "aprovechar la oportunidad que nos ofrece la crisis para cambiar el modelo de consumo y el modelo de crecimiento vigente, que se ha venido caracterizando por tasas muy elevadas de precariedad y temporalidad laboral".

Agea recordó que, a pesar de las dos décadas de intenso crecimiento económico que ha atravesado nuestro país, seguimos teniendo una tasa de protección social siete puntos por debajo de la media europea, y apeló a la necesidad de "recuperar los valores del ser por encima del tener":

"Nunca hemos visto despilfarrar tanto a la sociedad  española como en los últimos diez años".

Para combatir la crisis y el paro, Cáritas pone sobre la mesa propuestas concretas:

  • Un pacto social por la inclusión social y el empleo dirigido a los colectivos más desfavorecidos, que contemple medidas de apoyo a itinerarios personalizados de incorporación laboral.
  • Una formación profesional accesible y adaptada al mercado laboral y a los colectivos más vulnerables.
  • La generación de empleo social.
  • El apoyo a las iniciativas emprendedoras.
  • La prospección y localización de actividades económicas que generan empleo.
  • La dignificación laboral del sector de las empleadas del hogar.
  • La redistribución del empleo.
  • El aumento del salario mínimo interprofesional hasta los 800 euros mensuales para los empleos más precarios, lo que pondría a muchas personas por encima del umbral de la pobreza.
  • La protección social e ingresos mínimos para todos los ciudadanos por igual.
  • Facilitar el acceso a unos servicios de calidad en educación, salud, vivienda, cultura y acceso a recursos bancarios, entre otros.