Aído, molesta con la claridad de Rouco, se obceca en su reforma proabortista
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REDACCIÓN HO.- La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, no ha podido contener su malestar ante el claro mensaje en defensa de la vida pronunciado ayer por el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Rouco Varela, en su discurso de apertura de la XCIII Asamblea Plenaria del episcopado (adjuntamos texto íntegro), donde advirtió:
"No faltan entre nosotros quienes, al menos de hecho, parecen querer reducir la democracia a tal mecanismo empírico de regulación de intereses, cuando afirman que las leyes deben representar simplemente una especie de denominador común de las diversas opiniones e intereses presentes en la sociedad, aun cuando lo que esté en cuestión sea nada más y nada menos que el derecho fundamental a la vida de los más débiles e inocentes, como son los que van a nacer".
Y es que, como añadía el Cardenal,
"Cuando la crisis de la conciencia moral en la sociedad afecta a un bien tan decisivo como es la vida humana y el derecho a la misma, no es de extrañar que la crisis moral pueda extenderse y de hecho se extienda a otros aspectos de la existencia de las personas y de las sociedades",
En una situación así, la democracia se convierte fácilmente en una palabra vacía", afirmaba monseñor, que alentaba por ello especialmente a los católico, en calidad de su misión pastoral, a a dar ejemplo, tanto con su vida personal y familiar, como en la social e institucional.
Tal contundencia y claridad en el mensaje, y sin duda alguna su aliento a la defensa de la vida emprendida por los laicos, ha molestado a la ministra de Igualdad, quien ayer en Pola de Lena (Asturias) -localidad por cierto donde la coalición de izquierdas que gobierna el ayuntamiento quiere que el bable puntúe para acceder a un puesto de funcionario- reaccionaba intentando limitar la libertad de expresión al señalar que el papel de la Iglesia es el de establecer qué es y qué no es "pecado", añadiendo que no le corresponde decir lo que es "delito", cuestión que depende de los legisladores. "El gobierno sabe que en una cuestión como esta no podemos contentar a todo el mundo", explicó Bibiana Aído en relación al proyecto de reforma de la ley del aborto.
Aído, tras participar en un acto con mujeres de la localidad asturiana de Pola de Lena y a preguntas de los periodistas, al menos reconoció que los obispos son coherentes y fieles a su mensaje, al añadir que "la posición de la Iglesia no nos sorprende". Dijo, en declaraciones recogidas por Europa Press, que la "responsabilidad" del Gobierno es escuchar a todas las partes y "proponer" normas para toda la ciudadanía, una idea de diálogo bastante curiosa cuando, por ejemplo, su compañera de gabinete Trinidad Jiménez, ha dejado claro que "el debate" esta finiquitado y que ahora se trata de aprobar la refroma del Gobierno, lo cual habla más de imposición que de "talante" democrático, cuando la sociedad está dando un claro ejemplo de rechazo mayoritario a la reforma.
Más demagogia
"Estamos trabajando en hacer una ley más segura, equilibrada, y sensata que ofrezca garantías para las mujeres y los profesionales que las asisten", insistía Aído con su demagogia habitual, cuando la realidad muestra el desprecio hacia el diálogo, hacia las alternativas propuestas en ayuda a la mujer embarazada en situaciones de riesgo o exclusión social, hacia los colectivos que las apoyan, hacia el clamor civil frente a la reforma, a la voz de las víctimas reales o potenciales ya la de la Ciencia, a la normativa y justicia nacional e internacional, a los padres, o se busca limitar la objeción de conciencia sanitaria frente al aborto.
Pero olvidando todo ello, Aído sigue con su retórica y reclama "serenidad" y el "sosiego", la misma, decía ayer, con la que el Gobierno está encarando la reforma legislativa relativa al aborto. A renglón seguido, pisaba el acelerador, insistiendo en que la intención del Gobierno es tener preparado el anteproyecto de ley antes del verano, para iniciar cuanto antes el trámite parlamentario.
Y es que, según Aído se ha reunido a una serie de expertos y se han acumulado una serie de informes que establecen claramente la necesidad de un cambio en la legislación española para equipararla a los países del entorno. "Desde luego, sin tener en cuenta criterios religiosos", dijo.
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| Discurso_inaugural_XCIII_Plenaria_CEE.pdf | 220.43 KB |
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La Iglesia está para decir
Eh, Matrel, el aborto no es
Eh, Matrel, el aborto no es un pecado contra el E.S. Supone la excomunión latae sententiae, que para muchas mujeres no se da (minoría de edad, falta de consentimiento, etc) y para quienes no son católicos obviamente tampoco.
Lo cual no impide que sea un gravísimo crimen para quienes lo perpetran. Y es un crimen independientemente de la Iglesia, la religión.
En el atentado de Atocha nadie dijo que fueran "pecado", todo el mundo estuvo de acuerdo en la repulsa de las muertes.
Ya era hora; Al fin la
Si la iglesia habla
Haber, matar a un ser humano
No es necesario creer en
Por fin se le cayó la