Rouco apela a "un cambio profundo en mentalidades y actitudes"
Se inicia en Madrid la XCIII Asamblea Plenaria de la CEE, en la que Rouco ha defendido el derecho inalienable a la vida y el de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos.
REDACCIÓN HO.- Con el tradicional discurso del cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio María Rouco Varela, se ha inaugurado esta Asamblea Plenaria de Primavera (ver el texto íntegro de su discurso en documento adjunto). En su intervención de apertura, el cardenal ha declarado que "sin una base moral objetiva la Democracia se convierte en una palabra vacía, una crisis de la conciencia moral que afecta no sólo a derechos fundamentales, como el derecho a la vida y el derecho a la educación, sino también al derecho al trabajo".
Para remontar la "grave crisis" que padecemos, el presidente de la CEE apela a un cambio de mentalidad:
"Sin un cambio profundo en mentalidades y actitudes, a la luz de una conciencia moral rectamente formada, es decir, de una verdadera conversión personal y social, difícilmente se remontará esta grave crisis, cuyas dimensiones y horizontes se muestran tan inciertos e impredecibles".
En esta situación, el cardenal Rouco apela al compromiso de los católicos a dar ejemplo, tanto con su vida personal y familiar, como en la social e institucional.
El don de la Vida y el derecho de todos a vivir
En su discurso, Monseñor Rouco ha prinunciado un mensaje muy claro ante la gravedad del aborto:
"Uno de los campos de la vida social donde urge evangelizar de nuevo es el de la conciencia acerca del don inestimable de la vida de cada ser humano y del derecho de todos a vivir, desde el momento de la concepción de un nuevo individuo de la especie humana hasta su muerte natural. Es conocida la certera sentencia del filósofo Julián Marías, que pensaba que "la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha acontecido en este siglo que se va acercando a su final", recordaba.
Monseñor ha recordado como desde la legislación despenalizadora de 1983, la situación ha ido empeorando en España "tanto en la práctica como en las leyes". Ante esta situación, ha recordado que:
"los Obispos españoles y la Conferencia Episcopal nunca hemos dejado de anunciar el Evangelio de la vida en su integridad y de denunciar las leyes injustas, proponiendo la doctrina de la Iglesia con absoluta independencia de las cambiantes coyunturas políticas".
"Predicar el Evangelio de la vida y de la familia y ponerlo en práctica en la vida personal y social no es hacer política en el sentido estricto de esta palabra. Se trata más bien de procurar por medios legítimos el reconocimiento efectivo de aquellos valores éticos fundamentales que trascienden, preceden y sustentan la misma acción política, en particular, cuando se pretende conformar la vida en sociedad de acuerdo con los principios de un Estado democrático de derecho", recordaba Monseñor", añadía.
"No faltan entre nosotros quienes, al menos de hecho, parecen querer reducir la democracia a tal mecanismo empírico de regulación de intereses, cuando afirman que las leyes deben representar simplemente una especie de denominador común de las diversas opiniones e intereses presentes en la sociedad, aun cuando lo que esté en cuestión sea nada más y nada menos que el derecho fundamental a la vida de los más débiles e inocentes, como son los que van a nacer. Se puede reconocer, con Juan Pablo II, "un cierto aspecto de verdad en esta valoración", pero no se puede dejar de afirmar también con él que "sin una base moral objetiva ni siquiera la democracia puede asegurar una paz estable, tanto más cuanto que la paz no fundamentada sobre los valores de la dignidad humana y de la solidaridad entre todos los hombres es a menudo una paz ilusoria. En efecto, en los mismos regímenes participativos la regulación de los intereses se produce con frecuencia en beneficio de los más fuertes, que tienen capacidad para maniobrar no sólo las palancas del poder, sino incluso la formación del consenso. En una situación así, la democracia se convierte fácilmente en una palabra vacía", añadía monseñor.
"Cuando la crisis de la conciencia moral en la sociedad afecta a un bien tan decisivo como es la vida humana y el derecho a la misma, no es de extrañar que la crisis moral pueda extenderse y de hecho se extienda a otros aspectos de la existencia de las personas y de las sociedades", señalaba.
Educación y EpC
En el terreno de la educación, monseñor Rouco ha recordado que de nuevo "el derecho fundamental e inalienable de los padres y de las escuelas en colaboración con ellos a educar a sus hijos en los principios morales y religiosos que libremente asumen y cultivan":
"El Estado no puede ignorar tal derecho básico si no es cegando las fuentes de la sustancia moral capaz de configurar y de alimentar al sujeto moral y, en definitiva, al ciudadano responsable. Se violan los derechos de los padres y de las escuelas cuando se impone legalmente a todos una determinada visión antropológica y moral, es decir, una formación estatal de las conciencias. Así no se favorece la generación y el cultivo de la sustancia moral prepolítica que sea capaz de vitalizar las instituciones sociales y políticas. Otra cosa sería la oferta de una formación jurídica básica sobre las Declaraciones de los Derechos Humanos o sobre la Constitución Española. En esta perspectiva podría hallarse una solución a los graves problemas planteados por la llamada 'Educación para la Ciudadanía'. Los que siguen preocupándonos tanto acerca del estatuto de la asignatura y de los profesores de Religión católica, también podrían resolverse con voluntad de diálogo y de responder al ejercicio de un derecho fundamental que los padres reclaman ejercitar año tras año de modo masivo y con toda razón".
Trabajos de la Asamblea
Durante esta semana, los obispos elegirán un nuevo miembro del Comité Ejecutivo, en sustitución del cardenal Antonio Cañizares, que aunque es miembro de pleno derecho hasta que tome posesión su sustituto en Toledo, Monseñor Braulio Rodríguez, ha renunciado a seguir en el ejecutivo para que se elija un nuevo miembro.
También se elegirá un nuevo presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, en sustitución del cardenal Agustín García-Gasco. Además, los obispos estudiarán la situación actual de la pastoral de la Eucaristía en España, un mensaje sobre el 50 Aniversario de Manos Unidas y conocerán los primeros preparativos de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que Madrid acogerá en 2011, y a las que hacía mención monseñor Rouco en su discurso de apertura dee la Plenaria con estas palabras:
"Las Jornadas son una ocasión privilegiada para el encuentro de los jóvenes con Cristo, tanto de aquellos que ya le siguen, insertos en diversas realidades eclesiales y que se benefician de ese gran acontecimiento universal en torno al Papa para profundizar en su entrega al Señor y decidir su vocación, como de aquellos otros que, más o menos alejados de la Iglesia, son gratamente sorprendidos por la fe viva y contagiosa de sus coetáneos e impulsados, de este modo, a la conversión a Dios. Las Jornadas Mundiales de la Juventud son hoy un instrumento apostólico de primer orden".
| Adjunto | Tamaño |
|---|---|
| Discurso_inaugural_XCIII_Plenaria_CEE.pdf | 220.43 KB |
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CFuencisla Lun, 20/04/2009 - 11:57h
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¡Que diferencia entre Rouco