Aído insiste en circunscribir la defensa de la vida humana al ámbito "individual y privado"

Aído sólo escucha al negocio del aborto

Intenta falsamente vincular la defensa de la vida con la fe, e ignora el clamor en defensa de la Vida expresado por la comunidad científica y la sociedad.

REDACCIÓN HO / EUROPA PRESS.-  La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha concluido tras "las muchas horas" que su equipo y ella misma han estado "escuchando y estudiando argumentos de un lado y de otro" en lo que se refiere a la legislación sobre aborto en España de cara a una futura ley, que la legislación actual "se ha quedado vieja, con demasiado margen para la arbitrariedad" y pidió "respeto mutuo" pese a la "enorme distancia" en los planteamientos de los creyentes.

En su blog Amanece en Cádiz, en un texto titulado Lo que nos une y lo que nos separa, la sociedad, la ministra señala que pese a "tanto ruido, imágenes de linces protegidos y bebés en peligro -en referencia a la campaña de la Conferencia Episcopal Española-, calificativos más o menos gruesos y argumentos simplistas", la sociedad está de acuerdo en muchas cosas sobre este asunto, según ha constatado "en las muchas horas" que su equipo y ella misma han "estado escuchando y estudiando argumentos de un lado y de otro".

Curiosamente sólo alude a los obispos, con los que  por ende no se ha reunido, pero obvia por ejemplo la oposición desde la Comunidad Científica, como muestra la Declaración de Madrid, a cuyos representantes no debió haberles prestado, a tenor de esto, mucha atención. Tampoco estaría de más que se hubiera recibido a las mujeres víctimas del aborto, o que atendiera, dada su alusión al consenso,  a la demanda social expresada en forma de marea roja el pasado 29 de marzo, que dejó bien claro que la defensa de la vida no es cuestión de creencias religiosas ni de ideologías.

"Creencias en ámbito privado"

En su empeño falaz de circunscribir el rechazo al aborto con ideas religiosas y silenciar el clamor social y científico en defensa de la vida, Aído añade aún que  "si acordamos que la religión es una cosa y la ciencia otra, que las creencias pertenecen al ámbito individual y privado y que debemos legislar para el conjunto de lo público, al menos podremos respetarnos mutuamente, aunque siga separándonos una enorme distancia en nuestros planteamientos", agrega.  Tambien una cosa es la Ciencia, y otro el interés político.

Entre las cuestiones en las que se está de acuerdo señala que la situación actual es "manifiestamente mejorable" y que la legislación actual "se ha quedado vieja, con demasiado margen para la arbitrariedad". En este sentido, justifica que basta con comprobar que en el 97% de los casos el aborto se practica en base al supuesto de la salud de las mujeres, que no tiene plazo límite en la regulación vigente y señaló que no protege ni ofrece seguridad jurídica a las mujeres, ni al personal sanitario, curiosa referencia cuando a los sanitarios se le quiere negar su derecho a la objeción de conciencia. "Estamos de acuerdo en que la situación actual no satisface a nadie y en que conviene mejorar lo que tenemos", aseveró.

Para ella no sólo los "provida" están a favor de la vida sino "todas y todos". Clara demagogia en una ministra que llega a afirmar que la reforma legal que establecerá barra libre al aborto trata también de proteger al no nacido.  "La mayoría de la sociedad piensa que el aborto es un momento traumático para las mujeres, y también, que no hace falta añadir más dolor e inseguridad a ese momento", declara Aído, que añade que también se está de acuerdo o se debería estarlo en que las mujeres que deciden abortar en unos plazos y supuestos perfectamente definidos no tengan que verse incriminadas, enjuiciadas o señaladas y en prevenir embarazos no deseados, en mejorar la educación afectivosexual y en ofrecer mayor información y accesibilidad a los métodos anticonceptivos.

Eso sí, ni una palabra sobre el consentimiento informado -explicación de la realidad del aborto, la eliminación de una vida independiente de la mujer, los riesgos y graves secuelas para la mujer, categorizadas como síndrome postaborto, y la presentación de alternativas al aborto-, que marcaría ese consentimiento libre del que habla. Tampoco, naturalmente, remarca el hecho de que desde que en 1985, cuando se empezó a despenalizar el aborto, ninguna mujer ha ido a prisión por abortar, ni por supuesto es eso lo que se pretende desde la oposición al aborto.

"Curiosa excepción introducida por el PP"

La ministra vuelve a mostrar su desconocimiento legal, al volver al citar la Ley de Autonomía del Paciente, que según indica permite a cualquier joven operarse de lo que quiera con 16 años sin consentimiento paterno menos las intervenciones que guarden relación con el aborto, los ensayos clínicos y la reproducción asistida, "en virtud a una curiosa excepción introducida por el PP en 2002". Así, "a estas alturas de la historia estaremos de acuerdo, en fin, en que un Gobierno responsable debe legislar para toda la sociedad, escuchando, debatiendo e integrando, al menos hasta donde sea posible hacerlo", dice.

Respecto a lo que separa a unos y otros, "que también es mucho", insta a encontrar la norma que la España de hoy merece y que debe recoger el fruto de la experiencia, a fin de ponerla al día y de dotarnos de una legislación clara y equilibrada, en línea con lasque aplican muchos de nuestros socios europeos, "ni más, ni menos".

Aído cuenta entre los aspectos de discordia "si el Estado debe proteger igual a un embrión de una semana, o incluso una célula embrionaria, que a un bebé de meses como el de la famosa foto (de la campaña del Episcopado)". Precisamente esa es la cuestión, que el Estado no puede erigirse en determinante de qué vida humana merece ser protegida y cuál eliminada: la defensa de la vida humana no es cuestión de plazos, como tampoco lo es de niveles de desarrollo perfecto de la raza.  Lo que hay que proteger es el derecho a una vida sin plazos.

Con todo, la ministra centra el debate del derecho de la "vida" desde la concepción o el "derecho de la madre a la interrupción durante todo el embarazo" -derecho inexistente-, explicando que "al gobierno, le parece razonable establecer un límite marcado por la viabilidad fetal".

Sobre la exigencia de consentimiento paterno o del tutor para abortar señala Bibiana Aído que "quizá" se pueda "buscar mejor la manera de eliminar prejuicios y encontrar consensos".

Con todo, concluye que el Gobierno debe "integrar posiciones distintas" y así se "entenderá mejor el enorme esfuerzo", que agradece, "de cientos de personas que en estos días están aportando con buena voluntad su conocimiento y su trabajo para ofrecer a las españolas y los españoles la mejor ley posible". "La Ley que España merece, casi un cuarto de siglo después", sostiene.

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El aborto es traumático

El aborto es traumático porque consiste en la eliminación del hijo. Por eso es traumático.

Doña Bibiana intenta

Doña Bibiana intenta ligar la lucha por la vida exclusivamente al ámbito religioso. Como diría Pepiño Blanco, eso es "falso de toda falsedad". Si eso fuese cierto, doña Bibiana, ¿cómo explica usted entonces que en un país cuyos habitantes se definen mayoritariamente como católicos los partidos defensores de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural no cuenten con ningún escaño en el Parlamento?.

Yo le respondo, museros.

Yo le respondo, museros. Verá Ud., los ciudadanos son mayoritariamente "católicos culturales". Esto es, viven en un país cuyas creencias colectivas e instituciones políticas estaban hasta hace poco determinadas por la religión católica. Sin embargo, sienten una desafección generalizada frente a la Iglesia católica y su magisterio sobre la moral sexual y reproductiva, entre otras cuestiones. Por eso, en cuanto huelen que un partido político pretende seguir la ortodoxia de la Iglesia católica lo reprueban ninguneándolo en las urnas. Por otra parte, no entiendo la relación de su pregunta con el hecho obvio que el antiabortismo (eso que Ud. llama eufemísticamente 'lucha por la vida')no es una cuestión científica, sino una cuestión filosófica (para los no creyentes) o religiosa (para los creyentes).

El hecho obvio, milton

El hecho obvio, milton es que la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural no es sólo una cuestión filosófica y religiosa, sino también algo respaldado hoy en día por todos los hallazgos científicos habidos y por haber y respaldada, por tanto, no sólo por la fe y la ciencia, sino también por el sentido común. También algunos consideraron, en su momento, que la "humanidad" de los negros o los judíos dependía de las creencias de cada uno, y que era discutible. Incluso se publicaban estudios "científicos" que "demostraban" que las personas de raza negra (obviamente, para los autores de tales estudios, ni siquiera eran "personas") tenían más en común con un chimpancé o un orangután que con una persona de raza blanca. Las leyes de algunos países, por entonces, concordaban con esa forma de pensar. Hoy en día, se puede comprobar científicamente que las personas de raza negra (o los judíos) pertenecen a la misma especie (homo sapiens) que las personas de raza blanca. Entonces la demostración era imposible (el DNA ni siquiera se conocía). Sin embargo, a pesar de que la demostración científica era imposible, los que afirmaron la obviedad de que los negros (o los judíos) eran seres humanos igual que los blancos (basándose en sus creencias religiosas también) acertaron. Doña Bibiana recurre a la muletilla de las creencias religiosas de muchas personas (como si creer en alguna religión fuese una especie de estigma o tara) para (ya que no encuentra ningún argumento lógico para defender el asesinato de un hijo a manos de su propia madre) criticar afirmaciones u opiniones que no le gustan. Porque algunos caen en la trampa de contraponer religión y ciencia, aunque sea para defender opiniones distintas a la de la ministra (demostrando así que ellos mismos consideran sus propias creencias religiosas una especie de hándicap del que hay que desprenderse al hablar de ciertos temas). Sé cuál es la razón de que el Parlamento español no tenga ni un solo escaño ocupado por partidos que defienden sin ambages los llamados "principios no negociables" por Benedicto XVI (y que millones de españoles dicen compartir). Por eso precisamente planteo la pregunta: El hecho de que millones de españoles ignoren sistemáticamente sus creencias religiosas a la hora de votar demuestra que, al contrario de lo que la ministra repite para consumo de sus parroquianos, la religión no es tan importante para muchas personas como ella quiere hacer creer (ni tampoco es, por tanto, la religión la base de esas personas a la hora de defender la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural).

Porque (añado) si la

Porque (añado) si la religión fuese el criterio y el apoyo exclusivo de la forma de razonar de los millones de españoles que se oponen al aborto (no sólo a esta ley), también sería la base de su razonamiento a la hora de decidir otras muchas cuestiones (su voto, por ejemplo) cosa que es obvio que no ocurre, como muy bien has reseñado.

Primero debes demostrar que

Primero debes demostrar que existen millones de españoles que creen que el Estado debe prohibir el aborto en cualquier caso y castigar a aquellas mujeres que aborten en cualquier situación. Para eso has de aportar datos. Ningún argumento te será útil. En segundo lugar nada ganas hablando de la esclavitud o el nazismo para la causa de los antiabortistas -salvo, claro, para daros ánimo y creer que lucháis contra algo tan aberrante como aquello-. Y eso es porque debes mostrar que la ciencie tiene un método para señalar que tal o cuál propiedad es la que nos hace humanos (que es una cualidad moral), y no meramente miembros de la especie homo sapiens sapiens. Y no puedes mostrar eso (si quieras ver por qué lee mis entradas en "Medio millón de personas en la macrha por la vida". Y no, las creencias religiosas o filosóficas no son un hándicap para hablar de ciertos temas. Ocurre que en un Estado liberal nadie puede pretender que constityan un argumento frente a los que no las comparten para elaborar leyes coercitivas.

Milton, está ya muy

Milton, está ya muy visto el rollo de "Yo hago las afirmaciones que me da la gana sin necesidad de demostrar nada, pero demuéstrame tú todo lo que afirmas, incluso demuéstrame que lo blanco no es negro". Primero deberías demostrar tú que no es cierto que millones de españoles crean que se debe prohibir a una persona matar a su hijo en cualquier caso. Demuéstrame también que no es cierto que millones de españoles crean que una persona que mata a su hijo debe ser castigada por la ley. Para eso has de aportar datos. Ningún argumento te será útil. Una pista: ¿Dónde están las encuestas acerca de este tema, que salen como setas siempre que la opinión pública va por donde al gobierno le interesa? El nazismo y el esclavismo son ejemplos utilísimos, que guardan, en su forma de razonar, todas las similaridades habidas y por haber con el movimiento proabortista: Se coloca la etiqueta de "no-humano" a la víctima y luego se abusa de ella o se la mata (siempre de acuerdo a la legalidad vigente, a la que se toma como referencia para decidir qué seres humanos son seres humanos y cuáles no). Mientras tú me pides demostraciones sobre que lo blanco es blanco ("depende de lo que entiendas por 'blanco', diría un proabortista cualquiera), arbitrariamente nos cuentas que, con ser un ser humano no basta para ser considerado como tal, sino que hay que cumplir ciertos requisitos (tener la piel blanca, ser rubio y de ojos azules, hubieran dicho algunos en otro tiempo) que tú llamas "morales" (sin especificar cuáles son). Tu "razonamiento" lo he oído antes. A los proabortistas se os ve cada vez más acorralados. Ahora, vuestra estrategia "argumental" ya ni siquiera se basa en negar que los seres humanos sean seres humanos desde el primer momento. ¡Ahora resulta que no basta con pertenecer a la especie "homo sapiens" para tener derechos! (luego dirás que no tenéis nada en común con los esclavistas o los nazis). Porque resulta que ahora hay que poseer ciertas cualidades "morales" (no dices cuáles) para que no se te pueda matar impunemente (si yo considero que tú no posees esas cualidades, ¿también te puedo matar?). Eso sí, sin demostrar nada, que lo bueno del relativismo moral es que son siempre los demás los que tienen que demostrarlo todo antes de poder hacer una sola afirmación. Un conocido mío distingue entre "seres vivos de la especie humana" y "seres humanos". Con su forma de pensar, y si hubiese vivido en Alabama hace 170 años, incluiría a los negros entre los "seres vivos de la especie humana" que no son "seres humanos". Por supuesto, se escandaliza cuando le pregunto si le puedo matar si le considero como un "ser vivo de la especie humana" y no un "ser humano" (todo es opinable, ¿no?). Y, hombre, parece mentira que no te des cuenta de que todos los estados basan sus leyes (coercitivas todas hacia aquél que no puede hacer lo que le dé la gana impunemente porque la ley en cuestión se lo prohíbe) en unas creencias filosóficas y morales determinadas (muchas veces derivadas de textos religiosos - ¿te suena "no robarás"?). Incluso la ley que nos quiere imponer doña Bibiana a los que no pensamos igual nace de ciertas creencias ("una mujer debe poder matar cuando quiera a su hijo impunemente", por ejemplo), usadas como argumento frente a los que no las compartimos.

Lee mis razonamientos en el

Lee mis razonamientos en el lugar donde te he indicado y podremos debatir segñun me repliques. Más no puedo hacer por quien no quiere escuchar. Por otra parte deberías saber que un principio básico de la argumentación es que quien afirma un hecho debe aportar pruebas de que es verdad. Exigir que quien lo niega pruebe que no existe es lo que se conoce como probatio diabolica: para mostrar que p no existe debería llevarte a cada rincón del universo en todo momento para que comprobaras que no está allí. Para probar que p existe basta con que me la muestres. Además creo que no me has entendido. Claro que he negado que un cigoto/embrión/feto sean seres humanos. Precisamente he dicho que su código genético no es razón suficiente para considerarlos humanos. Como te digo eso lo he desarrollado en "Medio millón de personas en la marcha por la vida". Finalmente, acorralados estáis los que habéis tenido que recurrir -falsamente- a la ciencia para oponeros al derecho a abortar. Antes erais más sinceros y mostrabáis que era sólo una creencia filosófica.

Milton, tú exiges

Milton, tú exiges pruebas a los demás para que no te las pidan a tí. Sé que eres perfectamente consciente de que un "sector muy importante de la población" (como dicen ahora los cursis) española es contrario al aborto en cualquier situación (hablar de millones no es descabellado en absoluto. Si acaso, quedarse corto). Yo no afirmo que cualquier cigoto, embrión o feto sean humanos. Los de vaca o los de perro, por ejemplo, no lo son. Sí lo son los cigotos, embriones o fetos humanos (un cigoto somos tú y yo no hace tanto tiempo) -Por cierto, ningún proabortista sabe cómo y cuándo se da esa metamorfosis milagrosa que te transforma, pasando a ser un nosesabemuybienqué de ninguna especie en concreto a ser un "ser humano". Cuando a Bill Clinton le preguntaron algo tan sencillo como "¿Ha tenido usted relaciones sexuales con la señorita Monica Lewinsky?", éste respondió "Eso depende de lo que usted entienda por 'tener'". Al igual que el consumado relativista moral, Bill Clinton, todo tu argumentario se basa en que, para tí, no basta con pertenecer a nuestra especie para ser un ser humano. Igual que vivir en Berlín y tener una tienda de ropa no era suficiente para ser considerado un ser humano en Alemania hace 70 años (eras de la especie homo sapiens, pero no "humano"). Para tí (como para los esclavistas y nacionalsocialistas) todo depende de lo que entiendas por "ser humano". ¿Cómo no vamos a recurrir a la ciencia los que deseamos saber la verdad?. No nos oponemos al derecho de nadie a matar a su propio hijo, porque ese derecho no existe. Nos oponemos a que nadie mate a su propio hijo, que es muy distinto. Igual que no se puede uno oponer al derecho a robar, porque ese derecho no existe. Sí se puede oponer uno a que la gente robe. Los acorralados, te repito, son los que después de décadas intentando utilizar la ciencia como si fuese lo opuesto a la Fe, reniegan de ella cuando la realidad que les muestra es totalmente opuesta a lo que dicta el partido.

Eso sí, tienen razón

Eso sí, tienen razón los que dicen que a la ministra se le ve cada vez más mustia...