Aído insiste en circunscribir la defensa de la vida humana al ámbito "individual y privado"
Intenta falsamente vincular la defensa de la vida con la fe, e ignora el clamor en defensa de la Vida expresado por la comunidad científica y la sociedad.
- Razones biológicas por las que el embrión es un ser humano
- Dos millares de expertos suscriben el Manifiesto de Madrid
- Medio millón de personas en la Marcha por la Vida
REDACCIÓN HO / EUROPA PRESS.- La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha concluido tras "las muchas horas" que su equipo y ella misma han estado "escuchando y estudiando argumentos de un lado y de otro" en lo que se refiere a la legislación sobre aborto en España de cara a una futura ley, que la legislación actual "se ha quedado vieja, con demasiado margen para la arbitrariedad" y pidió "respeto mutuo" pese a la "enorme distancia" en los planteamientos de los creyentes.
En su blog Amanece en Cádiz, en un texto titulado Lo que nos une y lo que nos separa, la sociedad, la ministra señala que pese a "tanto ruido, imágenes de linces protegidos y bebés en peligro -en referencia a la campaña de la Conferencia Episcopal Española-, calificativos más o menos gruesos y argumentos simplistas", la sociedad está de acuerdo en muchas cosas sobre este asunto, según ha constatado "en las muchas horas" que su equipo y ella misma han "estado escuchando y estudiando argumentos de un lado y de otro".
Curiosamente sólo alude a los obispos, con los que por ende no se ha reunido, pero obvia por ejemplo la oposición desde la Comunidad Científica, como muestra la Declaración de Madrid, a cuyos representantes no debió haberles prestado, a tenor de esto, mucha atención. Tampoco estaría de más que se hubiera recibido a las mujeres víctimas del aborto, o que atendiera, dada su alusión al consenso, a la demanda social expresada en forma de marea roja el pasado 29 de marzo, que dejó bien claro que la defensa de la vida no es cuestión de creencias religiosas ni de ideologías.
"Creencias en ámbito privado"
En su empeño falaz de circunscribir el rechazo al aborto con ideas religiosas y silenciar el clamor social y científico en defensa de la vida, Aído añade aún que "si acordamos que la religión es una cosa y la ciencia otra, que las creencias pertenecen al ámbito individual y privado y que debemos legislar para el conjunto de lo público, al menos podremos respetarnos mutuamente, aunque siga separándonos una enorme distancia en nuestros planteamientos", agrega. Tambien una cosa es la Ciencia, y otro el interés político.
Entre las cuestiones en las que se está de acuerdo señala que la situación actual es "manifiestamente mejorable" y que la legislación actual "se ha quedado vieja, con demasiado margen para la arbitrariedad". En este sentido, justifica que basta con comprobar que en el 97% de los casos el aborto se practica en base al supuesto de la salud de las mujeres, que no tiene plazo límite en la regulación vigente y señaló que no protege ni ofrece seguridad jurídica a las mujeres, ni al personal sanitario, curiosa referencia cuando a los sanitarios se le quiere negar su derecho a la objeción de conciencia. "Estamos de acuerdo en que la situación actual no satisface a nadie y en que conviene mejorar lo que tenemos", aseveró.
Para ella no sólo los "provida" están a favor de la vida sino "todas y todos". Clara demagogia en una ministra que llega a afirmar que la reforma legal que establecerá barra libre al aborto trata también de proteger al no nacido. "La mayoría de la sociedad piensa que el aborto es un momento traumático para las mujeres, y también, que no hace falta añadir más dolor e inseguridad a ese momento", declara Aído, que añade que también se está de acuerdo o se debería estarlo en que las mujeres que deciden abortar en unos plazos y supuestos perfectamente definidos no tengan que verse incriminadas, enjuiciadas o señaladas y en prevenir embarazos no deseados, en mejorar la educación afectivosexual y en ofrecer mayor información y accesibilidad a los métodos anticonceptivos.
Eso sí, ni una palabra sobre el consentimiento informado -explicación de la realidad del aborto, la eliminación de una vida independiente de la mujer, los riesgos y graves secuelas para la mujer, categorizadas como síndrome postaborto, y la presentación de alternativas al aborto-, que marcaría ese consentimiento libre del que habla. Tampoco, naturalmente, remarca el hecho de que desde que en 1985, cuando se empezó a despenalizar el aborto, ninguna mujer ha ido a prisión por abortar, ni por supuesto es eso lo que se pretende desde la oposición al aborto.
"Curiosa excepción introducida por el PP"
La ministra vuelve a mostrar su desconocimiento legal, al volver al citar la Ley de Autonomía del Paciente, que según indica permite a cualquier joven operarse de lo que quiera con 16 años sin consentimiento paterno menos las intervenciones que guarden relación con el aborto, los ensayos clínicos y la reproducción asistida, "en virtud a una curiosa excepción introducida por el PP en 2002". Así, "a estas alturas de la historia estaremos de acuerdo, en fin, en que un Gobierno responsable debe legislar para toda la sociedad, escuchando, debatiendo e integrando, al menos hasta donde sea posible hacerlo", dice.
Respecto a lo que separa a unos y otros, "que también es mucho", insta a encontrar la norma que la España de hoy merece y que debe recoger el fruto de la experiencia, a fin de ponerla al día y de dotarnos de una legislación clara y equilibrada, en línea con lasque aplican muchos de nuestros socios europeos, "ni más, ni menos".
Aído cuenta entre los aspectos de discordia "si el Estado debe proteger igual a un embrión de una semana, o incluso una célula embrionaria, que a un bebé de meses como el de la famosa foto (de la campaña del Episcopado)". Precisamente esa es la cuestión, que el Estado no puede erigirse en determinante de qué vida humana merece ser protegida y cuál eliminada: la defensa de la vida humana no es cuestión de plazos, como tampoco lo es de niveles de desarrollo perfecto de la raza. Lo que hay que proteger es el derecho a una vida sin plazos.
Con todo, la ministra centra el debate del derecho de la "vida" desde la concepción o el "derecho de la madre a la interrupción durante todo el embarazo" -derecho inexistente-, explicando que "al gobierno, le parece razonable establecer un límite marcado por la viabilidad fetal".
Sobre la exigencia de consentimiento paterno o del tutor para abortar señala Bibiana Aído que "quizá" se pueda "buscar mejor la manera de eliminar prejuicios y encontrar consensos".
Con todo, concluye que el Gobierno debe "integrar posiciones distintas" y así se "entenderá mejor el enorme esfuerzo", que agradece, "de cientos de personas que en estos días están aportando con buena voluntad su conocimiento y su trabajo para ofrecer a las españolas y los españoles la mejor ley posible". "La Ley que España merece, casi un cuarto de siglo después", sostiene.
- aborto
- Aído
- Derecho a la Vida
- derecho a vivir
- derechos humanos
- Hay Alternativas
- Iglesia Católica
- reforma legal proabortista
CFuencisla Mar, 14/04/2009 - 10:07h
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios














El aborto es traumático
Doña Bibiana intenta
Yo le respondo, museros.
El hecho obvio, milton
Porque (añado) si la
Primero debes demostrar que
Milton, está ya muy
Lee mis razonamientos en el
Milton, tú exiges
Eso sí, tienen razón