Sarkozy cierra Francia a la inmigración laboral

Sin embargo promoverá la llegada de estudiantes de todo el mundo.

REDACCION HO.- Menos personas en busca de trabajo pero más estudiantes que puedan aportar valor a la economía francesa. Ese parece ser el plan diseñado por Sarkocy para los próximos años de crisis en relación con la inmigración.

En Francia el paro de los extranjeros no comunitarios ha alcanzado el 22 por ciento y el presidente Nicolas Sarkozy ha decidido que el país no puede seguir soportando la inmigración laboral.

Sarkocy ha declarado que la "prioridad absoluta debe ser que el empleo vuelva a las personas que se ven privado de él en Francia", para lo cual pide que sólo se recurra a la emigración laboral en dos casos concretos. En primer lugar, cuando las empresas se enfrenten a un problema "estructural, duradero y cierto" de mano de obra en el mercado laboral francés y comunitario, "evitando cualquier exclusión de las personas privadas de empleo en el mercado francés".

Y también cuando se trate de personas cuya entrada en Francia se compruebe que será "favorable" para el dinamismo económico y la creación de empleo en el país.

Por todo ello las regularizaciones deben mantener un carácter "excepcional" y los irregulares deberán de abandonar Francia o ser expulsados.

En paralelo, Francia incentivará la llegada de estudiantes extranjeros. Cada año Sarkozy se ha propuesto que al menos 50.000 estudiantes extranjeros se inscriban en las universidades francesas procedentes de todo el mundo.

Un 70 por ciento de estos alumnos se formarán en disciplinas indispensables para el desarrollo económico de sus respectivos países, aunque se les garantiza que puedan moverse por Francia sin trabas.

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