La sífilis y el sida aumentan en España
M. Vidal Santos | Sáb, 04/04/2009 - 12:53
"Es esencial ofertar la prueba del sida a toda persona diagnosticada de cualquier infección de transmisión sexual", según el Ministerio de Sanidad.
REDACCION.- El Gobierno multiplica las campañas que promueven el uso del preservativo y sugieren que el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual no existe con su uso, pero la realidad indica todo lo contrario. Tampoco parece servir para frenar estas enfermedades la supuesta educación sexual que se imparte en muchos centros educativos.
La sífilis y la gonococia se incrementan en España de forma "creciente y preocupante", según el Ministerio de Sanidad, que teme asimismo un repunte de la epidemia de VIH/sida.
Con respecto al sida, el 63,1 por ciento de los contagios se producen en España son a través de las prácticas homosexuales no protegidas, según el Ministerio de Sanidad.
El Correo ha tenido acceso al informa en el que el Ministerio alerta sobre el recrudecimiento de estas epidemias:
Un informe elaborado por el Ministerio de Sanidad con los datos recogidos por la red de centros especializados en el diagnóstico y tratamiento de infecciones de transmisión sexual (ITS) de España revela una «creciente» y «preocupante» tendencia al alza de ambas enfermedades. Hace sólo 25 años se creyeron superadas.
Hoy, en los albores del siglo XXI, se han convertido de nuevo en una amenaza sanitaria, que advierte, además, de un posible repunte de la epidemia de VIH/sida.
El trabajo firmado por la Fundación para la Investigación y Prevención del Sida (FIPSE), el primero de sus características que se realiza en el conjunto del país, cifra en 1.918 el número de casos diagnosticados de una y otra enfermedad en los dos años y medio que se analizaron.
A primera vista, esos casi dos mil pacientes pueden parecere pocos, pero no lo son. Debe tenerse en cuenta que durante décadas, los médicos no diagnosticaron una sola sífilis o gonococia en España; o que cuando lo hicieron fue en ocasiones muy puntuales. La situación ahora es distinta. Ahora se trata ya de un problema de salud pública.
Los pacientes no son adolescentes o jóvenes que vivieron ajenos al nacimiento y expansión del sida en el mundo. Tampoco personas sin cultura ni preparación.
El perfil del afectado se corresponde con el de un hombre de casi 35 años con estudios secundarios o superiores (58%), un poco más joven entre los casos de gonococia (31,6) y las mujeres.
Seis de cada diez, algo más en realidad, son españoles y los cuatro restantes, inmigrantes procedentes en su mayor parte de Latinoamérica, aunque también los hay, en menor medida, de Europa del Este y África subsahariana.
Algunos de los datos contenidos en este documento resultan llamativos. 27 de los 1.891 pacientes atendidos presentaron no una, sino ambas infecciones; y un 40% de todos ellos ya había sido atendido previamente por sufrir alguna de estas dos enfermedades.
Con ser preocupante el resurgir de enfermedades que se creyeron vencidas, lo que más agobia a los responsables de salud pública es la estrecha relación que hay entre estas patologías y el sida.
Una y otra provocan lesiones que favorecen la entrada del virus del sida en el organismo. El 21,5% de los pacientes estaba coinfectado por el VIH y hubo un 4,2% de personas que ignoraban su condición de seropositivo cuando acudieron a la consulta de ITS.
El mecanismo de transmisión de las infecciones varía, curiosamente, entre los españoles y los inmigrantes.
Entre la población local, las prácticas homosexuales no protegidas son mayoría (63,1%), mientras que entre los extranjeros fue consecuencia de relaciones heterosexuales. En ambos casos falló la prevención.
La información completa puede leerse en La sífilis se desboca.
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