El “bebé medicamento” es utilizado para su primer trasplante

El “bebé medicamento” es utilizado para su primer trasplante

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Javier ha cumplido la primera parte de la misión para la que fue "diseñado" en los laboratorios. 

REDACCION HO.- Javier nació en octubre del pasado año. Su nacimiento se debió a una causa muy concreta. Sus padres tienen ya un hijo, Andrés, que padece una anemia congénita severa, una enfermedad que le impide producir hemoglobina. Las personas que la padecen tienen una la esperanza de vida de unos 35 años.

Javier, el primer "bebé medicamento" español, nació pues como una posible solución para tratar de curar a Andrés y porque los avances médicos permiten en teoría seleccionar a las personas, es decir, "fabricar" seres humanos a la carta.

El procedimiento para obtener un ser humano de unas determinadas características, esto es, alguien que pueda ser utilizado como remedio, consiste en la selección de embriones humanos. 

 

"Fabricar" personas

Se trata de "diseñar" un futuro ser humano que sirva para unos fines clínicos muy precisos. En el caso de Javier, curar (teóricamente) una anemia congénita severa. Para lograrlo es preciso disponer de una cantidad suficiente de embriones humanos.

Tras examinarlos, se eliminan los que contengan la enfermedad a la que supuestamente han de curar. Como en este caso se trata de una enfermedad hereditaria, los embriones humanos "inútiles" para el fin buscado son numerosos. Todos deben ser "descartados".

A continuación se desechan también los embriones humanos que, aun estando sanos, no sean compatibles genéticamente con el receptor.

Para algunas personas a estos embriones humanos se les podría denominar de otra manera: eran los hermanos de Andrés. Los hermanos que nunca vieron la luz, aunque fueron concebidos.

 

Selección genética de seres humanos

Tras este proceso de selección genética, los "médicos" deciden que uno de los embriones es apto para los fines que se desean, y le conceden seguir desarrollándose.

El afortunado no debe padecer la enfermedad del futuro receptor y ha de ser compatible con él. De este modo, en teoría, cuando nazca podrá donar partes de su organismo al receptor y, también en teoría, éste se curará. Y ese trasplante no generará rechazo en el donante.

 

Un porcentaje de curación irrelevante

Desde hace algunas horas las agencias de prensa y no pocos medios anuncian que los "bebés medicamento" curan. Respondería con más exactitud a los hechos decir que Javier ha completado su trasplante a Andrés, es decir, ha cumplido la primera parte de su papel como remedio, en definitiva la misión para la que fue "diseñado" en los laboratorios y luego concebido.

Decimos que Javier ha cumplido la primera parte de su misión porque los porcentajes de curación por medio de estas técnicas son irrelevantes. Un medio de comunicación tan favorable a la experimentación con seres humanos, a su exterminio y a la eugenesia como Público, se ve obligado a reconocer hoy "el pequeño porcentaje de éxito que se consigue con esta técnica", y remarca:

"Los casos de curación de enfermedades genéticas gracias al uso del diagnóstico genético preimplantacional con fines terapéuticos se pueden contar con los dedos de la mano en todo el mundo."

Los expertos consultados por el periódico más abortista de España insisten en la precariedad de esta técnica. El director de la Unidad de Terapia Celular del Hospital La Paz de Madrid, Damián García Olmo, declara al periódico:

"Ha sido un logro magnífico, pero se puede mandar un mansaje erróneo a la población, ya que las posibilidades de éxito son bajísimas y se pueden generar falsas expectativas".

Lo que sorprende es que ninguno de los defensores de estos procedimientos de tan baja eficacia (en cualquier otro sector habrían sido descartados antes incluso de su aplicación), no tomen en consideración que sus "avances" ténicos y supuestamente científicos solo están en condiciones de garantizar la eliminación de embriones humanos en grandes cantidades.

 

El dolor de los padres, la ética de los médicos...

La dificultad para abordar serenamente este asunto es doble y radica en dos elementos bien distintos, comprensible desde un punto de vista humano el primero, despreciable el segundo.

En primer lugar los padres, su dolor y su esperanza: ¿cómo no entender que unos padres estén dispuestos a hacer todo lo posible para salvar a un hijo?

En segundo lugar los científicos, los médicos y los responsables políticos. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar? ¿Cuántos hermanos de Andrés "desecharon" antes de dar con Javier? ¿Los medios justifican siempre los fines?

En Estados Unidos ya hay clínicas donde se almacenan embriones humanos procedentes de donantes de distintas características, de modo que se pueda ofrecer a quien lo desee y pueda pagar por ello seres humanos a la carta.

 

... Y la sucia demagogia de los políticos

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, ha declarado a propósito de esta noticia:

"La ciencia tiene sus comités y sus profesionales de la ética y las posiciones ideológicas radicales se deben mantener al margen. Es uno de los datos objetivos que avalan que las posturas ideológicas radicales no son adecuadas para el avance de la ciencia."

¿Quién es en esta historia el "radical"? ¿Quién está actuando desde posiciones ideológicas? El ministro de Sanidad, Bernat Soria, ha declarado:

"El Gobierno de España, socialista, hizo dos leyes, la ley de reproducción humana asistida y la de investigación biomédica, que han permitido que esto ocurra hoy."