Leguina se suma a las voces socialistas críticas contra Garzón

Leguina se suma a las voces socialistas críticas contra Garzón

Censura que el magistrado tenga "bula" cuando "anda de montería a la caza de políticos" y que nadie parezca dispuesto a "perseguir" sus abusos.

REDACCIÓN HO / EFE.- El socialista Joaquín Leguina ha censurado que Baltasar Garzón tenga "bula" cuando "anda de montería a la caza de políticos" y que nadie parezca dispuesto a "perseguir" los abusos del juez, pese a que éste es capaz de cometer "un delito", según el ex presidente madrileño, para mantener vivo el "escándalo".

Leguina escribió ayer jueves una nueva entrada en su página web, en la que reniega de la máxima de "todo es según el color del cristal con que se mira" a cuenta de la última "embestida" de Garzón contra "una trama de conseguidores que giraban en torno a instituciones públicas regidas por el PP".

Según Leguina, en el juzgado de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, que dirige Garzón, el secreto sumarial "es siempre un secreto a voces". Considera que allí "existe una manguera mediante la cual se envía gasolina hasta un periódico (...) para mantener vivo el incendio del escándalo". "¿Eso es un delito?", se pregunta Leguina, quien se responde a renglón seguido: "Sí, es un delito", tipificado en los artículos 301 y 302 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Sin embargo, se queja de que sea "un delito que nadie -Fiscalía o Consejo General del Poder Judicial- parece dispuesto a perseguir", porque Garzón, "sobre todo cuando anda de montería a la caza de políticos, tiene bula". Una bula que Leguina extiende también a la actuación del juez respecto a los primeros detenidos por el "caso Gürtel", a quienes mandó detener un viernes, para irse luego "a cazar cervatillos" y dejarlos todo el fin de semana en los calabozos, hasta que los interrogó el lunes siguiente. "¿Es un abuso?", se interroga, y contesta: "Lo es, pero es algo más", y argumenta que el Tribunal Constitucional estableció hace tiempo que "la prisión provisional no puede tener fines punitivos ni puede servir para impulsar la instrucción sumarial".

Así las cosas, Leguina reconoce que quienes han protestado por esta actuación "tienen razón", pese a que sean "los mismos que antaño aplaudieron con entusiasmo cuando este justiciero metía en la cárcel a los imputados del PSOE hasta que éstos 'colaboraban con la Justicia'.