“Franco nos trataba mejor que Bermejo y Garzón”

“Franco nos trataba mejor que Bermejo y Garzón”

Se proclaman de izquierdas pero se comportan como sátrapas. Felipe González usaba el Azor. Bermejo y Garzón frecuentan los cotos del Generalísimo.

REDACCIÓN HO Y EL MUNDO.- Tras la cacería del Ministro de Justicia y el juez Garzón, los medios de comunicación han rastreado todas las pistas del encuentro. Se han publicado algunas fotografías de las piezas abatidas, se le ha puesto precio a la partida y ha quedado establecido el grado de podredumbre que corroe nuestro sistema democrático.

Faltaban tan solo los testimonios directos del encuentro cinegético, que hoy ofrece El Mundo. Sebastián Torres firma la información:

El secretismo, la privacidad rayana en lo obsesivo con que se organizó la montería del sábado 7 de febrero en la Sierra de Andújar fue extraordinaria. «Es que prácticamente no nos dejaron verlos», se lamenta un participante en la batida.

Las monterías -en realidad, la del coto Navaltorno fue un gancho, al participar en ella sólo nueve cazadores- tienen dos momentos centrales en los que se reúnen todos los participantes: las juntas.

La primera, la junta de monteros, se celebra un par de horas antes de la cacería, para desayunar y sortear los puestos; la segunda, la junta de carnes, tiene lugar al término de la jornada, normalmente después del almuerzo, donde todos los participantes en la montería -cazadores, rehaleros, muleros, secretarios, guías...- disfrutan del éxito y se fotografían junto a las reses cobradas.

Lo habitual es que incluso el almuerzo reúna a todo el mundo. Pero en el coto de Navaltorno no fue así. De hecho, hubo quienes participaron en la montería, como los postores, que ubican a los cazadores en sus puestos y, sin embargo, se volvieron del campo nada más terminar su labor, antes del inicio de la montería en sí.

Cuatro fuentes distintas consultadas por El Mundo han resaltado una misma idea: «Aquí han venido a cazar Franco y el Rey y han estado todos juntos; no se ha comido en la misma mesa, pero la gente se ha podido acercar a saludarlos o a hacerse fotos. Con Garzón y el ministro, no. Cuando Franco venía a cazar, nos trataban mejor».

De hecho, a primera hora de la mañana, cuando los apearon de los vehículos a un kilómetro y medio del cortijo y sin posibilidad de asistir al sorteo ni al desayuno, los batidores incluso llegaron a plantearse abandonar y forzar la suspensión: «No se hizo así, por no dejar en mal lugar al administrador de la finca, Paco Rodríguez», afirma una fuente, que asegura que «el trato no fue correcto».