Companys, el presidente de la Generalidad de las checas, rehabilitado

Companys, el presidente de la Generalidad de las checas, rehabilitado

En su intento de cambiar la Historia, los nacionalistas reclaman además que se anule su juicio.

REDACCIÓN HO.- El gobierno socialista ha aprobado la declaración de reparación y reconocimiento personal de Lluis Companys, el presidente regional catalán fusilado tras la guerra civil. Los nacionalistas catalanes no se conforman y exigen que la rehabilitación sea algo más que una "reparación administrativa".

La decisión del gobierno del PSOE supone el reconocimiento del responsable de la Generalidad durante el período en que se practicaron en Cataluña torturas con amparo institucional. Bajo el gobierno de Companys se desencadenó un genocidio por motivos ideológicos. El presidente de la Generalidad rehabilitado protagonizó además dos golpes de Estado.

Según la videpresidenta De la Vega, "se le dará el reconocimiento que realmente lleva consigo la ejecución de la Ley de Memoria Histórica".

Recurriendo al mismo procedimiento, la memoria histórica, el historiador César Alcalá ha estudiado la actuación de Companys al frente de la Generalidad:

En Barcelona hubo una veintena de checas. La de más terrible fama fue la de Sant Elies [instalada en una iglesia]: se sabía que quien iba allí... jamás volvía. Era el apeadero del matadero: desde allí se les llevaba a la Arrabassada o a los cementerios de Les Corts o Montcada i Reixac para tirotearles. También hubo en esa checa un horno crematorio de cadáveres. Anticipándose a los nazis, algunos milicianos arrancaron dientes de oro a los asesinados...

Miles de catalanes pasaron por las checas. Algunos pasaban semanas encerrados, a otros los torturaban... y enloquecían. A la mayoría los tenían en espera de ir sacándolos para matarlos de un tiro.

De julio de 1936 a mayo de 1937 gestionaron las checas catalanas los anarquistas de la CNT-FAI y las patrullas de control (comandadas por Erno Gero, un enviado de Stalin), que recorrían Barcelona quemando iglesias y deteniendo a religiosos, católicos, carlistas, patronos, comerciantes...  Los acusaban de ser gente de misa, gente de orden...

El gobierno de la Generalitat, presidido por Lluís Companys, no supo frenar aquellos crímenes, por lo que alguna responsabilidad de éstos podemos atribuirle. La pregunta es: ¿en qué grado? Companys era el presidente de todos los catalanes..., y 8.352 de ellos fueron asesinados en Catalunya de 1936 a 1939, muchos previo paso por checas. ¡Fue el 0,28% de la población catalana! ¿No debería haber hecho algo Companys para protegerlos? Obligar a las patrullas a llevar a los detenidos a la cárcel Modelo, y tutelarlos allí todo el tiempo necesario, evitándoles torturas y preservando de ese modo sus vidas.

Las torturas que se infligía a los detenidos en las checas de Barcelona eran hierros candentes, picanas eléctricas en genitales, levantamientos de uñas, palizas, ahogamientos con agua, mutilaciones... ¡Y el diseño de las checas era ya una tortura!  Eran cubículos de 2x1,5 metros de planta y 2 metros de alto, con un camastro de obra con una inclinación del 20%: si te dormías, caías al suelo. ¡Y el suelo estaba erizado de una serie de tochos que obstaculizaban los pies si intentabas caminar...! Además, las paredes se calafeteaban de alquitrán por fuera y por dentro, con lo que el bochorno era sofocante. Y en una de las paredes se pintaban dameros, espirales, líneas y círculos con el fin de marear al preso...

Es horrible el de Eusebio Cortés Puigdengolas: fue descuartizado en la checa de Sant Elies y dado de comer a los cerdos...  Su delito era ser católico. Y la familia quedaba desamparada. A algunos los mataban en el mismo comedor de su casa, ante sus hijos... No hubo ni un juicio. A unos novios que sorprendieron casándose, los detuvieron y mataron, a ellos y al cura. ¡Para aquellos revolucionarios, casarse por la Iglesia era un delito que merecía la muerte! (César Alcalá: "Miles de catalanes padecieron las checas". Publicado en La Vanguardia, 19.7.05)

Lluis Companys fue condenado a muerte y fusilado por el gobierno franquista tras la guerra civil. Se le acusaba de golpista y de amparar crímenes y persecuciones. Companys protagonizó dos golpes de Estado en 1931 y en 1934. Ambos fracasaron pero pusieron en serios apuros al Gobierno de la segunda República. El primero  condujo a la proclamación de la "República Catalana". El segundo, al "Estado Catalán". Companys, que fue fundador de ERC, fue condenado por la justicia republicana a 30 años de cárcel pero se le amnistió con motivo del triunfo del Frente Popular.

El nacionalismo ha tratado de utilizar su rechazable final para ocultar el papel que jugó al frente de la Generalidad.