Montilla llama ahora a evitar un “conflicto lingüístico”
Después de perseguir la lengua común y acosar a quienes la utilizan, el presidente regional catalán trata de erigirse en defensor de la paz lingüística.
REDACCIÓN HO.- El presidente del gobierno regional José Montilla se ha erigido hoy en defensor de la convivencia lingüística en Cataluña y se ha propuesto "evitar que brote un conflicto lingüístico". A continuación ha reforzado los argumentos de quienes quieren presionar más todavía a los inmigrantes, al señalar que "la lengua catalana ha de ser vista y respetada como una lengua de prestigio y progreso social por los recién llegados".
Al igual que Jordi Pujol y Heribert Barrera, ex presidente del parlamento regional y conocido xenófobo, también José Montilla ha augurado un futuro de presión y acoso a los inmigrantes similar al que ya padecen los ciudadanos catalanes.
Montilla ha afirmado que "la lengua ha de ser un vehículo de acogida e integración", para aclarar a continuación:
A mi parecer, la cuestión central del catalanismo renovado no puede ser otra que la permanente construcción de la identidad de Cataluña y la integración social de la nueva inmigración.
Mientras el presidente regional catalán hacía estas declaraciones, las oficinas de control lingüístico de la población seguían inmiscuyéndose en la libertad individual de los ciudadanos que residen en Cataluña y continuaban imponiendo multas a quienes no acatan la lengua obligatoria en la rotulación de sus empresas y comercios.
En los colegios de Cataluña se siguen incumpliendo las reiteradas sentencias dictadas por el Tribunal Superior de Justicia, que acusan a las autoridades regionales de limitar los derechos de los niños en lo concerniente a la lengua.
En cuanto a las universidades, mientras Montilla hablaba de lenguas y respeto, Josep Bargalló, exconsejero del tripartito y a la sazón presidente del Instituto Ramon Llull, la organización pancatalanista que con dinero público trata de imponer el catalán en otras regiones y países, declaraba que "a partir de ahora trataremos a las universidades españolas como si fuesen extranjeras". El motivo de tales afirmaciones es que las universidades españolas no imparten clases de catalán, tal como reclama el gobierno tripartito.
Montilla hablaba de convivencia lingüística en una fundación de su partido mientras sus cargos electos en el parlamento regional rechazaban una propuesta de Ciudadanos para revertir los acuerdos de los ayuntamientos catalanes que han decidido retirar la bandera española y sustituirla por la independentista.
También defendían la necesidad de abrir nuevas "embajadas" y se referían a la próxima, en Buenos Aires, mientras apoyan la negativa del vicepresidente del tripartito, Carod-Rovira, de no informar sobre lo que cuesta el alquiler de la sede catalanista en Estados Unidos.
El portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, salió al paso de las críticas que su partido recibe a cuenta de su política en las regiones nacionalistas desde los escasos partidos constitucionalistas que quedan y desde las cada vez más numerosas plataformas ciudadanas. Alonso afirmó:
En España se respeta claramente la Constitución, que dice que todo español tiene el deber de conocer el castellano y el derecho a usarlo. No hay ningún problema.
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