Sanidad quiere ampliar la ley que permite seleccionar embriones

Sanidad quiere ampliar la ley que permite seleccionar embriones

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Con la justificación de unas curaciones que raramente llegan, las autoridades sanitarias pretenden ampliar el diagnóstico genético preimplantacional a nuevos ámbitos de actuación, lo que multiplicará la destrucción de embriones.

REDACCIÓN HO.- La selección de embriones es una práctica legal en nuestro país desde la aprobación de la Ley de Reproducción Asistida, en 2006. La Comisión Nacional de Reproducción Asistida pretende ahora ampliar la selección genética de embriones a algunos tipos de cáncer. Las agencias de noticias y los medios de comunicación se apresuran a difundir que este procedimiento podrá curar muchas enfermedades y salvar vidas humanas. Sin embargo la realidad es muy distinta. Con su anuncio,las autoridades sanitarias nos enfrentan a una nueva campaña de falseamiento de la realidad, disfrazada de logro científico beneficioso para la Humanidad.

El diagnóstico genético preimplantatorio, cuya ampliación anuncia la autoridad sanitaria correspondiente, es un procedimiento eugenésico por el que se selecciona un descendiente a base de descartar un número indeterminado de embriones. Y "descartar", en el lenguaje politiicamente correcto de la ciencia contemporánea, significa destruir. 

Con el diagnóstico genético preimplantatorio se producen embriones a la carta que responden a un perfil genético determinado por el administrador del proceso, sea una institución pública o una empresa privada, con fines que siempre se presentan a la opinión pública como panaceas curativas.

Lo que no se dice en cambio es que en el proceso de selección genética se exterminan innumerables embriones y se "fabrican" los deseados. Surgen así, por ejemplo, los llamados "bebés medicamento", que nunca garantizan la curación que prometen sus promotores, y los procesos de encarnizamiento reproductivo.

Tampoco explican claramente los partidarios de estos procedimientos que no pueden garantizar la curación que anuncian. El presidente de la Comisión Nacional de Reproducción Asistida y director general de Terapias Avanzadas y Trasplantes del Ministerio de Sanidad, Augusto Silva, reconoce en declaraciones a EFE que el tratamiento que ahora anuncian "no siempre implica curación". De hecho la bajísima eficacia de estas técnicas provoca que se tengan que destruir numerosos embriones en cada intento.

Lo que ahora pretende la Comisión Nacional de Reproducción Asistida es aplicar la selección genética de embriones a algunos cánceres hereditarios, lo que supone abrir la puerta a la "fabricación" de fetos  que estarían supuestamente libres de los genes que provocan esas enfermedades hereditarias.

Augusto Silva ha declarado a la Agencia EFE que la decisión de ampliar la selección de embriones al cáncer de mama podría adoptarse esta misma semana, lo que implicaría revisar al alza los supuestos ya de por sí permisivos establecidos en la Ley de Reproducción Asistida.  

Esta norma denomina al embrión humano preimplantado como "preembrión", aplicando así una ración extra de lenguaje politicamente correcto que no tiene más fin que el de sustraer la condición humana al embrión: si un embrión preimplantado deja de ser tal, se puede experimentar libremente con él.

También abre la puerta a la utilización de embriones humanos para la experimentación, ya que se pueden utilizar los fetos procedentes de abortos provocados y los embriones sobrantes de la fecundación in vitro.

La Ley autoriza asimismo la destrucción de los embriones humanos de los que se obtienen las células madre y posibilita la aparición de un mercado internacional de embriones humanos, ya que autoriza la utilización de células madre embrionarias procedentes de otros países.

Además las personas en situación crítica de incapacidad pueden ser utilizadas como material de investigación, convirtiéndose así en cobayas humanos, y se legaliza la clonación humana. Esta práctica se está aplicando ya en centros de investigación de Valencia y recibe subvenciones públicas del gobierno regional valenciano.