Escandalosa condena al juez Ferrín Calamita

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El juez de Murcia, acusado de una supuesta prevaricación en relación a la adopción de una menor por la pareja lesbiana de la madre biológica, ha sido condenado a más de dos años de inhabilitación para empleo o cargo público, más una indemnización de 6.000 euros a las demandantes. ¡Envía tu apoyo al juez Ferrín!

La sentencia condenatoria, hecha pública el mismo día en que se conoce que la multa al juez Tirado se mantiene en los 1.500 euros fijados en su momento, es completamente desproporcionada y escandalosa, si consideramos que la omisión de Tirado costó la vida de la niña Mari Luz, mientras que en el caso de Ferrín sus actuaciones estuvieron guiadas por el imperativo legal del bien superior del menor. 

Ya en marzo de 2007 HO mostró su apoyo al juez Fernando Ferrín, que otorgó la custodia de dos niñas a su padre, moviéndole siempre "el interés supremo de la menor", entre otras razones por considerar que la convivencia con su madre y su pareja, otra mujer, podría perjudicar a la formación de las niñas. HO envió al Juez un ejemplar de su libro No es igual: Informe sobre el desarrollo infantil en parejas del mismo sexo, para que pudiera aportarlo en su defensa.

Visto el caso, las presiones denunciadas resultan evidentes, máxime cuando se compara con  otros casos: así, hemos asitistido recientemente a la decisión del CGPJ, sancionando con una multa de 1.500 euros por una falta grave de desatención juez que dejó en libertad al pederasta que acabó siendo detenido por el asesinato de la pequeña Mari Luz. Mientras, la Fiscalía pide que se condene al juez Fernando Ferrín Calamita a 18 años de inhabilitación por retrasar supuestamente la adopción por parte de una mujer de la hija biológica de su compañera sentimental, cuando en este caso no se ha registrado ninguna muerte.

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¿Aquilino Polaino, el que

¿Aquilino Polaino, el que colaboró en el informe, no fue el psiquiatra que hizo esas declaraciones de las que el PP se desmarcó? ¿No es ese que no sabe que la homosexualidad no es considerada ya una enfermedad? Le aconsejo que agarre bien su título, pues actualmente no se licenciaría en ninguna universidad del mundo, salvo, quizás, en alguna privada del Opus Dei, en la que no se forme a los alumnos en los cambios de la ciencia, en las interacciones de la ciencia con las estructuras sociales y todas esas cosas que se dan en las universidades públicas. Cualquier persona seria -científicamente hablando- no pediría la colaboración de Aquilino Polaino para realizar un informe.

Ampi, se te ve muy ignorante

Ampi, se te ve muy ignorante acerca de quién es el profesor Polaino (y de más cosas) ¿Cuántos libros de él has leído?... ¿Qué consideras TÚ que es la homosexualidad? No sabía que las universidades públicas por definición (tuya) son las buenas y las privadas las malas, en las que no se forma a los alumnos en los cambios de la ciencia. Pienso que cualquier persona seria -científicamente hablando- sí que pediría la colaboración del profesor Polaino para realizar un informe,

Se muy bien quien es el

Se muy bien quien es el "profesor" Polaino y, por ese motivo, he escrito ese comentario. No es un científico serio, pues deja que los sesgos fundamentados en sus creencias, totalmente subjetivas y personales, campen a sus anchas por sus teorías supuestamente científicas. Esto es un error metodológico muy importante en el método científico. ¿Me preguntas que es la homosexualidad? Pues mira, no es lo que creo yo, es lo que está estipulado en la comunidad científica actualmente. La homosexualidad es una opción, una identidad sexual. Mi novio es licenciado en psicología y el hecho de que hayan considerado la homosexualidad como una enfermedad en el PASADO se expone como un ejemplo de mala práctica psicológica. En cuanto a lo de los libros, no me he leído ninguno, hay tienes razón. No pienso, bajo ningún concepto, leer libros escritos por homófobos. Bastante tuve en la carrera con el hecho de que me obligaran a leer al nazi de Heidegger. Por último, no me he metido con todas las universidades privadas, sólo con las del Opus Dei.

Ampi, evidentemente no tiene

Ampi, evidentemente no tiene ni idea de quien es el profesor Polaino, porque en las argumentaciones de este psiquiatra sobre la homosexualidad, la autoestima, la familia, la adolescencia, etc. no hay sino razones científicas para concluir lo que concluye. Y si no quiere leer libros escritos por homófobos supongo que no leerá a Freud, que consideró a la homosexualidad como una "aberración sexual". Ni tampoco a Jung (un "complejo materno negativo")... Ni tampoco lo que publicó la gran mayoría de la comunidad científica antes de 1973, año en el que culminó el acoso mediático con el que el lobby rosa presionó e intimidó a la American Psychological Association para que sacara a la homosexualidad del DSM. No hable con tanto aplomo de lo que está estipulado en la comunidad científica actualmente; refiérase mejor a la moda actual, porque ya sabe que las comunidades científicas, las actuales y las pasadas, no estipulan siempre las cosas obedeciendo a criterios estrictamente científicos.

A Freud lo he leído y lo

A Freud lo he leído y lo leeré aunque esté totalmente desfasado y haya sido un machista recalcitrante a nuestros ojos (por lo menos a los mios). Sus ideas respondían al contexto social en el que nació y fue educado y, en su época, no existía aún los conceptos de homófobo o machista. En cualquier caso, tienes que saber que para Freud la homosexualidad no era en sí una enfermedad, sino un parón en una de las fases del desarrollo sexual expuesto por él, es decir, por una mala resolución del complejo de Edipo o el complejo de Electra. Lo que es un poco sospechoso es que el "profesor" Aquilino Polaino base sus teorías "científicas" sobre la homosexualidad en sus creencias religiosas y tenga la cara dura de esconderse tras el método científico. Los nazis también hicieron eso con la eugenesia, justificando la esterilización de judíos, homosexuales y gitanos con sus ideas acerca de la gran nación alemana. Es el problema que tienen los fundamentalismos (religiosos y políticos), a saber, se basan en verdades esencializadas que están en un mundo trascendente que los seres humanos no pueden controlar. Si el señor Polaino está en contra de la homosexualidad que lo diga, no hay ningún problema, pues estamos en un país democrático, pero que no se escude en la ciencia para justificar sus OPINIONES. Con respecto a lo último, me voy a tomar la libertad de citarlo sin pedirle permiso anteriormente: "las comunidades científicas, las actuales y las pasadas, no estipulan siempre las cosas obedeciendo a criterios estrictamente científicos". ¡Que me va a contar! Por supuesto que no, tiene usted toda la razón. La ciencia es un producto del ser humano y, como tal, es expresión de los valores y principios de los contextos sociales en los que surge. Por este motivo Freud era un machista. Por este motivo la ciencia ha justificado la inferioridad de las mujeres, de los negros, etc.etc.etc. Y por este motivo la ciencia, en su momento, tuvo mucho interés en justificar la exclusión de los homosexuales y en considerarlos unos anormales y unos bichos raros. El problema es que, actualmente, las estructuras sociales han cambiado. Las mujeres ya no somos consideradas como seres inferiores a los hombres, el racismo ya es visto como algo muy malo éticamente. La ciencia TIENE que amoldarse a esta situación. La ciencia no puede aislarse de la sociedad en la que surge y obviar las convenciones establecidas socialmente. La ciencia no puede dar de lado a los Derechos Humanos. El señor Polaino no PUEDE NI DEBE utilizar la ciencia como una herramienta para discriminar y deteriorar la identidad de otros seres humanos. Que utilice sus creencias religiosas, si le apetece. A eso estamos acostumbrados y no nos asombrará. Pero la ciencia debe ser una actividad cognoscitiva usada para alcanzar el bienestar social -DE TODOS Y TODAS- y nunca para excluir o denostar a otros seres humanos.

Vistas las inferencias que

Vistas las inferencias que hace, Ampi, debería revisar cuánto hay en sus esquemas epistemológicos de rigor metodológico y cuánto de puritanismo políticamente correcto. Dice: a Freud lo he leído y lo leeré, y ello a pesar de que Freud era un machista y si no llegó a ser "homófobo" fue porque el lobby gay no había inventado todavía el término. También dice que es un poco sospechoso que el "profesor" Aquilino Polaino base sus teorías "científicas" sobre la homosexualidad en sus creencias religiosas y tenga la cara dura de esconderse tras el método científico ¡sin haber leído ni un libro suyo! Lee a Freud, constatando que es un machista y un homófobo, pero no lee a Aquilino Polaino porque sospecha que basa sus teorías en sus creencias religiosas. ¿Cómo puede saber tal cosa si no lo ha leído? Bajo ningún concepto piensa usted leer libros escritos por homófobos pero a Freud sí lo lee y a Polaino no, porque éste es del Opus y a usted le resulta sospechoso. ¡Impecable método epistemológico el suyo! Y nada sectario, desde luego; muy abierto a revisiones de las propias premisas o a posibles refutaciones. Si la ciencia no debe excluir o denostar a otros seres humanos, aplíquese el cuento y no descalifique o excluya de la comunidad científica a quien ni siquiera ha leído por pertenecer al Opus.

El "lobby gay" no, las

El "lobby gay" no, las interacciones entre estructuras sociales y el lenguaje fueron las que crearon los conceptos de "machista" y "homófobo". Antes de eso, y atendiendo al giro linguístico tan importante en las ciencias sociales y en filosofía, es imposible hablar de personas machistas u homófobas. Por este motivo, Freud es un machista sólo si lo describimos aplicando patrones sociales y culturales actuales. En su época no lo fue, pues lo "normal" era considerar inferiores a las mujeres. Sin embargo, Aquilino Polaino es, actualmente, un homófobo con todas las de la ley, pues los homosexuales cada vez más entran en las convenciones establecidas socialmente, es decir, ya no están en los márgenes. Lo que el señor Polaino pretende es echarlos otra vez de la pretendida normalidad, justificándose para conseguir tal objetivo en la ciencia. Por último quiero hacer una reflexión. El señor Polaino afirma que el hecho de tener padres homosexuales puede hacer que los niños sean también homosexuales. Bien, ¿no se han planteado ustedes que, si eso es cierto, lo único que demuestra es que la orientación sexual no es algo natural, sino que es aprendida? En efecto, si eso llega a demostrarse científicamente, la conclusión es que la heterosexualidad no es la orientación sexual natural de los seres humanos, sino que ésta depende de los modelos que hayamos tenido en nuestra infancia. ¿No les preocupa esto? Creo que a ustedes no les conviene en absoluto que esa hipótesis se verifique, pues en realidad les echaría abajo el argumento de la naturalidad de la heterosexualidad, pues si la condición heterosexual fuera natural en el ser humano, no importaría la condición sexual de nuestros padres, ni los modelos que hayamos tenido, ni la educación que hayamos recibido.

Visto así, Ampi, el

Visto así, Ampi, el profesor Polaino sería un “homófobo” sólo atendiendo a los patrones culturales y las estrategias discursivas de la gente que piensa como usted. Por otro lado, si fuéramos congruentes con la verborrea post-estructuralista, podríamos concluir que detrás de la categoría de normalidad, que usted reivindica para los homosexuales hoy, se esconde una estrategia de saber-poder destinada a excluir y a reprimir a quienes no se ajustan a los códigos disciplinarios de nuestras instituciones. Aquilino Polaino sería, entonces, un caso claro de anormalidad, alguien cuyo discurso cae fuera del saber establecido por el poder y, por ello, debería quedar al margen de nuestras instituciones; por eso entrecomilla usted profesor cuando se refiere a Polaino y sugiere que muy pocas universidades podrían reconocerle hoy algún mérito académico. En definitiva, Ampi, usted no está haciendo otra cosa que excluir a todo aquel cuyo discurso no está escrito al dictado de los patrones culturales y sociales dominantes, falazmente identificados con la Ciencia. Con todo, en realidad la cuestión de fondo es más sencilla: su último comentario acerca de lo natural, lo sexual, etc. pretende únicamente desviar la atención de algo incontrovertible: usted ha afirmado que no ha leído al profesor Polaino y que no lo piensa leer; y se permite descalificarle a él y a lo que ha escrito porque es del opus. Obviamente, esto produce ciertas disonancias dentro de su discurso presuntamente emancipador, así que empieza a marear la perdiz con la escolástica feminista. Pero no cuela: usted descalifica a las personas sin atender siquiera a las razones que dan, le basta con que no se ajusten a las convenciones establecidas socialmente. Y sin necesidad de leer ni una página de aquellos a los que intenta excluir. Sí, Ampi, léase desde el principio y compruebe hasta qué punto alguien que presume de discurso emancipador e igualitario puede caer en la caza de brujas y en la superstición.

Un razonamiento magistral.

Un razonamiento magistral. Pero tengo que decirle que la convención social del momento histórico que estamos viviendo es, precisamente, que las propias convenciones sociales son contingentes y que dependen del contexto histórico y social y que, por tanto, establecer "normalidades" basándose en el conocimiento científico (o en las creencias religiosas) no tiene ya sentido. Cuando dije que los homosexuales estaban ya dentro de las convenciones sociales me refería a que, por fin, se respeta su condición porque, actualmente, han desaparecido las categorías esencializadas, el destino fijado de los individuos y la norma férrea de la que nadie podía escapar, so pena de ser tachado de "anormal". En el marco teórico de la época que estamos viviendo, no hay nadie normal ni anormal, pues hasta los propios conceptos de "normal" y "anormal" han variado su signicado. Actualmente no se afirma "esta persona es anormal", sino que se pregunta -o se debería preguntar- "¿con respecto a que norma social es esta persona anormal?" y "¿cuáles han sido los mecanismos sociales que han llevado a considerar a esta persona anormal?",con lo que, en definitiva, estamos afirmando que la anormalidad y la normalidad no existen tal y como se creía hasta este momento, sino que son situaciones que dependen de múltiples factores sociales, históricos y culturales, es decir, contextuales. En este sentido, puede usted tener razón con respecto a la "anormalidad" de Aquilino Polaino, aunque yo no estoy de acuerdo. Creo que Aquilino Polaino es un científico que en vez de plantearse las preguntas anteriormente expuestas, simplemente afirma la anormalidad sin contextualizar los estudios que realiza. Freud se lo podía permitir, pues en su contexto todavía no existía este planteamiento, pero el señor Polaino debería saber que el método contextualizador está en auge en la psicología actual. Y, creáme, no sabía que el señor Polaino estuviera en el Opus Dei. Me he enterado por usted. La referencia a la universidad del Opus Dei de mi primer comentario fue pura casualidad. En cualquier caso, no va a variar en nada mi opinión. De todas maneras, me gustaría que alguien me respondiera a mi última reflexión.

A su última reflexión

A su última reflexión mejor le responden los evolucionistas de hoy: le citaré de pasada a autores nada católicos ni religiosos como Richard Dawkins, Stephen Jay Gould, Daniel Dennet, E. O. Wilson, Francis Crick, J.P. Changeux, etc, etc, etc. Todos ellos le podrán confirmar, desde un punto de vista radicalmente ateo, que si la heterosexualidad no es la tendencia natural de la especie humana, ésta se habría extinguido hace bastantes miles de años. Simplemente no existiríamos. Extinción, señorita (supongo), extinción. Y evolucionismo. Lo que me resulta de chiste es como ustedes asumen según les conviene el evolucionismo o el culturalismo indistintamente, sólo con la finalidad de atacar cualquier tipo de creencia religiosa, obviando que ambas posturas se dan de tortas entre sí desde su tan cacareado materialismo ateo. Son ustedes un oxímoron andante. Por cierto, le sugiero que aparte de Foucault, Deleuze y compañía lea otras cosas, en concreto dos obras de Popper: "Miseria del historicismo" y "La sociedad abierta y sus enemigos"