Una reflexión ante los Juegos Olímpicos, en defensa de los derechos humanos
El presidente del Population Reastch Intitute (PRI), Steven W. Mosher, analiza en este artículo remitido a HO por qué no va a asistir -"ni ver por televisión"- a los JJ.OO. de Pekín.
Steven W. Mosher.- Si la Comisión Nacional de Planificación Familiar y Población no hubiera cancelado mi solicitud para visitar China, en este momento estaría en la apertura de los Juegos Olímpicos. Esta Comisión es responsable de imponer la política de un solo hijo. En un principio, no se dieron cuenta que yo era un conocido crítico de esta política y del historial del país en lo concerniente a los derechos humanos y aceptaron mi solicitud. Pero poco tiempo después me cerraron la puerta.
Confieso no haber estado demasiado decepcionado por esta decisión. A pesar que leo, escribo y hablo chino como para desenvolverme con naturalidad en esta cultura fascinante, sería casi imposible para mi no hacer otra cosa en Pekín en estos momentos que asistir a los Juegos. Por las razones que explico más abajo, he decidido boicotearlos, desde el inicio hasta el final.
Es cierto que hubiera aprovechado la oportunidad de visitar a mis amigos en Pekín, pero no me hubiera sentido libre de hacerlo por temor a meterlos en problemas. La Capital de China, como probablemente saben, se ha convertido en un campo armado. Policías vestidos de civiles están por todos lados. Incluso si los hubiera logrado evadir, más de 30,000 cámaras de vigilancia instaladas en toda de la ciudad hubieran rastreado mis movimientos. De un tiempo a esta parte, ya no puedo comunicarme con mis amigos por e-mail o teléfono. Sé que todas las comunicaciones tanto internas como externas en China están siendo monitoreadas.
Reunirme con activistas pro-democracia en China sería imposible. Ellos, como otros, han sido etiquetados de "subversivos", y enviados a los campos o colocados bajo arresto domiciliario. Sus hogares están celosamente vigilados por la policía. El correo que reciben, sus llamadas de teléfono y sus computadoras son monitoreados permanentemente.
¿Qué sucedería si diera un simple paseo por las calles de Pekín y conversara con algunos transeúntes? Le sorprendería saber que inclusive esto, podría ser muy arriesgado para ellos. Policías encubiertos estarían vigilándome. Y si mis nuevos amigos fueran tan descuidados como para lanzar alguna crítica al gobierno, les imputarían cargos como "incitar a la subversión en contra del poder del Estado" o "posesión ilegal de secretos de Estado" o algún cargo similar. Lo que para los norteamericanos es muy difícil de entender es que este comportamiento "gangsteril" es común en la República Popular China.
Por ahora, todos han visto fotos de los nuevos y hermosos estadios, que han sido construidos por el Régimen de Pekín. Lo que no verán serán los campos militares en los alrededores de Pekín. Unidades de la Policía de la Armada Popular equipados con tanques y personal blindado han sido puestos en alerta máxima. Pero observadores locales dicen que la presencia policial y militar es mucho más grande que aquella de Junio de 1989. Cuando fuerza letal fue utilizada para sofocar las manifestaciones a favor de la democracia, en la Plaza de Tiananmen, y seguida de una masacre.
Un país en alerta ante la obsesión del Gobierno chino
El régimen está tan obsesionado con los disturbios que puedan suceder durante las Olimpiadas, que ha colocado a todos los militares del país en alerta. No sólo a la Armada, también a la Fuerza Aérea e inclusive a la Naval. Todos listos para sofocar manifestaciones (a pesar que no está claro qué rol juegan tanto la Fuerza Aérea como la Naval en sofocar manifestaciones pacíficas.)
En esta oportunidad, sería muy improbable que los turistas en Pekín vean tanques aplastando a manifestantes desarmados o soldados disparándoles. Pero lo que no deberían ignorar es que, detrás de esta fachada limpia y ordenada, los abusos a los derechos humanos todavía proliferan. Las calles de Pekín están silenciosas, pero se trata del silencio propio de un cementerio. El Gobierno Chino ha roto sus promesas de mejorar su record de derechos humanos antes de las Olimpiadas del 2008 pero no está solo en ello. Las autoridades de los Juegos mismos por su lado han guiado a este régimen opresivo a tomar medidas enérgicas dirigidas a suprimir cualquier oposición. Es una escala sin precedentes sólo comparable a la brutal Revolución Cultural. Los Juegos Olímpicos se están convirtiendo en un sinónimo de la represión brutal en Pekín.
Miles de prisioneros políticos
El gobierno Chino tiene miles de prisioneros políticos sin ningún cargo o juicio. Entre ellos podemos contar activistas demócratas, abogados, defensores de los derechos humanos, lideres religiosos, periodistas y sindicalistas, Budistas Tibetanos, Uyghurs, Miembros "no-oficiales" o "clandestinos" de la Iglesia Católica, mujeres embarazadas con hijos "ilegales", médicos del Falun Gong y disidentes políticos. Si escogiéramos algún derecho humano al azar, probablemente Pekín lo estaría violando a gran escala. Population Research Institute ha ofrecido desde sus inicios una serie de conferencias sobre la situación de los derechos humanos en China y lo seguirá haciendo. Nuestro problema principal es encontrar el espacio y tiempo suficiente para aquellos grupos cuyos derechos han sido violados puedan contar sus historias.
Falta de respeto por la dignidad humana
En el exterior, el gobierno Chino apoya regímenes parecidos al suyo en la falta de respeto por la dignidad humana. Si mencionáramos alguna dictadura cruel, las probabilidades de que la República Democrática de China sea su patrocinador internacional principal y proveedor de armas serían muy altas. Pekín tiene nexos económicos y militares con Sudan de larga data que continúan estrechándose. Inclusive con la ayuda de su asistencia militar, viene cometiéndose el genocidio en Darfur que se suma a los actuales abusos a los derechos humanos. También tiene lazos muy cercanos con la junta militar de Birmania, la cual trata brutalmente a la minoría Cristiana, mantiene al ganador del Premio Nobel de la Paz, Daw Aung Saan Suu Kyi bajo arresto domiciliario y trata desconsideradamente a las víctimas del reciente tifón.
Pekín incluso apoya a Kim Jong-if de Corea del Norte, abasteciéndolo de alimento y combustible que lo ayuda a mantenerse en el poder. Por la actual hambruna y represión política en aquel país, decenas de miles de norcoreanos han huido a través de la frontera a China, en los últimos años. Las autoridades Chinas sin duda saben que estos sufridos refugiados enfrentan detenciones arbitrarias, tortura, arrestos y deportaciones a Corea del Norte y hasta ejecuciones inmediatas de ser atrapados.
Fatalmente, la decisión de nombrar a Pekín como sede de los Juegos Olímpicos del 2008 ha conducido directamente hacia más abusos a los derechos humanos. Un aproximado de dos millones de residentes dePekín ha quedado sin hogar. Sus casas han sido destruidas para hacer caminos hacia varias sedes olímpicas. Como han reportado algunos defensores de los Derechos Humanos en China han reportado, el régimen de Pekín ha encerrado a un gran número de "Prisioneros Olímpicos". Los casos de Yang Chunlin y Ye Guozhu son típicos. Ye Guozhu debía ser liberado de prisión el 26 de julio después de cuatro años. Fue condenado por intento de organizar una protesta contra los desalojos forzados debido a los Juegos. Sólo unos pocos días antes de su liberación, las autoridades los acusaron de "reunir a las multitudes para perturbar el orden de los lugares públicos", y extendió su sentencia indefinidamente. (Las autoridades no se dignaron explicar como el podía "reunir multitudes" mientras se encontraba en prisión). Yuan Xianchen, un activista oficial de la Provincia de Heinlongjiang que ayudó a Yang Chunlin a reunir firmas para respaldar la carta abierta titulada, "Queremos Derechos Humanos, no las Olimpiadas" fue arrestado el 28 de mayo por sospecha de "incitar a la subversión en contra del Estado".
Las libertades, negadas
La República Popular de China niega cotidianamente los derechos que la gente de otros países da por sentado como: libertad de expresión, libertad de reunión y libertad de asociación, pero el control ha estado aún más estricto en la etapa previa a los Juegos. La censura del Internet en particular ha alcanzado dimensiones de paranoia, rara vez vista, incluso en dictaduras unipartidista. En el exterior, los websites que eran considerados como "políticamente susceptibles" o "anti-China" están bloqueados, incluyendo aquellos de los Defensores de los Derechos Humanos en China, arriba mencionados. Foros Populares del Internet han sido silenciados, hasta fuertemente censurados.
Debido a estas razones es que yo, junto con muchos otros, estamos boicoteando los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Como la XI Olimpiada que se realizó en la Berlín de Adolfo Hitler en el año 1936, creo que las Olimpiadas de Pekín contravienen la historia y el espíritu de los Juegos Olímpicos. He firmado la petición en www.beijingboycottcoalition.com con el compromiso de no ver las transmisiones de los eventos ni ser cliente de ninguno de los patrocinadores de los Juegos.
En su lugar, estaré rezando por la gente de China, y particularmente por nuestros hermanos y hermanas en la perseguida Iglesia Católica Clandestina
- Steven W. Mosher es el Presidente de Population Research Institute, y el autor de "Population Control: Real Costs and Illusory Benefits (Transacción, 2008)
- Para protestar por la situación de los derechos humanos en China firma el petitorio: http://www.beijingboycottcoalition.com/index.php?option=com_wrapper&Itemid=32 o escribe a boletín@lapop.org
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