Gómez de Liaño: "No sé cómo hacerle llegar la noticia a mi padre, que murió sin entender nada"

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El juez en excedencia de la Audiencia Nacional ha expresado su satisfacción por la sentencia de la Corte Europea de Derechos Humanos que concluye que no tuvo un juicio "imparcial ni independiente" en España.

REDACCIÓN HO, EFE y ELMUNDO.ES.- El ex juez Javier Gómez de Liaño se ha mostrado satisfecho con la resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos porque reconoce "abiertamente" que los magistrados del Supremo "no respetaron el principio de imparcialidad" cuando le condenaron en 1999 por prevaricación en el "caso Sogecable".

Gómez de Liaño ha explicado este martes que se siente resarcido desde el punto de vista humano y como jurista con el fallo de la Corte de Estrasburgo, que ha dictaminado que no tuvo un juicio independiente ni imparcial, aunque ha incidido en que fue "muy doloroso, que se me pudiera hacer lo que se me hizo".

Tras analizar la sentencia, Gómez de Liaño ha apuntado que los argumentos en los que se basa son "sustanciosos, pero no novedosos" y ha recalcado que lo "más llamativo" es que él tuviera que dirigirse a Estrasburgo -el 9 de junio de 2004 presentó una demanda contra España- para que "se aplicara el rigor" porque tanto el Tribunal Constitucional como el Supremo "se equivocaron".

A Gómez de Liaño también le ha parecido "razonable" que el tribunal europeo haya condenado a España al pago de una indemnización de 5.000 euros en concepto de "daños morales", aunque se trata de una cuantía "simbólica", ha subrayado, porque "lo importante no es esto, sino la propia resolución judicial".

Seguir con su vida, "sin rencor ni odio"

"Desde el punto de vista técnico y jurídico, resulta llamativo que Estrasburgo tenga que enmendar los errores cometidos por el sistema judicial español. Es muy lamentable que ocurra esto. Desde el punto de vista humano, la afrenta es muy difícil de soportar", ha declarado el juez en excedencia a elmundo.es.

Lo dice quien fue obligado a abandonar una brillante carrera judicial después de 30 años impartiendo justicia. "Se ha demostrado que había dos magistrados con un enorme prejuicio hacia mí y que tenían un objetivo muy claro: condenarme en contra del criterio del fiscal y del magistrado ponente".

Según Gómez de Liaño, que ha recibido numerosas felicitaciones de ex compañeros de la carrera judicial, abogados, catedráticos y del mundo de la comunicación y empresarial, de todo esto se saca una conclusión muy preocupante:

"La sensibilidad de España con las garantías judiciales y el derecho a un juicio justo está por debajo del canon europeo y de los Tribunales de Derechos Humanos".

El ex juez de instrucción de la Audiencia Nacional, que comparte despacho con su mujer en una céntrica calle de Madrid, no se plantea regresar a la carrera judicial.

"Esta resolución no va a cambiar mi vida actual. Ahora en lugar de administrar justicia la suplico para los demás", asegura. Reconoce sentir "nostalgia" por una profesión que ama, pero insiste en que no se plantea volver a vestir la toga.

Lo que más lamenta es que su padre ya no viva para poder leerle la sentencia del Tribunal de Estrasburgo.

"En estos momentos la cabeza se me está yendo hacia el recuerdo de mi padre, que fue magistrado del Tribunal Supremo y murió dos meses después de que me procesaran sin entender nada. No sé cómo hacerle llegar la noticia".

Ahora lo que más desea es leer la sentencia íntegra y seguir con su vida, sin recor ni odio. "Sólo nostalgia".

Los magistrados de la Corte de Estrasburgo condenan a España por unanimidad al considerar que se violó el artículo 6.1 (derecho a ser juzgado por un tribunal independiente e imparcial) del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Como juez de instrucción de la Audiencia Nacional, Gómez de Liaño instruyó la querella contra canal Plus y Sogecable por presuntos delitos de estafa, falsedad y apropiación indebida, en relación a los 23.000 millones de pesetas (138.232.784 euros) de fianzas depositadas por los abonados del canal de televisión de pago.

En el marco de dicho procedimiento, el demandante adoptó varias medidas de carácter cautelar, que algunos de los querellados entendieron como constitutivas de prevaricación por parte del juez, por lo que se querellaron contra él y, posteriormente, el Supremo le condenó a 15 años de inhabilitación por entender que sí incurrió en este delito.

El Gobierno indultó a Gómez de Liaño el 1 de diciembre de 2000, lo que le permitió el reingreso en la carrera judicial, aunque no lo ha hecho porque en la actualidad ejerce como abogado y, además, según ha dicho a efe, descarta hacerlo en un futuro.

El oponerse al totalitarismo

El oponerse al totalitarismo del Grupo PRISA y de Jesús "Del Gran Poder" Polanco tuvo su precio para Gómez de Liaño. Si es que ser honrado en este país a veces sale caro.

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