Artículo de Azucena Caballero, Vicepresidenta de ALE
Mientras en el norte del país se intenta avanzar para conseguir el reconocimiento de la libertad de enseñanza, y así igualarnos en el ámbito educativo a nuestros vecinos europeos, en Sanlúcar de Barramenda, Cádiz, la familia Cáceres, se ve acosada y perseguida por la Administración por haber optado por un modelo de educación alternativa. Recientemente desde el juzgado han decidido solicitar a la fiscalía que lleve a juicio a los padres, a pesar de la falta de pruebas en contra de los mismos.
La base para perseguirlos es un informe emitido por la trabajadora social de Sanlúcar, quien solo habló con los padres 10 minutos en su despacho, ninguneándolos, negándoles sus deberes fundamentales y amenazándoles, y que jamás ha puesto un pie en casa de la familia, ni ha visto al niño. También se les acusa de no querer que el niño sea evaluado por la Junta de Andalucía cuando los padres sí se ofrecieron a que miembros del departamento de Educación de la Junta fueran a su casa y evaluaran al niño en su entorno y vieran el tipo de educación que estaban recibiendo, al fin y al cabo el niño está inscrito en un centro a distancia de California, y por tanto escolarizado, y además recibe clases particulares por las tardes. La Junta que en un principio dijo que sí, después pretendía evaluar al niño en un centro de la Junta a solas, sin presencia de ninguno de sus progenitores, desdiciéndose de todo aquello a lo que se habían comprometido.
La familia Cáceres en todo momento han intentado ofrecer un entorno que desarrolle plenamente la formación integral de su hijo, tanto en los aspectos más formales y académicos, como en los aspectos emocionales, psicológicos y morales, tal y como avala el informe realizado por el Doctor en Pedagogía Francisco González, del que destacamos: “Los padres de Olmo demuestran un extraordinario compromiso con el bienestar y desarrollo integral de su hijo, incluyendo la dimensión educativa y académica. […] Olmo cuenta con un bagaje afectivo, psico-sociológico y cultural adecuado para desarrollar satisfactoriamente todas las competencias y conocimientos relacionados con el curso correspondiente a su edad”. “Olmo es un niño despierto, muy natural y sociable, que se divierte jugando con sus amigos y aprendiendo a su propio ritmo, disfrutando del acompañamiento respetuoso, sereno y eficiente de sus padres en todo su proceso instructivo”. El niño disfruta de una óptima integración en su municipio, donde además de ir a las clases particulares con otros niños y a sus clases de guitarra, juega cada tarde con una pandilla de amigos del vecindario que ronda la veintena de niños de diversas edades. Los padres, también se preocupan por acudir a encuentros de familias que optan por educaciones alternativas a la convencional, y por procurarle una rica vida social.
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