La peligrosa ideología de género

 

He de reconocer que llevo un par de meses "alejado" de la política, desinteresado y, sobre todo, decepcionado. Decepcionado por tener que tragarnos cuatro años más al peor Presidente que ha tenido España. Una legislatura más del Jefe de Gobierno que se rindió ante ETA, la colocó en las instituciones y humilló a las víctimas y a la mayoría de los ciudadanos. Un Presidente con un objetivo claro: eliminar todo lo que huela a tradición: unidad de España, familia, Iglesia Católica...

Lo que no debo, y por eso lucho, es darme por vencido. ¡Qué mayor regalo para la progresía anticlerical que los católicos nos recluyamos en las sacristías, bien calladitos, dedicándonos a hablar del sexo de los ángeles y bien alejados de la "res pública".

Por eso no puedo callar ante el último gran intento de imponer la cultura relativista: la creación del nuevo Ministerio de Igualdad. Suena bien, ¿verdad? "De igualdad". ¿Quién se iba a atrever en pleno siglo XXI a criticar un Ministerio con ese nombre? Es claro lo que se pretende con ese nuevo ministerio biensonante: inculcar la destructiva ideología de género. ¿Y qué es eso? Ni más ni menos que una teoría cuya premisa básica es que no existe el sexo masculino y femenino, que eso no es más que una construcción social, un rol que se nos ha impuesto históricamente y que, por tanto, la persona debe descubrir cuál es su género a lo largo de su vida.

No existe el hombre y la mujer, no existe el sexo masculino y femenino, sino que seremos del género masculino o femenino conforme lo vayamos descubriendo y, sobre todo, eligiendo.

De esta perversa ideología, que pretende colocar por natural lo antinatural y por antinatural lo natural, surge la relativista y laicista asignatura de Educación para la Ciudadanía, la Ley del divorcio expréss, la Ley del "matrimonio homosexual", la cultura del aborto (ahora vilmente llamado "derecho a la libertad sexual y reproductiva" de la mujer), en pocos meses la eutanasia...

Debemos recordar que este ideología tiene como siguientes premisas, además de la ya anunciada del "género", el desvincular radicalmente mujer y vocación a la maternidad, el destruir el concepto de matrimonio como la unión de amor entre un hombre y una mujer, y el considerar a los hijos como una carga que se le impone a la mujer y que le impide desarrollarse profesionalmente.

Tiemblo sólo de pensar en las medidas que intentará llevar a cabo, si la sociedad no reacciona, el flamante Ministerio de la Igualdad. Ideología de género en estado puro.

Por ello, los cristianos debemos ser, una vez más, astutos como serpientes y sencillos como palomas. Debemos ser los centinelas de la mañana.

Ante la ideología de género, la verdad y la belleza del matrimonio, la familia y la vida. Con el ejemplo, con la palabra, con la oración.

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