Desangrada tras un aborto en el quirófano de Carlos Morín

Desangrada tras un aborto en el quirófano de Carlos Morín

El sumario del caso Morín revela que varias pacientes sufrieron graves riesgos para su salud. Las conversaciones telefónicas entre médicos de los abortorios también destapan situaciones de peligro para las mujeres. Por otra parte, Morín practicaba abortos con la firma de otro ginecólogo.

LA RAZÓN, R. Serrano / EUROPA PRESS.- "Ellos me preguntaron: ??¿Se muere??? Yo dije ??Mira, de muerte no, pero de matriz ya no... ya...?? ¡jajajajaja! (...) La muerte no, porque para eso están las transfusiones, pero...". Es un fragmento de una conversación telefónica entre dos médicos empleados de Carlos Morín en Barcelona. El que explica el caso, Dimas Arvin Camejo, habla con su colega Mariano Cavenecia sobre un caso complicado que acababa de atender: una mujer que, tras someterse a un aborto, a punto estuvo de desangrarse en la mesa de operaciones.

Se trata de uno de los casos que revela el sumario abierto en la investigación sobre las presuntas irregularidades en las clínicas de Morín en Barcelona, pero no es el único. Las conversaciones grabadas y las propias declaraciones de los imputados revelan que no sólo se practicaban abortos en las últimas semanas de gestación. No sólo se extraían fetos vivos en algunas ocasiones. No sólo las empleadas de la limpieza hacían labores de enfermería. Y no sólo se cometían irregularidades fiscales. Además, las pacientes de Morín, a las que se pedía el dinero en metálico y por adelantado como único requisito para abortar ponían, en ocasiones, en riesgo su vida.

Es el caso de la mujer a la que su aborto por poco le cuesta que le extirparan el útero y, lo que es peor, su vida. En la conversación, el médico que le atendió lo explica con todo detalle: "¿No te conté que le pusimos una inyección e hizo un hematoma en la nalga? Y empezó a hacer hematuria. Sí, sí hizo. Se descoaguló completa". "Ah, mi****, esa no la sabía", responde su interlocutor. "Y la bolsa de orina se puso toda roja de golpe. Hematuria por todos lados, estaba sangrando", continúa.
Al final, a la paciente le salvó "in extremis" la transfusión de cuatro concentrados de plasma. El médico explica que es un caso "más frecuente en el aborto que en el parto (...) Porque en el parto está todo corregido, pero aquí no".

Conversaciones telefónicas revelan más casos

No es el único caso en el que, de acuerdo con la documentación del sumario, una paciente de Morín estuvo en riesgo. Otro de los que se revelan en las conversaciones telefónicas del personal es el de una niña de 14 años que abortó cuando estaba embarazada al menos de cinco o seis meses. De acuerdo con su madre, la joven era alérgica a los calmantes, pese a lo cual, el médico que la atendió dio orden de que se los administraran.

En un fragmento de la conversación entre el doctor Pedro Ávila y Julia, una empleada de la clínica, ésta le pregunta qué puede hacer con la niña, porque tiene mucho dolor, pero "no le puedo poner ningún calmante". El médico le pregunta si ha tomado alguna vez Nolotil y ella responde que, según su madre, la joven es alérgica a este medicamento. "Bueno, ponle un Nolotil", responde el médico.

"Una familia bien"

El caso de esta niña pone de manifiesto el perfil que el propio Morín ha reconocido que tenían muchas de sus pacientes: menores de edad acompañadas de sus padres, familias acomodadas que eran capaces de pagar el dinero por adelantado, tal y como exigía el ginecólogo peruano. Una empleada de la clínica relata al médico su conversación con la madre de la paciente: "Lleva cinco meses detrás de la niña, para llevarla al médico, para hacerle un predictor, porque ella decía que ya lo notaba, pero dice que claro, que como mi hija lloraba y chillaba diciendo que me lo estaba inventando (...) Son una familia bien, ¿sabes lo que quiero decir?" . Al igual que el resto de las pacientes, estas dos mujeres no recibieron información sobre los riesgos de abortar antes de la intervención.

Carlos Morín practicaba abortos con la firma de otro ginecólogo

Por otra parte, Europa Press informa de que os Morín practicaba abortos con la firma de otro especialista, según se desprende de los interrogatorios a las mujeres imputadas por someterse a un aborto presuntamente ilegal en clínicas barcelonesas investigadas por prácticas irregulares. Las declaraciones de las mujeres, recogidas en el extenso sumario del caso instruido por el Juzgado de Instrucción 33 de Barcelona al que ha tenido acceso Europa Press, ponen de manifiesto que Morín fue quien intervino a las pacientes, aunque el médico que firmó haber realizado el aborto en la historia clínica era el de otro médico.

En la mayoría de los ocasiones, la justificación del aborto se hacía acogiéndose al supuesto de la ley que permite interrumpir el embarazo alegando un grave perjuicio de la salud física o psíquica de la madre de tirar adelante con el embarazo y dar a luz al bebé. Las imputadas, a quienes se ha asignado una clave para preservar su intimidad, aseguraron no haber sido visitadas previamente por un psiquiatra, a excepción de una, y no reconocieron como suya ni la firma ni las respuestas marcadas en el test de salud mental de Golberg, adjunto en su historial clínico. Además, manifestaron también que pensaban que el aborto al que se sometían era legal, al haber acudido a una clínica reconocida oficialmente para la práctica de interrupciones de embarazo.

 Entre las mujeres, consta una de 17 años la cual, según su historia clínica estaba embarazada de 22 semanas, pero a través de las escuchas telefónicas a médicos colaboradores de Morín la Guardia Civil ha constatado que estaba de 29. En este caso, la ecografía del feto de la joven aparece manipulada para dar visos de legalidad al aborto, que la normativa española permite hasta la semana 22 en el caso de violación y malformación del feto.