Morín se declaraba experto en abortos tardíos en Europa

Morín se declaraba experto en abortos tardíos en Europa

El ginecólogo peruano, portador del SIDA, se encargaba en persona de llevar a cabo las intervenciones más tardías y comprometidas.

LA RAZÓN, F. Sánchez / EUROPA PRESS.- La lectura del sumario del caso de los abortorios de Carlos Morín sigue arrojando datos sobre el modus operandi del negocio abortista que regentaba el ginecólogo peruano. La última es que Morín consideraba a su grupo de clínicas como especialistas en "abortos extremadamente tardíos en Europa" y, él mismo, se encargaba de acabar con las gestaciones más avanzadas. "Atendemos todos los casos tardíos de Inglaterra, Alemania y Dinamarca, e incluso Australia. Y, por supuesto, los casos españoles", le dijo el ginecólogo a la periodista embarazada que sirvió de gancho para destapar la red de irregularidades en la televisión danesa.

En una conversación que se transcribe en el sumario del caso, Morín le explica a la reportera camuflada por qué él es uno de los pocos especialistas del mundo en interrumpir gestaciones más allá de la semana 25: "Es arriesgado -argumenta- hay que contar con buenos profesionales y con todo un equipo completo. A la gente no le gusta realizar este trabajo. Conciencia, religión,... lo puede poner todo en el mismo saco", prosigue. Pese a preconizar las dificultades de la tarea que realizaba en sus centros, el sumario recoge además cómo Morín empleaba a limpiadoras para que hicieran las veces de enfermeras de quirófano y prescindía de los anestesistas en los abortos con anestesia local para ahorrar costes.

Encargado de las gestaciones más avanzadas

Morín, que se encargaba personalmente de practicar los abortos en los casos de gestaciones más avanzadas, según reconoce en la citada conversación, llevaba a cabo las intervenciones en una habitación de la planta superior del centro TCB, registrada como Fundación Morín para evitar inspecciones sanitarias en esas dependencias.

El modo de proceder para los embarazos muy avanzados era inyectar una dioxina en el corazón del bebé para detenerlo y después provocar el parto a la madre. La inyección del tóxico en el corazón "es como tener un infarto", en palabras de Morín, que se mostraba "seguro al 300 por cien" de que el niño nacería muerto después de la inyección.

Según la declaración de un testigo protegido, a raíz del reportaje de la cadena pública de televisión danesa, el ginecólogo decidió no realizar más abortos fuera del plazo permitido por la ley en sus clínicas porque la información que trascendió a la opinión pública provocó miedo entre el personal de la clínica. El nivel de ingresos económicos de las clínicas cayó en picado y, en enero de 2007, Morín decidió que volverían a realizar estas prácticas ilegales por parte de facultativos de confianza, que no gozaban de la titulación oficial para ejercer como ginecólogos en España, porque el equipo médico titulado se negó a continuar, informa Europa Press.